Un estudio dirigido por el CNIO identifica una pausa temporal en células cancerosas recién llegadas al cerebro y prueba fármacos para atacarlas en modelos experimentales.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.
Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en España, identificaron una etapa vulnerable en las células cancerosas que comienzan a establecerse en el cerebro. El equipo observó que, antes de formar una metástasis detectable, algunas células detienen temporalmente su proliferación para sobrevivir al nuevo entorno. Los resultados, publicados en Cancer Cell, señalan esa pausa como una posible oportunidad para impedir que la enfermedad progrese.
La investigación, dirigida por el grupo de Metástasis Cerebral de Manuel Valiente, contó con la participación de instituciones de España y otros países. Sus conclusiones proceden de modelos experimentales y del análisis de muestras humanas. Todavía no demuestran que los fármacos estudiados prevengan la metástasis cerebral en pacientes.
Una pausa que ayuda a sobrevivir a las células tumorales
Para originar una metástasis, una célula cancerosa debe abandonar el tumor inicial, viajar por el organismo y adaptarse a un órgano diferente. En el cerebro se enfrenta a condiciones que dificultan su supervivencia. El equipo del CNIO encontró que algunas de estas células responden con una pausa proliferativa transitoria, vinculada a la proteína MXD4.
La pausa les permite resistir mientras se adaptan, pero también las vuelve especialmente sensibles a determinadas intervenciones. El hallazgo se suma a otras investigaciones sobre los mecanismos celulares que influyen en la propagación del cáncer. En este caso, los científicos se concentraron en el momento inicial de la colonización cerebral, cuando todavía no existe una lesión metastásica desarrollada.
Fármacos evaluados durante la fase vulnerable
Los investigadores probaron compuestos que interfieren con mecanismos utilizados por las células para mantenerse vivas durante esa pausa. Entre los fármacos examinados figuran inhibidores de BCL2, una proteína que ayuda a evitar la muerte celular, así como compuestos dirigidos a otras respuestas al estrés. Las células en pausa resultaron más sensibles a estas intervenciones que las de tumores ya establecidos en los modelos estudiados.
El interés por actuar antes de que se consolide una metástasis también aparece en trabajos experimentales que investigan otras vulnerabilidades de las células metastásicas. Los mecanismos y medicamentos de ambos estudios son distintos, y sus resultados no deben interpretarse como tratamientos clínicos ya disponibles para prevenir la diseminación tumoral.
El equipo del CNIO examinó además una situación relacionada con la recaída después de una cirugía. En sus modelos, el tratamiento redujo la viabilidad de células capaces de iniciar nuevas lesiones y retrasó su reaparición. Este resultado necesita confirmación en ensayos clínicos antes de poder trasladarse a decisiones terapéuticas.
La prueba decisiva todavía debe hacerse en pacientes
Los autores quieren definir qué fármacos o combinaciones ofrecen mejores resultados y avanzar hacia ensayos clínicos. Esos estudios tendrán que evaluar seguridad, dosis, eficacia y qué pacientes podrían beneficiarse. La existencia de un medicamento utilizado para otra enfermedad no significa que esté indicado para prevenir metástasis cerebrales.
También será necesario distinguir esta estrategia de los tratamientos de los tumores que nacen en el propio cerebro. Por ejemplo, los gliomas se originan en el tejido cerebral, mientras que una metástasis procede de un cáncer situado inicialmente en otro órgano. La nueva investigación se dirige a las células que llegan al cerebro y tratan de establecerse allí.
Fuentes referenciales:
Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas
Estudio publicado en Cancer Cell

