La Organización Mundial de la Salud evaluará dar por terminado el episodio si no aparecen nuevos casos hasta el 2 de julio, tras 13 contagios y tres muertes vinculados al crucero.
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
La Organización Mundial de la Salud mantiene abierta la posibilidad de declarar el fin del brote de hantavirus vinculado al crucero MV Hondius si no se notifican nuevos casos hasta el 2 de julio de 2026.
El episodio fue detectado entre pasajeros del buque y dejó 13 contagios y tres muertes. La información fue comunicada por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante su conferencia de prensa semanal.
Una condición clave para cerrar el brote
La OMS indicó que, si no se registran nuevos casos antes del 2 de julio, el brote podrá darse por finalizado. La fecha responde al periodo de vigilancia recomendado para contactos de alto riesgo, especialmente cuando se trata del virus Andes, una variante de hantavirus con capacidad limitada de transmisión entre personas.
El seguimiento internacional del caso se activó después de que se identificaran infecciones entre viajeros del MV Hondius, un crucero que había zarpado desde Ushuaia, Argentina. Mundo de la Salud ya había explicado el contexto del hantavirus en un crucero del Atlántico y el bajo riesgo para la población general.
Qué se sabe del episodio sanitario
El brote fue asociado al virus Andes, una cepa presente en regiones de Argentina y Chile. A diferencia de otros hantavirus, esta variante puede transmitirse de persona a persona en determinadas circunstancias, aunque ese mecanismo no suele generar transmisión sostenida.
La OMS mantuvo la evaluación de riesgo para la población general en niveles bajos, pero recomendó vigilancia estrecha de contactos, investigación epidemiológica y seguimiento de los pasajeros expuestos. La evolución del caso reforzó preguntas básicas sobre qué son los hantavirus y qué peligro representan.
Vigilancia internacional y contactos bajo seguimiento
El episodio obligó a coordinar respuestas entre varios países, porque el crucero transportaba pasajeros de distintas nacionalidades y realizó una ruta internacional. La investigación incluyó identificación de contactos, cuarentenas, monitoreo de síntomas y evaluación de posibles fuentes de exposición.
En Estados Unidos, las autoridades sanitarias concluyeron la respuesta tras completar el seguimiento de pasajeros estadounidenses sin que se reportaran casos adicionales. Esa evolución es consistente con la posibilidad de cierre formal del brote si se mantiene la ausencia de nuevas infecciones.
Por qué el virus Andes exige cautela
Los hantavirus suelen estar asociados a roedores silvestres infectados, que eliminan el virus por orina, heces o saliva. La infección humana puede ocurrir por inhalación de partículas contaminadas, contacto con superficies o exposición en ambientes cerrados donde hubo presencia de roedores.
El virus Andes requiere atención particular porque, en algunos brotes, se ha documentado transmisión entre personas. Esa característica lo diferencia de otros hantavirus y explica por qué los contactos de alto riesgo deben permanecer bajo vigilancia durante varias semanas. Mundo de la Salud ya abordó cómo el hantavirus puede evadir el control del sistema inmunitario.
Un brote poco frecuente, pero de alta gravedad
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede evolucionar con rapidez y provocar dificultad respiratoria grave, compromiso circulatorio y muerte. Por eso, aunque los brotes sean poco frecuentes, las autoridades sanitarias los tratan como eventos de alta prioridad.
La letalidad observada en este episodio, con tres fallecimientos entre 13 contagios, confirma la gravedad clínica del cuadro. Al mismo tiempo, la ausencia de transmisión sostenida fuera del grupo expuesto mantiene bajo el riesgo para la comunidad general.
La información pública también forma parte de la respuesta
El brote del MV Hondius volvió a mostrar la importancia de comunicar con precisión durante emergencias sanitarias internacionales. La población necesita información clara sobre transmisión, síntomas, medidas de prevención y nivel real de riesgo, sin minimizar la gravedad ni amplificar temores infundados.
Ese debate fue especialmente visible durante el episodio del crucero, cuando circuló información fragmentada entre organismos, autoridades nacionales y medios. La discusión sobre el impacto del brote desde la salud pública subrayó la necesidad de fuentes confiables y coordinación internacional.

