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El alcohol causa casi 14.000 muertes al año en España


Un estudio del Instituto de Salud Carlos III estima que 13.887 fallecimientos de personas mayores de 15 años fueron atribuibles al alcohol en 2021 y que casi dos de cada tres ocurrieron antes de los 75 años


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz


El consumo de alcohol continúa representando una importante causa prevenible de enfermedad y muerte en España pese al descenso registrado durante las primeras décadas del siglo. Una investigación de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) estima que 13.887 personas mayores de 15 años murieron en 2021 por causas atribuibles a esta sustancia.

El estudio reconstruyó de manera homogénea la mortalidad atribuible al alcohol entre 2001 y 2021 y contabilizó más de 300.000 fallecimientos durante esas dos décadas. Aunque la tasa de mortalidad estandarizada por edad disminuyó un 34,7 % entre 2001-2004 y 2021, los investigadores advierten que la carga sanitaria continúa siendo elevada.

El análisis fue desarrollado en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC), dentro del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII), y contó con financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Casi dos de cada tres muertes ocurrieron antes de los 75 años

Uno de los resultados más relevantes es el elevado peso de la mortalidad prematura. El 64,9 % de los fallecimientos atribuibles al alcohol se produjo en personas menores de 75 años, lo que muestra que sus consecuencias no se concentran únicamente en edades muy avanzadas.

En 2021, las muertes atribuibles al alcohol representaron aproximadamente el 3,3 % de todas las defunciones registradas entre personas de 15 años o más. La proporción fue considerablemente superior en determinados grupos de edad: entre los 35 y 54 años, el alcohol contribuyó al 9,7 % de todos los fallecimientos.

El impacto sanitario tampoco se limita a personas que desarrollan dependencia. El riesgo depende de la cantidad consumida, el patrón de ingesta y otros factores individuales. Una revisión abordada anteriormente por Mundo de la Salud mostró que los patrones de consumo de alcohol pueden ser determinantes para sus efectos sobre la salud cardiovascular, especialmente cuando aparecen episodios de consumo elevado.

Los hombres concentran más de tres cuartas partes de las muertes

Las diferencias por sexo son pronunciadas. Los hombres concentraron el 78,3 % de las muertes atribuibles al alcohol y presentaron un riesgo de mortalidad aproximadamente cuatro veces superior al de las mujeres.

Los investigadores relacionan buena parte de esta diferencia con una mayor exposición al consumo excesivo entre los hombres. Las desigualdades, sin embargo, no se limitan al sexo: el estudio también identifica variaciones entre comunidades autónomas, tanto en el nivel de mortalidad como en la velocidad con la que el riesgo ha disminuido durante las dos décadas analizadas.

Estas diferencias territoriales y demográficas son relevantes para las políticas de salud pública porque permiten identificar poblaciones en las que las estrategias preventivas podrían necesitar mayor intensidad.

El cáncer encabezó las causas atribuibles al alcohol

Los resultados muestran que la mortalidad relacionada con el alcohol va mucho más allá de la enfermedad hepática. El cáncer fue el principal grupo de causas atribuibles a esta sustancia en 2021, con 5.805 fallecimientos.

El alcohol está reconocido como carcinógeno humano y se relaciona con un mayor riesgo de varios tumores, entre ellos los de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, mama y colorrectal. Este vínculo adquiere especial relevancia porque el daño puede acumularse durante años antes de que aparezca una enfermedad clínicamente detectable.

En el caso del cáncer de mama, por ejemplo, el consumo de alcohol forma parte de los factores modificables analizados en la prevención. Mundo de la Salud ha explicado anteriormente cómo el alcohol se encuentra entre los factores asociados al riesgo de cáncer de mama que pueden modificarse, a diferencia de características como la edad o determinadas predisposiciones genéticas.

Los tumores de cabeza y cuello también mantienen una relación conocida con la exposición al alcohol y al tabaco. Aunque otros factores están adquiriendo mayor importancia, como el virus del papiloma humano, el alcohol continúa formando parte de los factores tradicionales vinculados al cáncer de orofaringe.

Las enfermedades digestivas causaron más de 5.300 muertes

Después del cáncer, las enfermedades digestivas representaron el segundo gran grupo de mortalidad atribuible al alcohol, con 5.303 fallecimientos en 2021. El hígado constituye uno de los órganos más afectados por la exposición prolongada.

El metabolismo del etanol produce acetaldehído y otros procesos capaces de favorecer estrés oxidativo, inflamación y daño celular. Cuando la exposición excesiva se mantiene durante años puede contribuir al desarrollo de fibrosis, cirrosis y otras complicaciones hepáticas.

El riesgo puede aumentar cuando coinciden otros problemas metabólicos. Investigaciones previas han observado que el sobrepeso y la obesidad pueden agravar los efectos perjudiciales del alcohol sobre el hígado, lo que refleja la interacción entre diferentes factores de riesgo.

Incluso en personas con enfermedad hepática de origen metabólico, donde el alcohol no constituye la causa inicial, limitar o evitar su consumo puede resultar importante para reducir una carga adicional sobre un órgano ya vulnerable. Las recomendaciones sobre alimentación y hábitos ante el hígado graso también incluyen evitar o restringir el alcohol según la situación clínica individual.

Accidentes y traumatismos también forman parte de la mortalidad

El tercer gran grupo identificado fueron las causas externas, con 2.605 fallecimientos atribuibles al alcohol en 2021. Esta categoría incluye lesiones y acontecimientos como determinados accidentes, lo que muestra que la mortalidad asociada a la sustancia no depende exclusivamente del desarrollo de enfermedades crónicas.

El consumo puede alterar el tiempo de reacción, la coordinación, la percepción del riesgo y la capacidad para tomar decisiones. Por esa razón, parte de su carga sanitaria puede producirse inmediatamente después de una ingesta elevada, mientras otras consecuencias aparecen tras años de exposición.

Esta diversidad de mecanismos es una de las razones por las que calcular la mortalidad atribuible al alcohol resulta metodológicamente complejo. No todas las muertes aparecen registradas directamente como causadas por esta sustancia.

Cómo se calcula una muerte atribuible al alcohol

La cifra de 13.887 fallecimientos no corresponde únicamente a certificados de defunción en los que aparezca explícitamente el alcohol. Los investigadores utilizaron un enfoque epidemiológico que estima qué proporción de las muertes por diferentes enfermedades y lesiones puede atribuirse al consumo.

El cálculo combina información sobre mortalidad, niveles y patrones de consumo y el riesgo relativo asociado con distintas cantidades de alcohol para cada causa. Este procedimiento permite incluir tanto enfermedades completamente atribuibles al alcohol como aquellas en las que constituye uno de varios factores de riesgo.

Los investigadores señalan además que las estimaciones son conservadoras. Esto resulta importante para interpretar las cifras: se trata de una estimación poblacional de mortalidad atribuible y no de un recuento directo de personas cuyo certificado de defunción menciona el consumo de alcohol.

La mortalidad disminuyó un 34,7 % durante el periodo estudiado

El análisis también ofrece una señal favorable. La tasa estandarizada por edad de mortalidad atribuible al alcohol descendió un 34,7 % al comparar el periodo 2001-2004 con 2021.

La reducción permite observar una mejora independientemente de los cambios en el tamaño y envejecimiento de la población española. Estudios anteriores del mismo grupo ya habían identificado una tendencia descendente, aunque con diferencias importantes según sexo, edad, causa de muerte y nivel de consumo.

La disminución no elimina, sin embargo, la magnitud del problema. Más de 13.800 fallecimientos atribuibles en un solo año, junto con la elevada proporción de muertes prematuras, mantienen al alcohol como un factor relevante para la prevención sanitaria.

La prevención sigue siendo una prioridad de salud pública

Los autores consideran que los resultados respaldan la necesidad de mantener y reforzar las estrategias destinadas a reducir los daños relacionados con el consumo de alcohol, especialmente entre las poblaciones y territorios donde el riesgo permanece elevado o el descenso ha sido más lento.

Las intervenciones de salud pública estudiadas internacionalmente incluyen políticas de precios e impuestos, restricciones a la disponibilidad y publicidad, medidas contra la conducción después de beber, educación sanitaria, detección del consumo de riesgo y acceso al tratamiento de los trastornos relacionados con el alcohol.

La prevención también comienza antes de la edad adulta. Las actitudes familiares pueden influir en la percepción que los menores desarrollan sobre estas bebidas. Un estudio reciente analizado por Mundo de la Salud encontró que involucrar a niños y adolescentes en servir alcohol a los adultos puede asociarse con una mayor percepción de aprobación parental del consumo.

Los nuevos datos españoles permiten dimensionar el problema con una serie homogénea de dos décadas. La tendencia descendente representa una mejora, pero las 13.887 muertes estimadas en 2021, el predominio entre hombres y el elevado peso de la mortalidad antes de los 75 años muestran que el alcohol continúa generando una carga considerable de enfermedad y muerte prevenible en España.

Fuentes referenciales:
Instituto de Salud Carlos III — Repositorio Institucional de Salud
Agencia SINC