República Dominicana registra menos nacimientos


Los datos oficiales de 2021 a 2025 muestran una caída simultánea en nacidos vivos y defunciones


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.


La República Dominicana atraviesa un cambio demográfico visible en sus registros oficiales. Entre 2021 y 2025, el país redujo de forma sostenida tanto la cantidad de nacimientos como el número de defunciones, de acuerdo con los datos presentados por la Oficina Nacional de Estadística, ONE.

El fenómeno combina dos movimientos relevantes para la salud pública: menos nacidos vivos y menos muertes registradas en un periodo de cinco años. En 2021, la República Dominicana contabilizó 194.646 nacimientos. Para 2025, la cifra bajó a 154.454, una reducción que plantea preguntas sobre maternidad, paternidad, migración, edad reproductiva, concentración urbana y condiciones socioeconómicas.

La caída no se limita a una zona aislada. La región Ozama, integrada por el Distrito Nacional y Santo Domingo, siguió siendo el principal centro de nacimientos del país, con 57.932 registros en 2025. Sin embargo, también mostró un descenso importante. El Distrito Nacional pasó de 36.527 nacimientos en 2021 a 23.799 en 2025, mientras Santo Domingo acompañó la misma tendencia.

Menos nacimientos en cinco años

Los datos muestran que la reducción de nacimientos ocurrió en un periodo relativamente corto. La cifra nacional cayó en más de 40.000 registros entre 2021 y 2025, lo que obliga a mirar el fenómeno no solo como una estadística demográfica, sino también como una señal vinculada con salud reproductiva, planificación familiar, acceso a servicios y decisiones de vida de las familias.

El comportamiento mensual también presenta variaciones. Enero y marzo suelen concentrar más nacimientos, mientras diciembre aparece como el mes con menos registros. Estas diferencias ayudan a observar patrones administrativos y sociales, aunque no explican por sí solas la reducción general del periodo.

El descenso de la natalidad puede tener efectos sanitarios y sociales a mediano plazo. Menos nacimientos modifican la demanda de servicios maternoinfantiles, consultas pediátricas, vacunación, atención neonatal y planificación de recursos hospitalarios. También se relacionan con debates más amplios sobre edad materna al primer parto y cambios en los calendarios de maternidad.

La mayoría de padres y madres tiene entre 20 y 34 años

La transición a la maternidad y paternidad en República Dominicana se concentra principalmente entre los 20 y 34 años. En 2025, el grupo de padres más numeroso fue el de 30 a 34 años, con 27.547 registros, seguido por el de 25 a 29 años, con 25.793.

Entre las madres, el grupo de 25 a 29 años encabezó los registros con 34.041 casos, seguido por las mujeres de 20 a 24 años, con 31.594. Estos datos muestran que la mayor parte de los nacimientos ocurre durante la juventud adulta, no en los extremos de la edad reproductiva.

Los grupos de madres y padres menores de 19 años aparecen con cifras más bajas. La maternidad y paternidad adolescente siguen presentes, pero con menor peso dentro del total nacional registrado. Para la salud pública, esta diferencia es relevante porque permite orientar mejor los programas de educación, prevención, atención prenatal y acompañamiento familiar.

El peso de la nacionalidad materna

Los nacimientos registrados por nacionalidad de la madre siguen encabezados por mujeres dominicanas. En segundo lugar aparecen las madres haitianas, con 11.518 nacimientos en 2025, una cifra muy superior a la de otras nacionalidades extranjeras.

También figuran madres de Venezuela, Estados Unidos y Colombia, aunque con números mucho menores. Este dato introduce una dimensión migratoria en el análisis de la natalidad dominicana y muestra cómo los servicios de salud materna atienden a una población diversa.

La composición por nacionalidad puede influir en la planificación sanitaria. Los sistemas de salud deben prever atención prenatal, parto, puerperio, vacunación neonatal y seguimiento pediátrico para madres y recién nacidos de distintos orígenes. Esta mirada es especialmente importante cuando se analizan servicios vinculados con salud de recién nacidos y atención temprana después del parto.

También disminuyeron las defunciones

La reducción de muertes fue otro dato central del periodo. En 2021, la República Dominicana registró 51.535 defunciones. En 2025, el total bajó a 43.032. La región Ozama volvió a concentrar la mayor cantidad, con 13.699 fallecimientos en 2025.

Después de Ozama, las regiones con más defunciones fueron Cibao Norte, con 7.542, y Cibao Sur, con 3.831. El Distrito Nacional y Santo Domingo mantuvieron los registros más altos en conjunto, aunque también siguieron la tendencia descendente observada a nivel nacional.

La distribución mensual de las muertes mostró menos variación que la de los nacimientos. Junio y septiembre suelen presentar más defunciones, pero las diferencias entre meses son menos marcadas. Desde el punto de vista sanitario, la mortalidad permite observar no solo cuántas personas fallecen, sino también qué edades, regiones y grupos requieren más atención preventiva.

La vejez concentra más muertes registradas

La mayor cantidad de defunciones en 2025 correspondió a personas de edad avanzada. El grupo de 85 años y más sumó 3.852 muertes, mientras que los menores de un año registraron 358. Este contraste muestra el peso creciente de la población mayor dentro de los indicadores de mortalidad.

El predominio masculino también se mantuvo en los registros. En 2025 fallecieron 25.213 hombres frente a 17.795 mujeres. La diferencia por sexo es una señal útil para observar riesgos acumulados, acceso a cuidados, enfermedades crónicas, prevención y seguimiento médico a lo largo de la vida.

La lectura de estos datos se conecta con un desafío común para los sistemas sanitarios: atender a sociedades donde conviven menos nacimientos, envejecimiento progresivo y necesidades crecientes de cuidados en edades avanzadas. La relación entre población, salud y mortalidad también aparece en análisis sobre envejecimiento y riesgos de salud.

Un país que cambia por sus datos vitales

Los registros de la ONE describen una República Dominicana que cambia desde sus indicadores vitales. Menos nacimientos y menos muertes no significan automáticamente una mejora o un deterioro general, pero sí muestran una transformación que debe observarse con detalle.

La caída de nacimientos puede estar vinculada con múltiples factores sociales, económicos y familiares. La reducción de defunciones, por su parte, requiere analizar edades, causas, regiones y acceso a servicios de salud. En conjunto, ambos indicadores ayudan a entender cómo se reorganiza la estructura poblacional del país.

Para el sistema sanitario, estos datos son más que cifras. Permiten planificar maternidades, servicios neonatales, atención primaria, programas de prevención, salud reproductiva y cuidados para adultos mayores. También ayudan a anticipar demandas futuras en un país donde la región Ozama sigue concentrando buena parte de los eventos vitales registrados.

La demografía sanitaria dominicana queda así marcada por tres señales principales: disminuyen los nacimientos, bajan las defunciones y la maternidad se concentra principalmente entre los 20 y 34 años. El seguimiento de estos registros será clave para saber si se trata de una tendencia estable o de un cambio temporal dentro del periodo 2021-2025.

Fuente(s) referenciales

Infobae: Disminuyeron los nacimientos y muertes en República Dominicana en cinco años