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Operar las carótidas no mejora la memoria, según un ensayo clínico


Investigadores de Estados Unidos evaluaron a 2.165 pacientes con estrechamiento arterial grave y no encontraron beneficios cognitivos significativos de la cirugía ni de los stents frente al tratamiento médico intensivo.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz


Un ensayo clínico realizado en Estados Unidos ha encontrado que abrir las arterias carótidas mediante cirugía o la colocación de stents no proporciona mejoras significativas en la memoria y otras funciones cognitivas de pacientes con estrechamiento arterial grave que todavía no presentan síntomas de accidente cerebrovascular. Los resultados, publicados en la revista científica JAMA y destacados el 19 de octubre de 2026 por el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, cuestionan la expectativa de que restablecer el flujo sanguíneo mediante estos procedimientos permita recuperar capacidades mentales deterioradas.

La investigación forma parte de CREST-2, un programa de ensayos clínicos aleatorizados que compara procedimientos de revascularización carotídea con tratamiento médico intensivo. El análisis cognitivo incluyó a 2.165 participantes y examinó capacidades relacionadas con la memoria, el aprendizaje, la atención, las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento de información.

Los investigadores no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los pacientes sometidos a intervenciones vasculares y aquellos tratados únicamente mediante estrategias médicas intensivas durante un seguimiento de hasta cuatro años.

El resultado tiene implicaciones para la evaluación de pacientes con estenosis carotídea asintomática, una enfermedad que puede comprometer la circulación cerebral y aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular. Sin embargo, los autores advierten que la ausencia de beneficios cognitivos no significa que estas intervenciones carezcan de utilidad para prevenir determinados eventos vasculares.

Por qué se esperaba que abrir las carótidas mejorara la memoria

Las arterias carótidas, situadas a ambos lados del cuello, suministran una parte importante de la sangre que necesita el cerebro. Cuando se acumulan placas de aterosclerosis en sus paredes, el espacio disponible para la circulación puede reducirse progresivamente.

Esta alteración, denominada estenosis carotídea, puede permanecer durante años sin producir síntomas evidentes. En determinadas circunstancias, las placas también pueden favorecer la formación de coágulos o liberar fragmentos que alcanzan las arterias cerebrales.

La relación entre las lesiones arteriales y el funcionamiento del cerebro ha motivado numerosas investigaciones. La aterosclerosis silenciosa puede comenzar mucho antes de que aparezcan manifestaciones clínicas, como han mostrado estudios de detección vascular en poblaciones aparentemente sanas.

Los especialistas habían planteado que el estrechamiento de las carótidas podía contribuir al deterioro cognitivo al reducir la cantidad de sangre disponible para determinadas regiones cerebrales.

Bajo esa hipótesis, restaurar la circulación mediante una intervención vascular podría mejorar funciones como recordar información, mantener la atención o procesar estímulos.

Randolph Marshall, neurólogo de la Universidad de Columbia y uno de los responsables de la investigación, explicó que existían indicios procedentes de experimentos animales y series clínicas que respaldaban esa posibilidad. Sin embargo, cuando la hipótesis se sometió a evaluación mediante ensayos aleatorizados, los beneficios esperados no aparecieron.

Más de 2.100 pacientes participaron en el análisis cognitivo

El estudio examinó los resultados cognitivos de dos ensayos clínicos integrados en CREST-2. Ambos incluyeron personas de 35 años o más con una estenosis carotídea asintomática de al menos el 70 %.

Uno de los ensayos comparó la colocación de un stent carotídeo acompañada de tratamiento médico intensivo frente al tratamiento médico por sí solo. El segundo evaluó la endarterectomía carotídea, una operación destinada a retirar las placas que estrechan la arteria, también combinada con tratamiento médico intensivo.

De los 2.366 pacientes estadounidenses incluidos en los ensayos, 2.165 participaron en las evaluaciones cognitivas. La edad promedio fue de 70,1 años y el 37,8 % eran mujeres.

El grupo correspondiente al ensayo de stents reunió a 1.078 participantes, mientras que el ensayo de endarterectomía incluyó a 1.087.

Los investigadores utilizaron cinco pruebas cognitivas administradas antes del tratamiento y posteriormente durante el seguimiento. Las evaluaciones fueron realizadas de manera centralizada por teléfono desde un conjunto de 146 centros clínicos, con examinadores que desconocían el tratamiento asignado a cada paciente.

Las pruebas permitieron estudiar diferentes componentes de la función cognitiva, en lugar de limitar la evaluación a una única medición de memoria.

Los resultados no mostraron ventajas cognitivas de la revascularización

Después de analizar los resultados, los investigadores comprobaron que las diferencias entre los grupos tratados mediante revascularización y aquellos que recibieron únicamente tratamiento médico intensivo eran pequeñas y no alcanzaban significación estadística.

En el ensayo de stents, la diferencia ajustada entre ambos grupos en la puntuación cognitiva compuesta a los cuatro años fue de 0,03 desviaciones estándar. En el ensayo de endarterectomía, la diferencia correspondiente fue de 0,02 desviaciones estándar.

Estos valores quedaron muy por debajo de la diferencia de 0,50 desviaciones estándar que el protocolo había establecido como clínicamente importante.

Tampoco aparecieron ventajas significativas en las pruebas individuales de memoria, aprendizaje, atención, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas.

El resultado indica que, en las condiciones examinadas, añadir una intervención carotídea al tratamiento médico intensivo no produjo una mejoría cognitiva demostrable.

Esta conclusión es diferente de afirmar que las alteraciones de la circulación cerebral no afectan a las neuronas. Investigaciones sobre los cambios eléctricos y circulatorios durante un ictus han mostrado que el suministro sanguíneo y la actividad cerebral mantienen relaciones complejas, especialmente cuando existe una lesión aguda.

El nuevo ensayo se concentró en pacientes con estenosis carotídea grave pero asintomática, una situación clínica distinta de la obstrucción aguda que desencadena un accidente cerebrovascular.

Un segundo análisis examinó a pacientes con circulación cerebral comprometida

Los investigadores también realizaron un subestudio denominado CREST-H, dirigido a comprobar si los pacientes con alteraciones de la circulación cerebral y rendimiento cognitivo reducido podían beneficiarse especialmente de la revascularización.

Este análisis reunió información completa de 291 participantes, de los cuales 51 presentaban puntuaciones cognitivas reducidas al inicio.

Entre estos últimos, 25 habían sido asignados a revascularización y 26 al tratamiento médico intensivo sin intervención vascular.

El equipo evaluó el estado de la circulación cerebral mediante técnicas de imagen y comparó la evolución cognitiva durante un año.

La hipótesis era que los pacientes con mayor compromiso hemodinámico podrían experimentar una recuperación más evidente después de restablecer el paso de sangre por la arteria afectada.

Sin embargo, tampoco se encontró una diferencia significativa en la evolución cognitiva entre los grupos según el grado de alteración del flujo sanguíneo inicial.

La diferencia ajustada en la puntuación cognitiva fue de -0,15 desviaciones estándar, con un intervalo de confianza del 95 % comprendido entre -0,54 y 0,24.

Los autores interpretaron estos resultados como evidencia contraria a la hipótesis de que la revascularización carotídea revierta el deterioro cognitivo mediante la restauración del flujo cerebral en pacientes con estenosis crónica asintomática.

La prevención del accidente cerebrovascular sigue siendo una cuestión distinta

Uno de los aspectos más importantes del estudio es diferenciar dos objetivos clínicos: prevenir un accidente cerebrovascular y mejorar las capacidades cognitivas.

Los procedimientos de revascularización carotídea se utilizan en pacientes seleccionados para reducir determinados riesgos vasculares. Su indicación depende de factores como el grado de estrechamiento, la presencia de síntomas, las características de la placa, el riesgo del procedimiento y las condiciones generales del paciente.

La investigación sobre cognición no demuestra que deban abandonarse estas intervenciones cuando existen indicaciones vasculares justificadas.

También es necesario distinguir los procedimientos preventivos sobre las carótidas de tratamientos empleados durante un ictus agudo, como la trombectomía. Estudios sobre la persistencia de microcoágulos después de retirar una obstrucción cerebral muestran que recuperar el paso sanguíneo por un vaso principal no siempre garantiza la restauración completa de la circulación en los tejidos afectados.

En los pacientes con estenosis carotídea asintomática, el tratamiento médico intensivo continúa siendo una parte fundamental de la atención. Incluye el control de factores de riesgo cardiovascular y el uso de medicamentos indicados según las características clínicas individuales.

La decisión de realizar una intervención no debe basarse únicamente en la expectativa de mejorar la memoria, sino en una evaluación integral de sus posibles beneficios y riesgos.

Qué limitaciones reconocieron los investigadores

Aunque el análisis incluyó un número considerable de participantes y utilizó datos procedentes de ensayos aleatorizados, los autores identificaron limitaciones importantes.

Las evaluaciones cognitivas se realizaron mediante una batería relativamente breve de pruebas telefónicas. Este procedimiento facilitó el seguimiento de pacientes distribuidos entre numerosos centros, pero impidió examinar algunas capacidades, especialmente determinadas funciones visuoespaciales y ejecutivas.

Además, no todos los participantes pudieron completar cuatro años de seguimiento, porque algunos ingresaron en los ensayos cuando quedaba menos tiempo para su finalización.

La investigación excluyó a personas que no hablaban inglés y reunió participantes con niveles educativos relativamente elevados, factores que pueden limitar la aplicación de los resultados a otras poblaciones.

Los investigadores tampoco disponían de una clasificación inicial sistemática de deterioro cognitivo leve para todos los participantes del análisis principal.

Por estas razones, los resultados deben interpretarse dentro de las características de la población estudiada. No permiten establecer que ningún paciente pueda experimentar cambios cognitivos individuales después de una intervención, pero sí muestran que no se observó un beneficio promedio significativo atribuible al procedimiento.

Una evidencia que puede orientar mejor las decisiones médicas

Los hallazgos proporcionan información relevante para los especialistas que atienden a pacientes con enfermedad carotídea y preocupaciones relacionadas con la memoria.

Cuando una persona presenta deterioro cognitivo y estenosis arterial, la coexistencia de ambas condiciones no significa necesariamente que corregir el estrechamiento vaya a recuperar las capacidades mentales afectadas.

La función cognitiva depende de numerosos procesos, incluidos el estado de los vasos sanguíneos pequeños, las enfermedades neurodegenerativas, los factores metabólicos y las lesiones cerebrales acumuladas.

Investigaciones epidemiológicas sobre actividad física y riesgo de demencia también muestran que la salud cerebral está relacionada con múltiples factores modificables, aunque las asociaciones observadas no equivalen automáticamente a efectos preventivos causales.

Los resultados de CREST-2 contribuyen a precisar qué beneficios pueden esperarse razonablemente de los procedimientos carotídeos. La cirugía y los stents pueden formar parte de una estrategia de prevención vascular en determinados pacientes, pero la evidencia obtenida no respalda utilizarlos con el propósito específico de mejorar la memoria en personas con estenosis carotídea grave asintomática.

La investigación refuerza así la importancia de evaluar por separado los resultados vasculares y cognitivos, evitando atribuir a una intervención beneficios que no han sido demostrados en ensayos clínicos.

Fuentes referenciales:
Columbia University Irving Medical Center — Comunicación científica del 19 de octubre de 2026
JAMA — Revascularization of Asymptomatic Carotid Artery Stenosis: Cognitive Results of the CREST-2 Randomized Trials
JAMA — Revascularization in Asymptomatic Carotid Artery Stenosis With Hemodynamic Impairment and Cognitive Outcomes
ClinicalTrials.gov — Registro del subestudio CREST-H