Los modelos del CDC detectaron una expansión probable de las infecciones, aunque la actividad nacional y la presión hospitalaria permanecen bajas
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, identificaron señales de crecimiento o probable crecimiento de las infecciones por COVID-19 en 37 estados mediante un modelo epidemiológico actualizado con datos disponibles hasta el 22 de julio de 2026.
El cambio de tendencia también apareció en otros indicadores. Durante la semana finalizada el 18 de julio, la positividad de las pruebas PCR aumentó del 1,6 % al 2,2 %, mientras la concentración de SARS-CoV-2 en aguas residuales subió un 13 % entre el 8 y el 15 de julio.
A pesar de esos incrementos, el nivel nacional del virus en aguas residuales continuaba clasificado como “muy bajo”. Los datos más recientes del CDC, actualizados el 31 de julio, describen la actividad de COVID-19 como baja y estable en el conjunto del país, aunque con señales iniciales de aumento en el oeste y el sur.
Un modelo basado en la reproducción efectiva del virus
La estimación estatal utiliza el número de reproducción efectivo, conocido como Rt. Este indicador calcula cuántas nuevas infecciones puede generar, en promedio, cada persona contagiada bajo las condiciones existentes en un momento determinado.
Cuando el Rt se mantiene por encima de 1, el modelo interpreta que las infecciones probablemente están aumentando. Un valor inferior a ese umbral sugiere una reducción de la transmisión, mientras los valores cercanos a 1 corresponden a una situación estable.
Al 22 de julio, el CDC clasificaba 37 estados en crecimiento o probable crecimiento, 11 con una evolución estable y otros sin información suficiente para producir una estimación precisa. Ningún estado aparecía entonces con una tendencia descendente.
Estos resultados no representan un conteo directo de personas infectadas. Son cálculos probabilísticos construidos con información de vigilancia y deben interpretarse junto con pruebas clínicas, aguas residuales, consultas de emergencia, hospitalizaciones y otros indicadores.
El sur concentra varias señales ascendentes
Entre los estados clasificados con crecimiento figuraban Texas, Florida, Georgia, Alabama, Mississippi, Louisiana, Tennessee, Carolina del Norte y Carolina del Sur. California, Nueva York, Illinois y Michigan también aparecían dentro del grupo con transmisión creciente o probablemente creciente.
Arizona, Nuevo México, Montana, Wisconsin, Pensilvania y Nueva Jersey se encontraban entre los territorios descritos con una tendencia estable en la actualización citada.
La clasificación no significa que esos estados tengan necesariamente el mayor número absoluto de casos. Indica que la trayectoria estimada de las infecciones estaba subiendo respecto de las semanas anteriores, independientemente del nivel inicial de circulación.
Los datos posteriores del canal de enfermedades respiratorias del CDC sitúan las primeras señales de aumento principalmente en las regiones occidental y meridional. Esta diferencia muestra que los modelos se modifican a medida que ingresan nuevos registros y se revisan las estimaciones.
Las aguas residuales ofrecen una señal temprana
El monitoreo de aguas residuales permite detectar fragmentos del SARS-CoV-2 eliminados por personas infectadas, incluidas aquellas que no presentan síntomas o que no se realizan una prueba diagnóstica.
Esta vigilancia adquirió mayor relevancia después de que disminuyeran las pruebas clínicas notificadas y aumentara el uso de test domésticos cuyos resultados no siempre llegan a las autoridades sanitarias.
Un incremento de la concentración viral puede anticipar una mayor circulación comunitaria, pero no permite determinar por sí solo cuántas personas están infectadas ni cuántas desarrollarán una enfermedad grave. La cobertura de las plantas de tratamiento tampoco es uniforme en todos los estados.
El CDC advierte que las tendencias de aguas residuales pueden diferir de las hospitalizaciones porque actualmente una proporción menor de las infecciones evoluciona hacia cuadros graves en comparación con las primeras etapas de la pandemia.
La actividad respiratoria general continúa muy baja
La cantidad de personas que buscaba atención médica por enfermedades respiratorias agudas se mantenía en un nivel muy bajo al cierre de julio. Las consultas de emergencia y los ingresos hospitalarios asociados con COVID-19 tampoco mostraban un incremento nacional significativo.
La influenza estacional permanecía en niveles bajos y la actividad del virus respiratorio sincitial era muy baja en la mayor parte del país. Este contexto permite diferenciar las señales iniciales de SARS-CoV-2 de una expansión simultánea de todos los virus respiratorios.
La ausencia de una presión hospitalaria importante no elimina la necesidad de vigilancia. Las infecciones pueden comenzar a aumentar antes de que se observe un cambio en las consultas, las hospitalizaciones o la mortalidad.
El riesgo clínico tampoco es igual para toda la población. Una investigación reciente explicó por qué la gripe y la COVID-19 pueden provocar cuadros más graves en mayores de 65 años, especialmente cuando el envejecimiento pulmonar amplifica la respuesta inflamatoria.
Las recomendaciones dependen del riesgo individual
Las autoridades aconsejan vigilar la aparición de fiebre, dolor de garganta, tos, congestión, cansancio o dificultad respiratoria y realizar una prueba cuando sea apropiado, especialmente después de una exposición conocida o antes de mantener contacto con personas vulnerables.
Quienes desarrollen síntomas deben reducir el contacto con otras personas y seguir las recomendaciones sanitarias vigentes. La ventilación de los espacios, la higiene de manos y el uso de mascarilla en situaciones de mayor riesgo pueden disminuir la exposición a virus respiratorios.
Los adultos mayores, las personas inmunodeprimidas y quienes presentan enfermedades crónicas deben consultar tempranamente, porque algunos tratamientos antivirales necesitan iniciarse durante los primeros días del cuadro para obtener su mayor beneficio.
La vacunación sigue dirigida principalmente a reducir la probabilidad de enfermedad grave, hospitalización y muerte. Las recomendaciones estadounidenses han cambiado según la edad, el riesgo y las decisiones regulatorias, un proceso analizado en la revisión de las normas sobre vacunación contra la COVID-19 en Estados Unidos.
Una tendencia ascendente no equivale a una nueva emergencia
Los indicadores disponibles muestran una circulación creciente en numerosos estados, pero no una situación comparable con las grandes olas de los primeros años de la pandemia. El nivel nacional continúa bajo y los hospitales no presentan, hasta ahora, un aumento significativo de la carga asistencial por COVID-19.
La vigilancia busca detectar cambios antes de que se reflejen plenamente en los indicadores de gravedad. Para ello, el CDC combina modelización matemática, aguas residuales, positividad diagnóstica, consultas de emergencia y registros hospitalarios.
La circulación sostenida también mantiene la atención sobre las variantes virales. La experiencia con la detección de nuevas combinaciones del SARS-CoV-2 en Brasil muestra por qué la vigilancia genómica continúa siendo necesaria aunque disminuyan los cuadros graves.
Las estimaciones estatales se actualizan periódicamente y pueden cambiar cuando se incorporan datos adicionales. Por esa razón, el número de territorios clasificados en crecimiento debe entenderse como una fotografía epidemiológica correspondiente a una fecha concreta.
Fuentes referenciales:
Infobae
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos – Canal de enfermedades respiratorias
CDC – Vigilancia nacional de virus respiratorios en aguas residuales
