Un estudio de la Universidad de Nuevo México encontró niveles superiores a los del hígado y los riñones en muestras humanas; la medición y los efectos sobre la salud siguen bajo investigación
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
El cerebro presentó concentraciones de microplásticos superiores a las observadas en el hígado y los riñones en un análisis de tejidos humanos realizado por investigadores de la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos. El trabajo, publicado en 2025, también encontró valores más altos en las muestras cerebrales de 2024 que en las de 2016. Los resultados plantean nuevas preguntas sobre cómo llegan estas partículas al organismo y cómo deben medirse.
El equipo examinó muestras obtenidas después del fallecimiento de los donantes. Al comparar los órganos estudiados, estimó que la concentración de partículas plásticas en el tejido cerebral podía ser hasta 30 veces mayor que en el hígado y los riñones. Esa comparación corresponde a las muestras y al método empleados en la investigación; no establece que el cerebro sea siempre el órgano con mayor concentración en cualquier persona.
Qué reveló la comparación entre 2016 y 2024
Las muestras cerebrales de 2024 mostraron concentraciones cercanas a un 50 % superiores a las de 2016. Se trata de una comparación entre grupos de muestras recogidas en años diferentes, no del seguimiento de las mismas personas durante ocho años. Por ello, el resultado señala una diferencia temporal que requiere más investigación para explicar sus causas.
El estudio identificó principalmente fragmentos muy pequeños de polímeros. Detectarlos en el cerebro despierta interés porque este órgano dispone de mecanismos que regulan el paso de sustancias desde la sangre. Aún hacen falta estudios para precisar por qué vías entran las partículas, cuánto tiempo permanecen en el tejido y si su presencia altera alguna función cerebral.
El interés por esta exposición se suma a otras investigaciones sobre la relación entre contaminación del aire y salud cerebral. Son líneas de estudio distintas: las partículas del aire analizadas en ese contexto no deben confundirse automáticamente con los microplásticos identificados en tejidos humanos.
Por qué importa el método de medición
Medir microplásticos en órganos es una tarea difícil. Las partículas pueden variar de tamaño, forma y composición; además, el procesamiento de una muestra debe evitar que plástico procedente del entorno del laboratorio altere el resultado. Los científicos necesitan contrastar técnicas capaces de identificar tanto el tipo de material como su cantidad y, cuando sea posible, observar las partículas directamente.
Estas diferencias metodológicas ayudan a explicar por qué una cifra obtenida con una técnica no siempre puede compararse sin más con la publicada por otro equipo. Antes de establecer cuánto plástico se acumula habitualmente en cada órgano, será necesario reproducir los hallazgos en más muestras y con procedimientos comparables.
El estudio de otras exposiciones ambientales ofrece contexto sobre la importancia de distinguir materiales y mecanismos. Por ejemplo, las investigaciones sobre humo de incendios y salud cerebral examinan partículas de un origen diferente y riesgos que deben evaluarse por separado.
Presencia de partículas no equivale a enfermedad
Los investigadores también observaron diferencias en muestras de personas con diagnóstico de demencia, pero el diseño del estudio no permite concluir que los microplásticos hayan causado la enfermedad. Para evaluar un posible efecto sobre la salud habría que determinar la exposición previa, estudiar los mecanismos biológicos y controlar otros factores que influyen en el deterioro cerebral.
La exposición ambiental figura entre los asuntos que pueden abordarse al conversar con un profesional sobre los factores relacionados con la salud cerebral. Por ahora, el hallazgo en tejidos humanos constituye una señal para mejorar la investigación, no una prueba de que una persona desarrollará síntomas por la presencia de estas partículas.
Fuentes referenciales:
Infobae
Nature Medicine: Bioaccumulation of microplastics in decedent human brains
