El factor de von Willebrand puede formar microcoágulos después de una trombectomía e impedir que la sangre regrese a los vasos pequeños del cerebro
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo internacional de científicos identificó un mecanismo molecular que podría explicar por qué numerosos pacientes con accidente cerebrovascular isquémico mantienen daños neurológicos pese a que el coágulo responsable fue extraído exitosamente. La investigación señala al factor de von Willebrand como una pieza central en la formación de nuevas obstrucciones dentro de los vasos cerebrales más pequeños.
El trabajo, publicado el 28 de julio de 2026 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), reunió a investigadores de las universidades de Colorado en Boulder, Washington en San Luis, Laval, Yale y Amberes. Los científicos combinaron imágenes en animales vivos, simulaciones informáticas y análisis de muestras sanguíneas de pacientes.
La trombectomía abre la arteria, pero no siempre los capilares
El accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un coágulo interrumpe el suministro de sangre y oxígeno a una zona del cerebro. En pacientes seleccionados con obstrucciones de grandes vasos, la trombectomía endovascular permite introducir instrumentos mediante un catéter para retirar el trombo y restaurar la circulación.
Esta intervención consigue una reperfusión sustancial en aproximadamente el 90% de los pacientes tratados por oclusión de un gran vaso. Sin embargo, casi la mitad puede conservar una discapacidad significativa a pesar de la eliminación exitosa del coágulo, según los datos expuestos por los autores.
La diferencia entre reabrir la arteria principal y recuperar realmente la circulación en el tejido cerebral resulta decisiva. El fenómeno conocido como no reflow aparece cuando la sangre no vuelve a desplazarse adecuadamente por la microcirculación después de restablecerse el paso en el vaso de mayor tamaño.
Las consecuencias de un episodio cerebrovascular también dependen del área afectada, como muestran las investigaciones sobre las dificultades para comprender el habla después de un ictus. Proteger el tejido todavía viable durante las primeras etapas puede influir en la magnitud de las secuelas posteriores.
El factor de von Willebrand forma nuevos microcoágulos
El factor de von Willebrand, conocido por las siglas FvW o VWF, es una proteína sanguínea que cumple una función necesaria en la coagulación. Frente a una lesión vascular, facilita la adhesión de las plaquetas para detener el sangrado. En condiciones normales, una parte de esta proteína permanece plegada dentro de los vasos.
El estudio determinó que, después de la retirada del coágulo principal, el flujo sanguíneo puede regresar de manera irregular, con corrientes convergentes, pausas e incluso cambios de dirección. Esas fuerzas físicas estiran el factor de von Willebrand y lo transforman en una estructura alargada capaz de capturar plaquetas.
La acumulación resultante produce trombos microscópicos dentro de los pequeños vasos del tejido situado alrededor de la lesión. Aunque la arteria principal ya se encuentre abierta, estas obstrucciones pueden impedir que el oxígeno llegue de manera suficiente a zonas cerebrales vulnerables.
El hallazgo refuerza la importancia de estudiar los componentes vasculares del cerebro además de las neuronas. Investigaciones anteriores ya habían mostrado que los vasos sanguíneos y las células inmunitarias participan en el riesgo de enfermedades neurológicas.
La inflamación deja a la proteína sin su regulador
Los investigadores identificaron una segunda parte del mecanismo. Durante la fase aguda del ACV, el tejido cerebral sometido a estrés libera interleucina-6, una molécula relacionada con la respuesta inflamatoria. Esta señal interfiere con la actividad de ADAMTS13, la enzima encargada de cortar y controlar las formas extendidas del factor de von Willebrand.
Cuando la interleucina-6 reduce la acción de ADAMTS13, la proteína permanece activa durante más tiempo. La combinación del flujo alterado, el despliegue del FvW y la menor regulación enzimática genera un ambiente favorable para la formación de microcoágulos.
En las muestras de pacientes con ACV, los niveles elevados de interleucina-6 se correlacionaron con una mayor actividad del factor de von Willebrand. La actividad más alta de esta proteína también se observó entre quienes presentaron peores resultados clínicos. Estos datos humanos muestran una asociación y no demuestran por sí solos causalidad.
Imágenes en tiempo real revelaron el fenómeno
Para observar lo que sucedía inmediatamente después de la reperfusión, el equipo empleó un modelo de ACV isquémico transitorio en ratones. Mediante microscopía intravital siguió la circulación cerebral durante la hora posterior a la intervención y registró la formación de trombos compuestos por plaquetas y factor de von Willebrand.
Los científicos complementaron las imágenes con modelos informáticos del flujo. Las simulaciones indicaron que las corrientes convergentes generan fuerzas de elongación capaces de desplegar la proteína dentro de los vasos alterados.
Los experimentos con plasma de pacientes aportaron otra evidencia. Al bloquear la interleucina-6 en las muestras analizadas fuera del organismo, ADAMTS13 recuperó su actividad. En los modelos animales, las estrategias dirigidas contra el FvW o destinadas a restaurar la función de ADAMTS13 mejoraron la circulación cerebral.
La inflamación vascular también conecta el ACV con factores ambientales. Por ejemplo, la exposición prolongada a partículas finas ha sido estudiada por su relación con el humo de incendios forestales y el riesgo cerebrovascular.
Un posible tratamiento complementario aún experimental
El factor de von Willebrand aparece como una posible diana para tratamientos administrados junto con la trombectomía. Los autores indicaron que ya existen medicamentos dirigidos contra esta proteína y aprobados para otras enfermedades, una circunstancia que podría facilitar el diseño de futuras evaluaciones clínicas.
Esto no significa que esos fármacos estén autorizados para tratar el fenómeno de no reflow después de un ACV. Antes de modificar los protocolos será necesario determinar su eficacia, la dosis adecuada, el momento de administración y el posible riesgo de hemorragia en pacientes que atraviesan una emergencia cerebrovascular.
Los investigadores también advirtieron que el bloqueo amplio de la interleucina-6 podría no ser la estrategia más conveniente, debido a que esta molécula desempeña funciones diversas en el cerebro lesionado. Los resultados experimentales orientan con mayor precisión hacia intervenciones sobre el factor de von Willebrand o su regulación mediante ADAMTS13.
El estudio se apoya principalmente en un modelo animal, simulaciones y asociaciones encontradas en muestras humanas. Por ello, sus conclusiones deben comprobarse mediante nuevos trabajos y ensayos clínicos antes de convertirse en una terapia. Su contribución inmediata consiste en explicar cómo la reperfusión de una arteria puede coexistir con la persistencia de obstrucciones microscópicas en el cerebro.
Fuentes referenciales:
Infobae Salud
Proceedings of the National Academy of Sciences
PubMed
