Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

🫁
RespiratoriasVigilancia sostenidaEuropa mantiene el seguimiento de virus respiratorios ante la próxima transición estacional.
💉
VacunaciónBrechas preocupantesLos brotes de sarampión refuerzan la necesidad de recuperar coberturas infantiles completas.
🧠
Salud mentalAtención prioritariaOrganismos sanitarios promueven prevención, acceso temprano y continuidad de los cuidados.
🥗
NutriciónSeguridad alimentariaBrotes vinculados con alimentos frescos recuerdan la importancia de la higiene y la trazabilidad.
❤️
CrónicasCuidados más segurosLa seguridad asistencial en enfermedades no transmisibles centra la agenda sanitaria de septiembre.
⚠️
AlertasBrotes simultáneosCólera, dengue, mpox, sarampión y enfermedades transmitidas por vectores continúan bajo seguimiento.
🔬
InvestigaciónInnovación responsableLa inteligencia artificial sanitaria avanza junto con nuevos debates sobre validación, equidad y regulación.

Genomas de murciélagos revelan claves de la longevidad

Un equipo de investigadores toma muestras de tejido de murciélagos capturados para su estudio y posteriormente liberados. Crédito: Juan Manuel Vázquez

El análisis de ocho especies del género Myotis relaciona su vida prolongada con adaptaciones frente a virus, cáncer y daños en el ADN


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.


Una investigación internacional sobre los genomas de ocho especies de murciélagos del género Myotis identificó adaptaciones evolutivas vinculadas con la longevidad, la respuesta frente a los virus y la resistencia al cáncer. El trabajo, publicado en la revista Nature, aporta nuevas pistas para estudiar por qué algunos mamíferos pequeños pueden vivir durante varias décadas sin experimentar el deterioro esperado para su tamaño corporal.

El proyecto fue codirigido por Juan Manuel Vazquez, actualmente profesor asistente de Biología en la Universidad Estatal de Pensilvania, y Elise Lauterbur, profesora asistente de la Universidad de Vermont. La investigación comenzó a tomar forma cuando Vazquez era investigador posdoctoral en la Universidad de California en Berkeley y recorrió distintas zonas del oeste de Estados Unidos para obtener muestras de tejido y ADN.

Los científicos utilizaron redes especiales instaladas durante la noche sobre arroyos, estanques y ríos. Después de capturar los ejemplares, tomaron pequeñas biopsias y los liberaron. Las muestras permitieron generar ensamblajes genómicos casi completos y líneas celulares de ocho especies estrechamente emparentadas, pero con diferencias considerables en su esperanza de vida.

Especies cercanas con vidas muy diferentes

El género Myotis reúne más de 139 especies distribuidas en seis continentes. Sus integrantes comparten un ancestro que vivió hace aproximadamente 33 millones de años, una proximidad evolutiva que permite comparar cómo aparecieron diferentes estrategias biológicas sin recurrir a mamíferos muy distantes entre sí.

Entre los ejemplos examinados destaca el murciélago de Brandt, Myotis brandtii, cuya longevidad documentada alcanza 42 años. En contraste, Myotis nigricans puede vivir alrededor de siete años, pese a que ambas especies se separaron evolutivamente hace unos 10,6 millones de años.

Estas diferencias ofrecieron un modelo natural para buscar variaciones genéticas asociadas con una vida prolongada. El enfoque complementa la evidencia sobre cómo la genética, la reparación del ADN y la regulación inmunitaria intervienen en la longevidad, aunque en los seres humanos esos componentes interactúan también con los hábitos y las condiciones ambientales.

Defensas antivirales y resistencia al cáncer

El equipo realizó análisis de selección positiva, examinó variaciones estructurales del genoma y desarrolló experimentos con células primarias. Los resultados mostraron una representación elevada de señales evolutivas en proteínas que interactúan con virus de ADN, además de variaciones en el número de copias de genes relacionados con virus de ARN.

Los investigadores también encontraron duplicaciones específicas del gen EIF2AK2, que codifica la proteína antiviral PKR y participa en la respuesta celular ante infecciones. Algunas de estas copias presentan una diversidad antigua conservada entre especies, lo que sugiere que la presión ejercida por los virus contribuyó a moldear el sistema inmunitario de estos murciélagos durante millones de años.

Al mismo tiempo, las especies más longevas mostraron señales de selección positiva en rutas biológicas relacionadas con el cáncer. El hallazgo respalda la posibilidad de que ciertas adaptaciones capaces de fortalecer las defensas frente a patógenos también influyan en el control de células dañadas o potencialmente tumorales.

La relación entre inmunidad, envejecimiento y cáncer no es exclusiva de los murciélagos. Estudios realizados en personas de edad extrema han detectado características inmunitarias particulares, como la expansión de linfocitos T citotóxicos en supercentenarios. Sin embargo, estas asociaciones no demuestran por sí solas que una población celular o un gen específico sea responsable de prolongar la vida.

Una respuesta particular frente al daño del ADN

Los experimentos con células primarias revelaron que Myotis lucifugus, una de las especies longevas analizadas, presenta una respuesta particular ante el daño del ADN. Este mecanismo interesa a la investigación biomédica porque la acumulación de alteraciones genéticas forma parte del envejecimiento celular y puede favorecer el desarrollo de tumores.

La reparación del material genético debe mantener un equilibrio: una respuesta insuficiente permite acumular mutaciones, mientras que una activación inadecuada puede interferir con la función normal de los tejidos. En ese contexto, el estudio de especies que viven mucho más de lo esperado para su tamaño ofrece modelos comparativos para reconocer soluciones biológicas desarrolladas por la evolución.

La investigación también coincide con trabajos que examinan cómo los cambios moleculares y la variabilidad celular influyen en la esperanza de vida. El envejecimiento no depende de una única ruta, sino de la interacción entre mantenimiento genómico, inmunidad, metabolismo y exposición ambiental.

Los resultados todavía no constituyen una terapia antienvejecimiento

Los autores plantean que las adaptaciones encontradas pueden ser pleiotrópicas, es decir, que una misma modificación evolutiva produzca efectos sobre varios procesos. Una defensa desarrollada frente a los virus podría, al mismo tiempo, mejorar el control del cáncer o reducir determinados daños asociados con la edad.

Esta hipótesis ayuda a definir nuevos objetivos de investigación, pero no implica que los genes de los murciélagos puedan trasladarse directamente a tratamientos humanos. El estudio combina genómica comparativa y experimentos celulares; no evaluó una intervención clínica ni demostró que modificar esas rutas prolongue la vida de las personas.

El siguiente desafío será determinar qué cambios genéticos ejercen efectos protectores concretos, cómo interactúan entre sí y si sus mecanismos pueden estudiarse de forma segura en modelos biomédicos. La diversidad de los murciélagos ofrece una herramienta para formular esas preguntas y comprender mejor la relación evolutiva entre longevidad, inmunidad y resistencia a las enfermedades.

Fuentes referenciales:
Medical Xpress
Universidad de California en Berkeley
Nature
Universidad Estatal de Pensilvania