Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

🫁
Respiratorias · 19-10-2026Preparación estacionalVigilancia de gripe, COVID-19 y VRS ante el invierno del hemisferio norte.
💉
Vacunación · 19-10-2026Planificación 2027La OMS ya publicó la composición recomendada de la vacuna antigripal para el hemisferio sur.
🧠
Salud mental · 19-10-2026Atención comunitariaLa OMS impulsa servicios cercanos, integrados y respetuosos de los derechos humanos.
🥗
Nutrición · 19-10-2026Infancia en el centroNuevas directrices mundiales abordan la atención de la obesidad infantil y adolescente.
❤️
Crónicas · 19-10-2026Equidad sanitariaEl 22 de octubre se presentará un informe mundial sobre desigualdades en enfermedades crónicas.
🛡️
Alertas · 19-10-2026Vigilancia de zoonosisLa OPS pide reforzar la detección de miasis por gusano barrenador en Centroamérica y México.
🔬
Investigación · 19-10-2026Ensayos más inclusivosUn portal OMS/HRP apoya la inclusión responsable de embarazadas y mujeres lactantes en investigación.

Un ensayo cuestiona el uso rutinario de pruebas genéticas para tratar la depresión


Investigadores evaluaron a 552 adultos en Australia y comprobaron que elegir antidepresivos mediante información genética no produjo mejores resultados clínicos que seguir las recomendaciones médicas habituales.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Un ensayo clínico realizado en Australia ha encontrado que utilizar pruebas genéticas para orientar la prescripción de antidepresivos no mejora significativamente los síntomas de depresión frente a los tratamientos seleccionados mediante las guías clínicas habituales. La investigación, desarrollada en 19 consultas de atención primaria del estado de Victoria, incluyó a 552 adultos y aporta nueva evidencia sobre las posibilidades y limitaciones de la medicina personalizada en salud mental.

El estudio, denominado PRESIDE, fue dirigido por un equipo internacional encabezado por Jonathan Emery, profesor de la Facultad de Medicina Lee Kong Chian de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur. Sus resultados fueron publicados en octubre de 2026 en la revista científica The Lancet Primary Care.

Los investigadores buscaban determinar si conocer determinadas características genéticas de los pacientes permitía seleccionar medicamentos antidepresivos más eficaces que los elegidos mediante los procedimientos médicos convencionales.

La conclusión principal fue que ambos enfoques se asociaron con una mejoría de los síntomas depresivos, pero la estrategia basada en información genética no ofreció una ventaja estadísticamente significativa después de 12 semanas.

El hallazgo no significa que las pruebas farmacogenéticas carezcan de utilidad en todas las circunstancias. Los autores señalan que podrían resultar beneficiosas para determinados pacientes, especialmente cuando los tratamientos habituales no funcionan o provocan efectos adversos importantes. Sin embargo, los resultados no respaldan su utilización sistemática como una estrategia superior para todos los adultos con depresión atendidos en consultas generales.

Un ensayo clínico con 552 pacientes de atención primaria

El estudio incluyó a hombres y mujeres de entre 18 y 65 años que presentaban síntomas depresivos de intensidad moderada a grave. Los participantes fueron reclutados en 19 consultas de medicina general del estado australiano de Victoria.

Para evaluar la eficacia de la estrategia farmacogenética, los investigadores utilizaron un diseño aleatorizado y doble ciego. Los participantes fueron distribuidos en dos grupos, de manera que sus médicos recibieran diferentes tipos de recomendaciones para seleccionar el tratamiento.

En uno de los grupos, las recomendaciones de prescripción incorporaron información genética relacionada con la capacidad del organismo para metabolizar determinados medicamentos antidepresivos.

En el otro grupo, los médicos recibieron recomendaciones fundamentadas en las guías terapéuticas australianas, sin utilizar la información genética como criterio adicional para orientar la elección del medicamento.

El procedimiento buscaba reducir la influencia de las expectativas de los participantes y los profesionales sanitarios sobre los resultados. Ni los pacientes ni sus médicos conocían a qué estrategia correspondían las recomendaciones recibidas.

Este diseño permitió comparar directamente el valor añadido de las pruebas genéticas frente a un modelo de atención basado en las recomendaciones clínicas habituales.

Los genes CYP2C19 y CYP2D6 fueron fundamentales en la investigación

La farmacogenética estudia cómo las variaciones del material genético pueden modificar la respuesta del organismo a determinados medicamentos.

En el caso de los antidepresivos, una parte importante de esta investigación se concentra en genes relacionados con enzimas que participan en el metabolismo de los fármacos.

El ensayo australiano examinó específicamente variaciones en los genes CYP2C19 y CYP2D6, que contienen información relacionada con enzimas encargadas de procesar numerosos medicamentos.

Estas diferencias genéticas pueden influir en la velocidad con la que una persona transforma o elimina determinados antidepresivos. En algunas circunstancias, una actividad metabólica reducida puede favorecer una mayor exposición al medicamento, mientras que una actividad elevada puede modificar las concentraciones alcanzadas durante el tratamiento.

La posibilidad de utilizar estos datos para personalizar la prescripción ha impulsado el desarrollo de pruebas farmacogenéticas destinadas a orientar la selección de medicamentos y sus dosis.

El fundamento de esta estrategia ya había sido examinado en investigaciones sobre farmacogenética aplicada a los tratamientos de salud mental, especialmente por la influencia de las enzimas del citocromo P450 sobre el metabolismo de los psicofármacos.

Sin embargo, conocer cómo se metaboliza un medicamento no equivale necesariamente a predecir con exactitud cuánto mejorarán los síntomas de depresión. La respuesta terapéutica también depende de factores clínicos, psicológicos, ambientales y biológicos que no quedan reflejados en estas dos variantes genéticas.

La mejoría de los síntomas fue similar en ambos grupos

Los investigadores evaluaron los resultados clínicos transcurridas 12 semanas desde que los médicos recibieron las recomendaciones de prescripción.

Durante ese período, los pacientes de ambos grupos experimentaron una reducción de los síntomas depresivos.

No obstante, el análisis no encontró una diferencia estadísticamente significativa en la mejoría de los síntomas entre quienes recibieron tratamientos orientados por información genética y quienes fueron atendidos mediante las recomendaciones clínicas convencionales.

Tampoco se observaron diferencias significativas en las proporciones de pacientes que alcanzaron la remisión de los síntomas depresivos.

De manera similar, las tasas de respuesta al tratamiento fueron comparables entre las dos estrategias.

Estos resultados son importantes porque el objetivo de incorporar nuevas herramientas diagnósticas o predictivas a la práctica clínica no consiste únicamente en obtener información adicional sobre el paciente, sino en demostrar que esa información contribuye a mejorar su atención.

En este caso, disponer de datos sobre los genes CYP2C19 y CYP2D6 no se tradujo en un beneficio clínico adicional claramente demostrable durante el período de seguimiento.

El resultado tampoco significa que todos los antidepresivos funcionen de la misma manera. Las diferencias de eficacia, tolerabilidad y seguridad entre pacientes siguen siendo relevantes y requieren seguimiento individualizado.

Por qué los resultados difieren de investigaciones anteriores

El nuevo ensayo contrasta con determinados estudios previos que habían encontrado resultados favorables al utilizar información farmacogenética para orientar tratamientos antidepresivos.

Una posible explicación se encuentra en las diferencias entre las poblaciones estudiadas y los entornos asistenciales.

Algunas investigaciones anteriores se realizaron en pacientes con depresión grave atendidos por especialistas en psiquiatría, mientras que el ensayo PRESIDE se concentró en personas con síntomas moderados a graves tratadas en atención primaria.

También pueden existir diferencias en los antecedentes terapéuticos. Una persona que recibe su primer tratamiento antidepresivo no presenta necesariamente las mismas necesidades que otra que ha probado varios medicamentos sin obtener una respuesta adecuada.

La depresión resistente al tratamiento constituye un desafío clínico específico, en el que los investigadores continúan evaluando alternativas farmacológicas y estrategias complementarias.

Los autores del estudio australiano consideran necesario identificar con mayor precisión qué grupos de pacientes podrían beneficiarse de las pruebas farmacogenéticas y en qué momento del tratamiento convendría utilizarlas.

Por tanto, los resultados no permiten descartar su utilidad en situaciones clínicas particulares, pero sí cuestionan la idea de que aplicar pruebas genéticas de manera generalizada mejore automáticamente los resultados de todos los pacientes.

Más información genética no siempre significa mejores tratamientos

La medicina de precisión busca adaptar las decisiones sanitarias a las características individuales de cada persona, utilizando información genética, molecular, clínica y ambiental.

Este enfoque ha permitido avances importantes en distintas especialidades médicas. Sin embargo, su eficacia debe evaluarse de forma independiente para cada enfermedad, intervención y grupo de pacientes.

En psiquiatría, uno de los principales desafíos consiste en que trastornos como la depresión presentan una gran diversidad de manifestaciones y mecanismos biológicos.

Dos personas con síntomas similares pueden responder de manera diferente al mismo medicamento, incluso cuando comparten determinadas características genéticas.

Además, la respuesta clínica depende de elementos que pueden cambiar durante el tratamiento, como la adherencia a la medicación, las enfermedades concomitantes, las interacciones farmacológicas y la evolución de los síntomas.

La importancia de estas interacciones se ha observado también en investigaciones sobre cómo algunas sustancias pueden modificar el efecto de medicamentos de uso habitual, incluidos determinados psicofármacos.

El ensayo PRESIDE muestra que una herramienta capaz de aportar información biológica válida no necesariamente consigue mejorar los resultados de salud cuando se incorpora a la atención médica.

Para demostrar ese beneficio es necesario comprobar que los datos adicionales permiten tomar decisiones más eficaces que las disponibles mediante los procedimientos convencionales.

La atención primaria tiene un papel central en el tratamiento de la depresión

Uno de los aspectos distintivos de la investigación es que se realizó en consultas de medicina general y no exclusivamente en servicios especializados de psiquiatría.

La atención primaria constituye uno de los principales puntos de entrada al sistema sanitario para las personas que presentan síntomas depresivos.

En este entorno, los médicos deben valorar la intensidad de los síntomas, los antecedentes clínicos, la presencia de otras enfermedades, las preferencias del paciente y los posibles riesgos de cada tratamiento.

La selección de un antidepresivo suele acompañarse de revisiones periódicas para comprobar su eficacia, vigilar los efectos adversos y determinar si es necesario modificar la dosis o cambiar de medicamento.

Este seguimiento resulta especialmente importante porque la respuesta terapéutica puede variar considerablemente entre personas.

Las decisiones también deben considerar la tolerabilidad de los medicamentos y las posibles dificultades que pueden aparecer durante su utilización o suspensión. La evaluación de los beneficios y efectos adversos de los antidepresivos ISRS forma parte de este proceso de atención individualizada.

Los investigadores australianos plantean que cualquier incorporación de pruebas farmacogenéticas a la práctica habitual debería demostrar que mejora las decisiones clínicas y los resultados de los pacientes, además de justificar los recursos necesarios para su implementación.

Qué implicaciones tiene el estudio para los pacientes

Los resultados no indican que las personas que ya utilizan antidepresivos deban modificar su tratamiento ni que quienes se hayan realizado pruebas farmacogenéticas deban descartar sus resultados.

La investigación evaluó una estrategia concreta de prescripción y un conjunto específico de variantes genéticas en adultos atendidos en atención primaria.

Por ello, sus conclusiones no pueden extrapolarse automáticamente a todos los medicamentos psiquiátricos ni a todas las situaciones clínicas.

Las pruebas farmacogenéticas pueden aportar información sobre el metabolismo de determinados fármacos, especialmente cuando existen problemas de tolerabilidad o respuestas inesperadas.

Sin embargo, el estudio no encontró evidencia suficiente para afirmar que su utilización sistemática mejora los síntomas depresivos frente a la prescripción convencional basada en guías clínicas.

La elección del tratamiento debe continuar realizándose mediante una evaluación médica individualizada, teniendo en cuenta tanto las características clínicas como la respuesta observada durante el seguimiento.

Las personas que experimenten efectos secundarios importantes o que no mejoren con el tratamiento prescrito deben consultar con su profesional sanitario antes de realizar cambios en la medicación.

Las limitaciones del ensayo y las preguntas pendientes

El estudio presenta fortalezas metodológicas importantes, entre ellas la asignación aleatoria de los participantes, el diseño doble ciego y su realización en consultas reales de atención primaria.

No obstante, también existen límites para interpretar sus resultados.

La investigación se desarrolló en una región de Australia y sus conclusiones podrían no reproducirse exactamente en otros sistemas sanitarios, poblaciones o contextos asistenciales.

Además, las recomendaciones farmacogenéticas se basaron específicamente en CYP2C19 y CYP2D6, por lo que el ensayo no evaluó todas las posibles herramientas genéticas o moleculares utilizadas en medicina personalizada.

El análisis principal se concentró en los resultados obtenidos a las 12 semanas. Ese período permite valorar la respuesta inicial al tratamiento, pero no resuelve todas las preguntas sobre posibles diferencias a largo plazo.

Los investigadores también consideran necesario estudiar cómo incorporar adecuadamente la información farmacogenética a los procedimientos habituales de atención, especialmente cuando un paciente no responde al tratamiento inicial.

Otra cuestión pendiente es determinar si existen subgrupos clínicos que obtengan beneficios suficientemente importantes como para justificar el uso selectivo de estas pruebas.

Un resultado que ayuda a delimitar el valor de la medicina personalizada

El ensayo PRESIDE aporta evidencia relevante al debate sobre la utilización de pruebas genéticas para seleccionar tratamientos antidepresivos.

Su principal contribución no consiste en demostrar que la genética carece de importancia para la respuesta farmacológica, sino en establecer que una estrategia concreta basada en dos genes no produjo mejores resultados que la atención convencional en la población estudiada.

Este tipo de investigaciones permite distinguir entre la capacidad de una prueba para identificar diferencias biológicas y su verdadera utilidad para mejorar la salud de los pacientes.

Los autores consideran que serán necesarios nuevos estudios para determinar qué personas pueden beneficiarse de la prescripción farmacogenética, cuáles son las circunstancias más apropiadas para utilizarla y cómo integrar sus resultados en la práctica clínica.

Mientras se resuelven esas preguntas, los resultados respaldan la importancia de mantener una evaluación individualizada, basada en la evidencia y acompañada de seguimiento médico, como elemento central del tratamiento de la depresión.

Fuentes referenciales:
The Lancet Primary Care — Pharmacogenomic-informed antidepressant prescribing for moderate-to-severe depressive symptoms in Australian general practice (PRESIDE): a double-blind, randomised controlled trial
Universidad Tecnológica de Nanyang — Información institucional sobre los resultados del ensayo clínico