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Microbioma y fertilidad: qué se sabe y qué falta demostrar


Los estudios relacionan determinadas comunidades bacterianas con los resultados reproductivos, pero todavía no justifican utilizar sus análisis como pruebas rutinarias ante fallos de implantación


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.

La investigación sobre fertilidad ha incorporado una pregunta que va más allá de los óvulos, los espermatozoides y los embriones: qué relación tienen los microorganismos del aparato reproductor con las posibilidades de embarazo. Un estudio multicéntrico publicado en la revista Microbiome en 2022 encontró asociaciones entre la composición bacteriana del endometrio y los resultados de reproducción asistida en 342 pacientes. Sin embargo, las recomendaciones europeas sobre fallo recurrente de implantación publicadas en 2023 no aconsejan utilizar rutinariamente perfiles del microbioma uterino o vaginal en ese contexto.

Ambas observaciones reflejan la distancia entre identificar una asociación biológica y disponer de una intervención clínica eficaz. Que ciertas bacterias aparezcan con mayor frecuencia en pacientes que logran un nacimiento no demuestra que incorporarlas mediante un tratamiento aumente las probabilidades de tener un bebé.

La reproducción asistida aporta el contexto, pero no explica la causa

En España, el Registro Nacional de Actividad 2022 presentado por el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Fertilidad contabilizó 167.195 ciclos de fecundación in vitro y 31.635 inseminaciones artificiales. Los tratamientos registrados dieron lugar a 39.546 bebés.

La sociedad científica situó estos nacimientos en el 12 % del total nacional, utilizando los datos de natalidad correspondientes al periodo esperado de los partos. Se trata de cifras del registro de 2022, no de una estimación de la actividad de 2026.

El peso de estas técnicas ayuda a entender el interés por investigar factores que puedan influir en sus resultados. Sin embargo, los datos de actividad no permiten atribuir las dificultades reproductivas al microbioma ni determinar cuánto contribuye este frente a otros factores clínicos.

Las comunidades microbianas deben estudiarse según su ubicación

El estudio publicado en Microbiome examinó muestras de líquido endometrial y biopsias obtenidas antes de la transferencia embrionaria. Mediante secuenciación del gen del ARN ribosómico 16S, los investigadores caracterizaron las bacterias detectadas y compararon sus perfiles con los resultados reproductivos posteriores.

Este enfoque estudia un entorno concreto: el endometrio, el tejido que recubre el interior del útero. Sus resultados no pueden trasladarse automáticamente al intestino ni interpretarse como si todas las comunidades microbianas del organismo fueran equivalentes.

La importancia de estudiar las relaciones entre microorganismos también aparece en investigaciones sobre cómo cooperan y compiten las bacterias intestinales. Ese contexto ayuda a comprender la complejidad de las comunidades, aunque no demuestra por sí mismo un efecto sobre la fertilidad.

Qué encontró el estudio de 342 pacientes

La investigación fue prospectiva, multicéntrica y observacional. Participaron pacientes con infertilidad que seguían tratamientos de reproducción asistida y no presentaban síntomas de infección. Los autores analizaron si los perfiles bacterianos previos a la transferencia se relacionaban con ausencia de embarazo, embarazo bioquímico, aborto clínico o nacimiento vivo.

Los resultados mostraron una mayor presencia de Lactobacillus en las pacientes que tuvieron un nacimiento vivo. Otros perfiles bacterianos se asociaron con desenlaces reproductivos desfavorables. Los autores plantearon que la composición endometrial podría investigarse como biomarcador de resultados.

El diseño no evaluó si administrar probióticos o antibióticos mejoraba esos desenlaces. Por tanto, no permite convertir una asociación con Lactobacillus en una recomendación de suplementación ni establecer que una bacteria concreta explique el resultado de un tratamiento.

Por qué las recomendaciones europeas mantienen la cautela

La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología, conocida como ESHRE, abordó estas pruebas en sus recomendaciones de buena práctica sobre fallo recurrente de implantación de 2023. El grupo concluyó que persistían preguntas sobre su relevancia clínica y no recomendó los perfiles del microbioma uterino y vaginal en ese contexto.

Entre las incertidumbres examinadas figuran la estabilidad de las comunidades microbianas, los cambios que pueden producirse durante los tratamientos y la posibilidad de que un perfil considerado desfavorable se modifique espontáneamente. Estas cuestiones dificultan interpretar una muestra aislada y decidir qué intervención estaría justificada.

La recomendación no significa que los microorganismos carezcan de interés científico. Indica que todavía hace falta demostrar que obtener esa información y actuar sobre ella aporta un beneficio clínico suficiente. El grupo europeo pidió ampliar la evaluación de estas pruebas y limitar las investigaciones y los tratamientos a procedimientos respaldados por una justificación clara y datos de utilidad.

Un análisis adicional debe explicar qué decisión permite tomar

Ante una prueba del microbioma ofrecida durante un tratamiento reproductivo, resulta relevante conocer qué resultado se busca, cómo modificaría la atención y qué evidencia respalda la intervención propuesta. También importa distinguir entre detectar una infección que requiere evaluación clínica y describir un perfil bacteriano cuyo significado reproductivo permanece incierto.

La misma distinción se aplica a los suplementos. El contexto sobre fertilidad, hábitos y productos promocionados para lograr un embarazo muestra por qué una explicación biológica plausible no equivale a eficacia demostrada.

La atención reproductiva debe valorar el conjunto de factores femeninos y masculinos. Los antecedentes y exposiciones, incluido el tabaquismo y su relación con la salud reproductiva, forman parte de ese contexto y no quedan sustituidos por una prueba microbiana.

Para trasladar estos hallazgos a la práctica, las investigaciones deberán demostrar algo más que diferencias entre grupos: si una estrategia basada en el microbioma mejora los nacimientos vivos, en qué pacientes y con qué seguridad. Esa evidencia permitirá determinar su utilidad dentro de la reproducción asistida.

Fuentes referenciales:
Sociedad Española de Fertilidad: resultados del Registro Nacional de Actividad 2022
Microbiome: composición de la microbiota endometrial y resultados reproductivos en pacientes con infertilidad
ESHRE: recomendaciones de buena práctica sobre fallo recurrente de implantación