Las autoridades estadounidenses piden reportar animales enfermos o muertos para conocer la distribución del virus, que se transmite mediante jejenes y no representa un riesgo conocido de infección humana
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
El Departamento de Conservación de Misuri pidió a la población informar sobre ciervos enfermos o muertos que puedan estar afectados por la enfermedad hemorrágica, una infección viral capaz de provocar la muerte del animal en pocos días. La advertencia, difundida el 4 de septiembre de 2026, coincide con el periodo de mayor actividad de los pequeños jejenes que transmiten los virus responsables.
Los reportes ciudadanos permitirán a los biólogos identificar dónde se concentra la mortalidad y evaluar sus posibles efectos sobre las poblaciones locales de venados. Este tipo de seguimiento de fauna silvestre forma parte de una estrategia más amplia de vigilancia epidemiológica de virus presentes en animales y sus vectores, incluso cuando no exista una amenaza demostrada para las personas.
Una infección transmitida por jejenes del género Culicoides
La denominación enfermedad hemorrágica agrupa principalmente dos infecciones que afectan a los ciervos de América del Norte: la enfermedad hemorrágica epizoótica, asociada al virus EHDV, y la lengua azul, causada por variantes del virus BTV. Ambas pueden ser transmitidas por la picadura de jejenes del género Culicoides.
La infección no pasa directamente de un ciervo a otro. El insecto adquiere el virus al alimentarse de un animal infectado y posteriormente puede transmitirlo a otro hospedador susceptible. Las autoridades de Misuri explican que los episodios aparecen habitualmente entre julio y octubre y suelen terminar después de una helada intensa, cuando disminuye drásticamente la población de jejenes.
Las enfermedades transmitidas por artrópodos mantienen una estrecha relación con las condiciones ambientales, la temperatura y la disponibilidad de agua. La influencia de estas variables también se observa en otras amenazas sanitarias vinculadas con animales y vectores, aunque cada patógeno posee ciclos de transmisión y riesgos diferentes.
Los signos que pueden alertar sobre un ciervo afectado
Entre las manifestaciones descritas figuran la dificultad para respirar, la hinchazón de la cabeza, el cuello o la lengua, la escasa disposición para moverse y un comportamiento desorientado o poco reactivo. La fiebre elevada puede llevar a los animales a buscar agua, por lo que algunos cadáveres aparecen en las inmediaciones de estanques, arroyos y otras fuentes hídricas.
La evolución varía entre individuos. Algunos ciervos mueren pocos días después de desarrollar signos clínicos, mientras que otros sobreviven y adquieren inmunidad frente a la variante viral implicada. Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento curativo disponible para los animales silvestres afectados.
El Departamento de Conservación recomienda comunicar los hallazgos a una oficina local o a un agente de conservación, evitando manipular innecesariamente el cadáver. La notificación de animales muertos también se emplea en programas destinados a rastrear otros virus transmitidos por insectos, como demuestra la vigilancia mediante mosquitos, aves muertas y animales centinela aplicada en California.
La enfermedad no se considera transmisible a las personas
Los virus asociados con la enfermedad hemorrágica de los ciervos no son conocidos por infectar a los seres humanos. Tampoco existe evidencia de transmisión a una persona por tocar un venado afectado o por recibir la picadura de los jejenes involucrados en este ciclo.
Esta diferencia resulta importante porque no todos los agentes encontrados en animales poseen capacidad zoonótica. Incluso cuando un microorganismo pertenece a un grupo que ha infectado a personas en otros contextos, una detección animal aislada no demuestra por sí misma la existencia de transmisión humana, como se ha subrayado en investigaciones sobre virus identificados mediante la vigilancia de garrapatas.
Las autoridades tampoco atribuyen un riesgo directo al consumo de carne procedente de un ciervo con enfermedad hemorrágica. Sin embargo, advierten que el deterioro del animal puede favorecer infecciones bacterianas secundarias que vuelvan la carne inadecuada. Por ello deben mantenerse las prácticas habituales de inspección, higiene, refrigeración y cocción, además de descartar cualquier ejemplar con alteraciones visibles o comportamiento anormal.
La sequía puede intensificar la exposición de los venados
Misuri registró su episodio más grave en 2012, durante una sequía extrema. La reducción de las fuentes de agua concentró a numerosos ciervos alrededor de los mismos puntos y aumentó su exposición a los jejenes infectados. Este antecedente ayuda a explicar por qué la ubicación de los animales muertos constituye un dato relevante para los especialistas.
Aunque los eventos pueden producir una mortalidad llamativa en determinadas áreas, el organismo estatal señala que normalmente no comprometen la sostenibilidad general de la población de ciervos. Las zonas afectadas pueden necesitar varios años para recuperar sus niveles anteriores, dependiendo de la magnitud del episodio y de las condiciones ambientales.
El seguimiento de fauna, insectos vectores y factores climáticos responde al enfoque de una sola salud, que estudia conjuntamente la salud animal, humana y ambiental. Este modelo también sustenta la vigilancia de infecciones mantenidas entre animales silvestres y vectores, aunque la enfermedad hemorrágica de los ciervos, a diferencia del virus del Nilo Occidental, no se considera una infección humana.
Fuentes referenciales:
Infobae
Departamento de Conservación de Misuri: solicitud de reportes sobre enfermedad hemorrágica
Departamento de Conservación de Misuri: información sobre enfermedad hemorrágica
