Estado de la Salud Global

Lectura rápida de señales sanitarias globales

🫁
Respiratorias · 28/10/2026Vigilancia estacionalInfluenza, VRS y COVID-19 requieren seguimiento diferenciado durante la temporada respiratoria del hemisferio norte.
💉
Vacunación · 28/10/2026Protección de grupos vulnerablesRevisar las recomendaciones nacionales de vacunación y las brechas de cobertura.
🧠
Salud mental · 28/10/2026Acceso a la atenciónLa disponibilidad de servicios comunitarios y la detección temprana siguen siendo prioridades.
🥗
Nutrición · 28/10/2026Prevención nutricionalLa calidad de la alimentación y el acceso a dietas saludables condicionan los riesgos a largo plazo.
❤️
Crónicas · 28/10/2026Control cardiovascularLa detección y el seguimiento de la hipertensión y la diabetes continúan siendo esenciales.
🚨
Alertas · 28/10/2026Vigilancia epidemiológicaLos sistemas sanitarios deben mantener la detección y notificación oportuna de brotes.
🔬
Investigación · 28/10/2026Evaluación de nuevas terapiasLa evidencia clínica y la seguridad determinan la incorporación de innovaciones a la práctica médica.

Por qué la poliomielitis sigue presente en algunos países


Afganistán y Pakistán continúan registrando transmisión del poliovirus salvaje, mientras los conflictos, las brechas de vacunación y los recortes de financiación dificultan la erradicación mundial.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


La poliomielitis, una enfermedad infecciosa que durante décadas provocó parálisis en cientos de miles de niños, ha desaparecido como infección endémica por poliovirus salvaje de prácticamente todo el planeta. Sin embargo, Afganistán y Pakistán continúan enfrentando su transmisión, mientras otras naciones registran brotes causados por variantes derivadas de la vacuna oral en comunidades insuficientemente inmunizadas.

La epidemióloga Katrine L. Wallace, especialista en enfermedades prevenibles mediante vacunación, analizó el 26 de octubre de 2026 las razones por las que esta enfermedad persiste en determinados territorios y ha dejado de representar una amenaza habitual en otros.

Su explicación destaca que la diferencia fundamental no está en que el poliovirus haya perdido su capacidad de propagarse, sino en las desigualdades de cobertura vacunal, las condiciones sanitarias y la capacidad de los sistemas de salud para llegar a las poblaciones vulnerables.

Los esfuerzos internacionales han permitido reducir los casos de poliomielitis causados por virus salvajes en más del 99% desde 1988. A pesar de este avance, la erradicación definitiva continúa pendiente.

Una enfermedad que puede propagarse sin producir síntomas

La poliomielitis es causada por el poliovirus, un agente infeccioso que se multiplica principalmente en el intestino humano y puede transmitirse por vía fecal-oral.

La infección ocurre cuando partículas microscópicas de materia fecal contaminada llegan a la boca mediante las manos, los alimentos o el agua. Por esta razón, las comunidades con acceso limitado al agua potable y sistemas deficientes de saneamiento enfrentan mayores dificultades para controlar su circulación.

Una de las características que complican la vigilancia epidemiológica es que la mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas evidentes. Sin embargo, pueden eliminar el virus y transmitirlo a otras personas.

En aproximadamente una de cada 200 infecciones, el poliovirus puede afectar las neuronas que controlan los movimientos musculares y provocar parálisis irreversible, especialmente en las extremidades inferiores.

En las situaciones más graves, la enfermedad compromete los músculos respiratorios y puede causar la muerte.

No existe un tratamiento capaz de curar la poliomielitis paralítica. La vacunación constituye la principal herramienta para prevenir sus consecuencias más graves.

Afganistán y Pakistán concentran la transmisión del virus salvaje

En 1988, cuando comenzó la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis, la enfermedad provocaba aproximadamente 350.000 casos de parálisis anuales y mantenía transmisión endémica en 125 países.

Actualmente, el poliovirus salvaje de tipo 1 es el único de los tres tipos originales que continúa circulando de manera natural. Los tipos 2 y 3 fueron declarados erradicados mundialmente.

Durante 2025, Afganistán y Pakistán notificaron conjuntamente 52 casos de poliomielitis paralítica causados por poliovirus salvaje.

Ambos países enfrentan obstáculos especialmente difíciles para desarrollar campañas de vacunación sostenidas. Los conflictos armados, la inseguridad y las dificultades para acceder a determinadas comunidades limitan el trabajo de los equipos sanitarios.

En Pakistán, las campañas de inmunización incluyen visitas domiciliarias durante las cuales trabajadores sanitarios administran gotas de vacuna oral a los niños. Posteriormente, suelen marcar uno de sus dedos para identificar que han recibido la dosis correspondiente.

En Afganistán, las restricciones a las visitas domiciliarias desde finales de 2024 han obligado a organizar parte de la vacunación en puntos de concentración comunitaria, como mezquitas.

Este procedimiento puede dejar fuera de las campañas a menores cuyas familias no pueden desplazarse hasta los lugares habilitados.

Las diferencias entre las vacunas contra la poliomielitis

Existen dos modalidades principales de vacunación contra esta enfermedad: la vacuna antipoliomielítica inactivada, administrada mediante inyección, y la vacuna oral, que utiliza poliovirus vivos atenuados.

La vacuna inactivada genera una protección eficaz frente a la enfermedad paralítica sin contener virus capaces de multiplicarse.

La vacuna oral, por su parte, tiene ventajas operativas para campañas masivas y puede producir una respuesta inmunitaria intestinal que contribuye a limitar la transmisión del virus.

Esta última característica resulta especialmente importante en territorios donde todavía existe circulación activa del poliovirus y las autoridades sanitarias necesitan interrumpir rápidamente las cadenas de contagio.

Sin embargo, la utilización de virus atenuados también plantea un desafío epidemiológico particular cuando existen grandes grupos de personas sin inmunizar.

Cómo aparecen los brotes de poliovirus derivados de vacunas

Después de recibir una vacuna oral contra la poliomielitis, una persona puede eliminar temporalmente el virus atenuado a través de las heces.

Cuando la cobertura vacunal es elevada, esa circulación suele interrumpirse rápidamente porque la mayoría de los individuos posee protección inmunitaria.

En cambio, si el virus atenuado circula durante períodos prolongados entre personas insuficientemente vacunadas, puede acumular cambios genéticos que le permitan recuperar capacidad para provocar enfermedad paralítica.

Estas variantes se conocen como poliovirus circulantes derivados de vacunas.

Su aparición no significa que las campañas de inmunización sean contraproducentes. El problema epidemiológico surge cuando la cobertura resulta insuficiente para detener la circulación del virus.

Los brotes de este tipo se han registrado en diferentes regiones del mundo, incluso en países donde el poliovirus salvaje ya había dejado de circular.

Por ello, las autoridades sanitarias necesitan mantener una vigilancia diferenciada de los virus salvajes y de las variantes derivadas de vacunas.

La detección del poliovirus en Alemania muestra la importancia de la vigilancia

En octubre de 2025, los sistemas de vigilancia ambiental identificaron poliovirus salvaje en muestras de aguas residuales de Hamburgo, Alemania.

Los análisis genéticos encontraron similitudes con virus que circulaban en Afganistán, lo que sugirió una introducción internacional mediante una persona infectada.

La detección fue relevante porque demostró que el poliovirus puede desplazarse entre continentes incluso cuando las personas portadoras no presentan síntomas.

Sin embargo, no se registraron casos de parálisis asociados con aquella detección en Hamburgo.

La elevada protección vacunal de la población alemana contribuye a reducir considerablemente el riesgo de enfermedad paralítica y transmisión sostenida.

Durante 2025 también se identificaron poliovirus derivados de vacunas en aguas residuales de otros países europeos, sin que esas detecciones implicaran necesariamente brotes de poliomielitis paralítica.

Estos episodios ponen de manifiesto la importancia de la vigilancia de aguas residuales como herramienta complementaria para detectar circulación viral antes de que aparezcan casos clínicos.

La desinformación y la desconfianza dificultan las campañas

Además de las barreras geográficas y los conflictos armados, la circulación de información falsa sobre las vacunas representa otro obstáculo para la erradicación.

En 2003, rumores infundados sobre supuestos riesgos de la vacuna provocaron la suspensión temporal de campañas de inmunización en determinadas zonas del norte de Nigeria.

La interrupción facilitó nuevos contagios y contribuyó a la propagación del poliovirus hacia otros territorios.

La experiencia demuestra que la disponibilidad de vacunas no garantiza por sí sola una cobertura suficiente. También son necesarias relaciones de confianza entre los servicios sanitarios y las comunidades.

La participación de profesionales de salud, líderes comunitarios y referentes religiosos puede contribuir a resolver dudas, mejorar la aceptación de las campañas y facilitar el acceso a familias que anteriormente no habían vacunado a sus hijos.

En Pakistán, una investigación encontró que ofrecer servicios sanitarios gratuitos adicionales junto con la vacunación contra la poliomielitis permitió reducir considerablemente la proporción de niños que nunca habían recibido vacunas.

Los recortes internacionales amenazan los avances alcanzados

La financiación constituye otro de los principales desafíos para completar la erradicación.

Según el análisis de Wallace, el presupuesto del programa internacional contra la poliomielitis se redujo aproximadamente un 30% durante 2026, en un contexto de disminución de la ayuda exterior de varios países donantes.

Entre los factores señalados figura la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, formalizada en enero de 2026, junto con reducciones de contribuciones internacionales de otros gobiernos.

Estas dificultades financieras pueden afectar las campañas de inmunización, el mantenimiento de equipos de vigilancia, la investigación de casos sospechosos y la capacidad de respuesta ante nuevos brotes.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la reducción de recursos amenaza la continuidad de determinadas actividades de erradicación en regiones especialmente vulnerables.

El desafío es considerable porque las últimas cadenas de transmisión suelen encontrarse precisamente en los lugares donde resulta más costoso y difícil mantener una cobertura vacunal adecuada.

La erradicación mundial depende de proteger a los niños que faltan por vacunar

La viruela, declarada erradicada en 1980, continúa siendo la única enfermedad humana infecciosa que ha sido eliminada mundialmente mediante una campaña deliberada de erradicación.

La poliomielitis podría convertirse en la segunda, pero alcanzar ese objetivo requiere interrumpir todas las cadenas de transmisión y mantener sistemas de vigilancia capaces de detectar posibles reintroducciones.

Los resultados obtenidos desde 1988 demuestran que la vacunación masiva puede transformar radicalmente la distribución mundial de una enfermedad infecciosa.

Sin embargo, la persistencia del poliovirus salvaje en Afganistán y Pakistán, junto con los brotes derivados de vacunas en comunidades insuficientemente inmunizadas, evidencia que los avances alcanzados no son irreversibles.

La prioridad sanitaria consiste en identificar a los menores que todavía no han recibido las dosis necesarias, facilitar el acceso a las campañas y sostener la confianza pública en la vacunación.

Mientras el poliovirus continúe circulando en cualquier parte del mundo, seguirá existiendo la posibilidad de que llegue a otras regiones. La diferencia entre una introducción controlada y un brote dependerá, en gran medida, de la protección inmunitaria de las poblaciones expuestas.

Fuentes referenciales:
Katrine L. Wallace — The Conversation, 26 de octubre de 2026
Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis