Una investigación australiana con 11.380 participantes identificó un perfil depresivo asociado a alteraciones del sueño, mayor gravedad clínica y una menor eficacia percibida de determinados antidepresivos. Los científicos estudian sus posibles implicaciones para personalizar los tratamientos.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Sídney y otras instituciones científicas de Australia ha identificado un perfil de depresión asociado a alteraciones persistentes del reloj biológico que podría ayudar a comprender por qué algunas personas presentan síntomas más graves y comunican una respuesta menos favorable a determinados medicamentos antidepresivos. El estudio, publicado el 20 de octubre de 2026 en la revista científica The British Journal of Psychiatry, analizó información clínica y genética de 11.380 personas con antecedentes de depresión.
Los resultados muestran que aproximadamente el 23 % de los participantes reunía características compatibles con lo que los investigadores denominan depresión circadiana. Este perfil combina irregularidades en los horarios de sueño, cansancio al despertar, preferencias por la actividad nocturna y otros cambios relacionados con los ciclos biológicos de aproximadamente 24 horas.
Las personas clasificadas dentro de este grupo presentaban, en promedio, un inicio más temprano de la enfermedad, mayor gravedad de determinados síntomas y una menor respuesta percibida a dos familias habituales de antidepresivos. Sin embargo, los autores advierten que todavía no se ha demostrado que constituya un subtipo biológico independiente ni que necesite necesariamente un tratamiento diferente.
La investigación fue encabezada por Emiliana Tonini y Jacob J. Crouse, del Brain and Mind Centre de la Universidad de Sídney, junto con especialistas de otras instituciones australianas. Su objetivo fue examinar si determinadas alteraciones circadianas permiten identificar un grupo de pacientes con características clínicas, genéticas y terapéuticas diferenciables.
Qué es la depresión circadiana y cómo se relaciona con el sueño
Los ritmos circadianos son procesos biológicos que regulan numerosas funciones del organismo a lo largo del día. Entre ellas se encuentran los ciclos de sueño y vigilia, la temperatura corporal, la secreción hormonal y las variaciones de actividad física y mental.
El sistema circadiano responde especialmente a las señales de luz y oscuridad, aunque también se encuentra influido por los horarios de actividad, alimentación y descanso. Cuando estos mecanismos dejan de estar adecuadamente sincronizados con las rutinas cotidianas, pueden aparecer alteraciones del sueño, fatiga y dificultades para mantener un funcionamiento regular durante el día.
La relación entre el descanso y los procesos biológicos ha sido examinada desde diferentes perspectivas. Los especialistas destacan que la hora más adecuada para dormir depende del reloj biológico individual, de la duración necesaria del descanso y de la regularidad de los horarios.
En las personas con depresión, los cambios del descanso nocturno son frecuentes. Algunas experimentan insomnio, mientras que otras duermen durante periodos prolongados y continúan sintiéndose cansadas. La nueva investigación propone que una combinación específica de estas manifestaciones podría identificar un perfil clínico de especial interés.
Los investigadores no consideran que cualquier persona que se acueste tarde o tenga dificultades para despertarse padezca depresión circadiana. El concepto se refiere a pacientes que ya presentan un trastorno depresivo y reúnen varias características relacionadas con la regulación de sus ritmos biológicos.
Seis características utilizadas para identificar el perfil circadiano
Para clasificar a los participantes, el equipo estableció seis criterios relacionados con el sueño y los ritmos diarios. Cada persona debía presentar al menos tres para ser incluida en el grupo circadiano.
El primero fue el desfase horario social, conocido como social jetlag, que aparece cuando existe una diferencia importante entre los horarios de sueño de los días laborales y los días libres.
El segundo criterio fue la estacionalidad, es decir, la presencia de variaciones del estado de ánimo relacionadas con determinadas épocas del año.
También se consideró el retraso del punto medio del sueño, una medida que permite identificar a quienes tienden a concentrar su descanso en horarios más tardíos.
La cuarta característica fue el cronotipo vespertino, correspondiente a las personas que muestran una preferencia natural por desarrollar sus actividades durante las últimas horas del día.
Los dos criterios restantes fueron el cansancio matutino, incluso después de dormir, y la hipersomnia, caracterizada por una necesidad excesiva de sueño o somnolencia prolongada.
La combinación de estas características permitió distinguir a los participantes con un perfil circadiano de aquellos cuyos síntomas depresivos no reunían suficientes indicadores de alteración de los ritmos diarios.
Más de 2.600 participantes presentaban este perfil
El análisis utilizó datos del Australian Genetics of Depression Study, una investigación nacional que reúne información sobre las características clínicas y genéticas de personas con trastornos depresivos.
De los 11.380 participantes incluidos, 2.604 fueron clasificados dentro del perfil circadiano, equivalentes aproximadamente al 23 % de la muestra.
En este grupo, el 80 % eran mujeres y la edad media se situó en 37,87 años. Los investigadores observaron que estas personas habían experimentado el inicio de la depresión a edades más tempranas y comunicaban una mayor intensidad de diferentes manifestaciones clínicas.
Entre las características asociadas aparecieron mayor malestar psicológico, síntomas físicos, experiencias de tipo maníaco o psicótico y una mayor presencia de pensamientos suicidas. También se registró un aumento de peso más pronunciado durante los episodios depresivos.
Estos resultados describen asociaciones estadísticas observadas en la población estudiada. No significan que todas las personas con alteraciones circadianas desarrollen síntomas graves ni que las irregularidades del sueño sean necesariamente la causa directa de esas manifestaciones.
Los investigadores señalan que la muestra incluía principalmente personas con antecedentes de depresión grave o recurrente, una característica que debe tenerse en cuenta antes de extrapolar los porcentajes a toda la población con trastornos depresivos.
Por qué algunos antidepresivos parecen funcionar peor
Uno de los resultados más relevantes fue la asociación entre el perfil circadiano y una menor eficacia comunicada de determinados medicamentos utilizados habitualmente contra la depresión.
Los participantes de este grupo notificaron respuestas menos favorables a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, conocidos como ISRS, y a los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, denominados IRSN.
Estos medicamentos forman parte de las opciones farmacológicas habituales para tratar los trastornos depresivos. No obstante, la elección de un tratamiento requiere valorar sus beneficios, efectos adversos y características individuales, como se explica en el análisis sobre el funcionamiento y las precauciones asociadas a los antidepresivos ISRS.
En el análisis estadístico australiano, el perfil circadiano se relacionó con menores probabilidades de comunicar una respuesta favorable a los ISRS, con una razón de probabilidades de 0,88. Para los IRSN, el valor fue de 0,89.
Estas diferencias fueron estadísticamente significativas, pero no demuestran que los medicamentos sean ineficaces para las personas con este perfil. Tampoco permiten calcular directamente cuánto disminuiría la eficacia de un tratamiento en un paciente concreto.
La principal limitación es que la respuesta farmacológica se evaluó mediante información retrospectiva proporcionada por los propios participantes. No se trató de un ensayo clínico en el que los investigadores asignaran medicamentos y compararan prospectivamente sus resultados.
Además, las personas con el perfil circadiano comunicaron una mayor frecuencia de efectos secundarios, lo que podría influir en la experiencia general del tratamiento.
Los autores consideran que estas observaciones justifican investigar si las alteraciones del reloj biológico contribuyen a explicar determinadas diferencias en la evolución clínica. No obstante, los resultados actuales no permiten recomendar la suspensión o sustitución de antidepresivos basándose únicamente en los horarios de sueño.
La genética revela conexiones con el metabolismo y la inflamación
La investigación también examinó puntuaciones de riesgo poligénico, indicadores que reúnen información de numerosas variantes genéticas asociadas estadísticamente con determinadas características o enfermedades.
Los participantes del grupo circadiano presentaron puntuaciones más elevadas de predisposición genética relacionadas con depresión mayor, ansiedad, trastorno bipolar y trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
También se observaron asociaciones con indicadores vinculados al metabolismo, entre ellos el índice de masa corporal, los triglicéridos y la resistencia a la insulina.
En el ámbito inflamatorio, los investigadores identificaron una asociación con la predisposición genética relacionada con la interleucina 6, una molécula implicada en diferentes procesos de respuesta inmunitaria.
Estos hallazgos sugieren que el perfil circadiano podría compartir determinados componentes de vulnerabilidad genética con procesos metabólicos e inflamatorios. Sin embargo, las asociaciones observadas fueron generalmente modestas y no demuestran que exista un mecanismo biológico único responsable de todas estas características.
La investigación tampoco establece que la inflamación o la resistencia a la insulina provoquen directamente este perfil depresivo. Para esclarecer las posibles relaciones causales serán necesarios estudios adicionales que incluyan mediciones biológicas y seguimiento clínico.
La utilidad de los datos genéticos para orientar tratamientos continúa siendo objeto de investigación. Un ensayo clínico realizado en Australia con 552 adultos encontró que seleccionar antidepresivos mediante pruebas farmacogenéticas no produjo mejores resultados clínicos que seguir las recomendaciones médicas habituales durante las primeras 12 semanas de tratamiento.
Aunque ambas investigaciones abordan aspectos distintos, sus resultados muestran la importancia de validar cualquier estrategia de medicina personalizada antes de incorporarla sistemáticamente a la práctica clínica.
Fototerapia y horarios regulares: posibles líneas de tratamiento
Los investigadores plantean que identificar las alteraciones circadianas podría contribuir en el futuro a diseñar estrategias terapéuticas más individualizadas.
Entre las intervenciones que merecen mayor investigación se encuentra la fototerapia, basada en la exposición controlada a luz brillante para influir sobre la sincronización del reloj biológico.
Otra posibilidad consiste en estudiar tratamientos dirigidos a los mecanismos de regulación de la melatonina, hormona que participa en la organización de los ciclos de sueño y vigilia.
También se considera relevante mantener horarios relativamente estables para acostarse y despertarse, aumentar la exposición apropiada a la luz durante el día y reducir la iluminación nocturna excesiva.
La importancia de estas señales ambientales se observa también en las recomendaciones sobre la exposición a la luz matutina y la regulación del descanso, especialmente cuando los mecanismos circadianos pierden estabilidad.
Estas intervenciones se conocen en conjunto como cronoterapias cuando se utilizan específicamente para actuar sobre los ritmos biológicos.
Sin embargo, el estudio australiano no evaluó directamente la eficacia de estas estrategias en los participantes clasificados con depresión circadiana. Por tanto, todavía no puede afirmarse que respondan mejor a la fototerapia, la melatonina o la regulación de horarios que a los tratamientos convencionales.
La elección de cualquier intervención debe realizarse mediante una evaluación profesional, especialmente porque determinadas técnicas que modifican el sueño o la exposición a la luz requieren precauciones en personas con antecedentes de síntomas maníacos o trastorno bipolar.
Los especialistas piden prudencia antes de cambiar las recomendaciones clínicas
La publicación ha despertado interés por sus posibles implicaciones para la psiquiatría personalizada, pero también ha recibido observaciones sobre las limitaciones metodológicas del estudio.
Entre las principales limitaciones destacan el diseño transversal, la utilización de datos retrospectivos, la ausencia de mediciones fisiológicas directas de los ritmos circadianos para establecer la clasificación y la necesidad de comprobar los resultados en poblaciones independientes.
También será importante investigar si estos criterios permiten predecir de manera fiable la respuesta a distintos tratamientos. Una asociación observada en una muestra amplia no equivale necesariamente a una herramienta diagnóstica suficientemente precisa para orientar decisiones individuales.
Los especialistas consideran que los hallazgos no justifican modificar por sí solos las recomendaciones clínicas habituales para el tratamiento de la depresión.
La precaución resulta especialmente importante en relación con los medicamentos. Cuando se necesita cambiar o suspender un tratamiento, la retirada de antidepresivos requiere una reducción gradual y supervisión profesional, ya que una interrupción inadecuada puede producir síntomas de retirada o dificultar la identificación de una recaída.
Hacia una evaluación más completa de los pacientes con depresión
El principal aporte de la investigación consiste en reunir evidencia clínica y genética que respalda la utilidad potencial de estudiar los ritmos circadianos como parte de la evaluación de los trastornos depresivos.
La depresión es una enfermedad heterogénea. Dos personas con un diagnóstico similar pueden experimentar síntomas diferentes, presentar distinta evolución y responder de manera desigual a un mismo tratamiento.
La identificación de perfiles clínicos podría contribuir a comprender parte de esa diversidad, especialmente cuando se combinan antecedentes médicos, características del sueño, evolución de los síntomas y datos biológicos.
En el caso de la depresión circadiana, los siguientes pasos deberán determinar si las características identificadas se mantienen en otras poblaciones, si corresponden a mecanismos fisiológicos diferenciables y si pueden utilizarse para mejorar la selección de intervenciones terapéuticas.
Los investigadores destacan la necesidad de realizar estudios longitudinales y ensayos clínicos que permitan evaluar estas posibilidades. Hasta entonces, el perfil circadiano debe entenderse como una propuesta de clasificación clínica en investigación, no como un diagnóstico independiente plenamente establecido.
El trabajo incorpora así una nueva dimensión al estudio de la depresión: la posibilidad de que la organización temporal del sueño y de otras funciones biológicas ayude a explicar parte de las diferencias observadas entre pacientes, sin sustituir los criterios diagnósticos ni los tratamientos actualmente respaldados por la evidencia científica.
Fuentes referenciales:
The British Journal of Psychiatry – Clinical and genetic correlates of a circadian subtype of depression in the Australian Genetics of Depression Study
Universidad de Sídney – Researchers identify new circadian subtype of depression
Infobae – Qué es la depresión circadiana

