Un ensayo aleatorizado con 405 participantes en Chicago encontró más consultas posparto, cribado de depresión y acceso a atención primaria entre quienes recibieron acompañamiento durante el primer año después del nacimiento
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
Un programa de navegación sanitaria desarrollado en Chicago, Estados Unidos, mejoró diferentes componentes de la atención recibida durante el primer año después del parto por personas con bajos ingresos. El ensayo clínico aleatorizado, dirigido por investigadores de Northwestern University y publicado el 2 de octubre de 2026 en JAMA Health Forum, comparó la atención habitual con el acompañamiento individual de navegadores entrenados para ayudar a superar obstáculos administrativos, sociales y logísticos dentro del sistema sanitario.
El estudio incluyó a 405 participantes embarazadas atendidas en un centro académico urbano entre enero de 2020 y julio de 2024. Un total de 203 fueron asignadas al programa de navegación y 202 continuaron con la atención habitual. El apoyo comenzaba durante el embarazo y se mantenía durante un año después del nacimiento.
Los resultados requieren una interpretación matizada. El programa no consiguió mejorar significativamente el criterio principal del ensayo, definido como recibir conjuntamente los seis componentes considerados esenciales de una atención posparto óptima antes de las 12 semanas. Ese objetivo completo fue alcanzado por el 9,4 % del grupo con navegación y el 7,9 % del grupo de atención habitual, una diferencia que no fue estadísticamente significativa.
Sin embargo, cuando los investigadores analizaron individualmente los distintos componentes de la asistencia y el seguimiento al año, encontraron diferencias relevantes a favor del programa. El trabajo aporta así evidencia experimental sobre una estrategia orientada no a introducir un nuevo medicamento o procedimiento, sino a reducir las barreras que separan a las pacientes de servicios sanitarios que ya existen.
Las consultas posparto aumentaron del 80 % al 96 %
Una de las diferencias más claras apareció en la asistencia a la consulta posparto integral. La completó el 96 % de las participantes que contaron con un navegador, frente al 80 % entre quienes recibieron la atención habitual.
También aumentó la proporción que recibió toda la orientación anticipatoria indicada: 65 % frente a 51 %. Esta orientación incluía aspectos relacionados con salud mental, necesidades sociales, recuperación física, actividad sexual, planificación familiar, sueño y mantenimiento de la salud.
La intervención también mostró diferencias en el cribado de depresión posparto y la vinculación con atención cuando era necesaria. Este componente alcanzó al 86 % de las participantes del grupo de navegación, frente al 72 % en el grupo de atención habitual.
La salud mental constituye uno de los ámbitos especialmente sensibles después del nacimiento. Diferentes intervenciones intentan reducir la falta de diagnóstico y de acceso a los servicios, y experiencias anteriores han mostrado que los programas de apoyo entre madres también pueden contribuir a abordar la depresión posparto. La navegación estudiada por Northwestern tiene un objetivo más amplio: conectar a cada paciente con los diferentes componentes médicos y preventivos que necesita.
El efecto continuó un año después del nacimiento
Las diferencias no terminaron con la consulta posparto inicial. Entre los 11 y 13 meses después del nacimiento, el 57 % de las personas asignadas al programa había acudido a una consulta de atención primaria preventiva, frente al 30 % del grupo que recibió la asistencia habitual.
La magnitud de esta diferencia es relevante porque uno de los problemas identificados por los investigadores es la desconexión que puede producirse cuando finaliza la atención obstétrica. El embarazo genera numerosos contactos con profesionales sanitarios, pero esa continuidad puede desaparecer después del parto precisamente cuando determinadas complicaciones requieren seguimiento a largo plazo.
El programa buscó facilitar esa transición hacia la atención primaria. Los navegadores ayudaban a organizar citas, coordinar transporte y cuidado infantil, comunicarse con profesionales, interpretar información médica y completar tareas posteriores a una consulta. También trabajaban con las participantes para que progresivamente adquirieran mayor capacidad para gestionar por sí mismas su relación con el sistema sanitario.
Este seguimiento puede ser especialmente importante después de complicaciones del embarazo. Por ejemplo, haber presentado diabetes gestacional aumenta el riesgo posterior de desarrollar diabetes tipo 2, un antecedente que hace necesario mantener controles después del nacimiento. Mundo de la Salud ha explicado anteriormente por qué la diabetes gestacional requiere vigilancia tanto durante el embarazo como en etapas posteriores.
El cribado metabólico también mejoró
El ensayo encontró diferencias en varias medidas preventivas al cumplirse aproximadamente un año del parto. La presión arterial había sido evaluada en el 85 % del grupo con navegación frente al 62 % del grupo de atención habitual.
El análisis de lípidos se realizó en el 28 % frente al 13 %, mientras que las pruebas de hemoglobina A1c o tolerancia oral a la glucosa alcanzaron al 31 % de las participantes con navegación y al 16 % de quienes recibieron atención habitual.
Entre las participantes que habían presentado diabetes gestacional, el 94 % del grupo de navegación recibió alguna prueba posterior para detectar diabetes, frente al 40 % del grupo de atención habitual. Aunque el número de participantes dentro de este subgrupo fue considerablemente menor que el de la muestra total, la diferencia refuerza la importancia de mantener el contacto sanitario después del embarazo.
Algo similar ocurre con los trastornos hipertensivos gestacionales. La preeclampsia puede producir complicaciones graves durante el embarazo y está asociada con necesidades posteriores de seguimiento. Las investigaciones buscan simultáneamente mejorar su detección y tratamiento; entre los enfoques estudiados se encuentra una técnica experimental de filtración sanguínea destinada a reducir proteínas placentarias relacionadas con la preeclampsia.
La intervención no mejoró todos los resultados
Los investigadores establecieron seis componentes para definir una atención posparto óptima: completar una consulta integral, recibir toda la orientación indicada, acceder al método de planificación familiar deseado, recibir cribado y atención para la depresión cuando correspondiera, iniciar y mantener la lactancia y recibir las vacunas indicadas.
Solo 35 de las 405 participantes cumplieron conjuntamente los seis componentes. Fueron 19 personas del grupo de navegación y 16 del grupo de atención habitual. Por tanto, el ensayo no demostró una mejora estadísticamente significativa en su criterio principal.
La diferencia apareció al observar cuánto del conjunto de cuidados recibía cada participante. En promedio, quienes tuvieron un navegador completaron el 71 % de los componentes frente al 64 % en la atención habitual.
Tampoco todos los indicadores individuales cambiaron. Por ejemplo, el mantenimiento de la lactancia al año fue similar entre los dos grupos. Este resultado recuerda que el apoyo sanitario debe evaluarse mediante diferentes indicadores y no únicamente por la duración de la lactancia. Investigaciones recientes han señalado precisamente que la experiencia de la madre y el apoyo recibido también deben considerarse al valorar los resultados de la lactancia.
El programa actuó sobre barreras fuera del consultorio
La intervención, denominada Navigating New Motherhood 2, fue diseñada para personas con Medicaid y se centró en dificultades que una consulta médica convencional no siempre puede resolver. Transporte poco fiable, falta de cuidado infantil, problemas de vivienda, baja alfabetización sanitaria y la complejidad administrativa pueden impedir que una paciente complete una prueba o acuda a una cita aunque el servicio esté disponible.
Los navegadores eran personas entrenadas, pero no sustituían a médicos, enfermeras ni otros profesionales clínicos. Su función consistía en acompañar a las participantes dentro del sistema: preparar planes de atención posparto, organizar consultas, asistir a determinadas citas, facilitar la comunicación con los equipos sanitarios y comprobar que se completaran tareas posteriores, como análisis o visitas de seguimiento.
El modelo comparte algunos principios con otras intervenciones de acompañamiento social, aunque no son equivalentes. La atención de la depresión durante el periodo perinatal, por ejemplo, puede requerir psicoterapia, medicamentos u otras intervenciones clínicas. El ejercicio también ha sido estudiado como herramienta complementaria y la evidencia disponible respalda su incorporación estructurada en determinados programas frente a la ansiedad y la depresión, incluido el periodo posparto.
Un ensayo de un solo centro limita la generalización
El diseño aleatorizado permite comparar el programa con la atención habitual con mayor rigor que un estudio puramente observacional, pero los resultados presentan limitaciones importantes. El ensayo se realizó en un único centro académico urbano de Chicago y estuvo dirigido específicamente a personas de bajos ingresos con cobertura de Medicaid que hablaban inglés o español.
La muestra tenía una edad media de 28,2 años. El 50 % de las participantes eran negras no hispanas y el 41 % hispanas. Estas características responden a la población que el programa pretendía atender, pero impiden asumir que los mismos resultados aparecerán con idéntica magnitud en otros hospitales, países, sistemas de aseguramiento o grupos socioeconómicos.
También es fundamental conservar la diferencia entre mejorar el acceso a servicios y demostrar una reducción directa de enfermedades graves o mortalidad. El ensayo evaluó principalmente utilización y calidad de la atención sanitaria. No fue diseñado para demostrar que la navegación reduzca por sí misma complicaciones cardiovasculares, diabetes, depresión grave o muertes maternas.
Los resultados sí indican que una intervención organizativa puede modificar de manera medible la continuidad asistencial. Para los sistemas sanitarios, la siguiente cuestión será determinar si programas de este tipo pueden reproducirse a mayor escala, cuánto cuestan, qué pacientes obtienen mayor beneficio y si las mejoras en seguimiento terminan traduciéndose en mejores resultados de salud a largo plazo.
Fuentes referenciales:
JAMA Health Forum — Patient Navigation and Postpartum Health Care Outcomes
Northwestern University — Patient navigation and postpartum care
PubMed — Patient Navigation and Postpartum Health Care Outcomes

