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Detectan garrapatas con una nueva bacteria en Maine

El nuevo virus se transmite a través de picaduras de garrapatas. KPixMining/Shutterstock

Investigadores encontraron un genotipo desconocido de Rickettsia en garrapatas de conejo recolectadas en el estado, una región donde las infecciones relacionadas con estos microorganismos son poco frecuentes


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

Una investigación realizada en Maine, Estados Unidos, detectó una nueva variante de la bacteria Rickettsia en garrapatas de conejo recogidas en propiedades residenciales y diferentes localidades del estado. El hallazgo llamó la atención porque las infecciones por rickettsias del grupo de las fiebres manchadas son poco frecuentes en Nueva Inglaterra y sus vectores habituales no suelen portar estos microorganismos en la región.

La variante, denominada provisionalmente Rickettsia sp. ME2023, fue encontrada inicialmente en ejemplares procedentes del patio de una vivienda. Posteriormente, un análisis más amplio confirmó su presencia en garrapatas recolectadas en decenas de municipios de Maine.

Los científicos todavía no han demostrado que esta bacteria provoque enfermedad en seres humanos. Sin embargo, su parentesco con microorganismos capaces de producir infecciones graves plantea la necesidad de estudiar cómo circula entre garrapatas y animales silvestres y si podría llegar hasta especies que se alimentan de personas.

El hallazgo comenzó en el patio de una vivienda

El descubrimiento surgió durante Project ITCH, siglas de Is Tick Control Helping, una iniciativa que examina propiedades residenciales de Nueva Inglaterra para evaluar métodos de control y conocer qué especies de garrapatas y agentes infecciosos se encuentran cerca de las viviendas.

El proyecto está vinculado al New England Center of Excellence in Vector-borne Diseases (NEWVEC), con sede en la Universidad de Massachusetts Amherst. Este centro reúne a investigadores, profesionales de salud pública y comunidades de la región para estudiar enfermedades transmitidas por vectores.

Como parte del servicio ofrecido a los propietarios participantes, las garrapatas recolectadas son analizadas en busca de patógenos. Entre ellos se encuentra Borrelia burgdorferi, la bacteria responsable de la enfermedad de Lyme.

El estudio de estos microorganismos se relaciona con investigaciones anteriores sobre la particular capacidad biológica de las garrapatas vinculadas con la enfermedad de Lyme para sobrevivir mientras se alimentan y transportan diferentes bacterias.

Una especie que rara vez se alimenta de personas

Los ejemplares analizados pertenecían a Haemaphysalis leporispalustris, conocida como garrapata de conejo. Esta especie se distribuye por América del Norte y América del Sur y utiliza principalmente conejos y liebres como huéspedes.

Su presencia en el patio residencial fue considerada inusual porque las especies observadas con más frecuencia alrededor de las personas en Nueva Inglaterra son las garrapatas de patas negras o del venado y las garrapatas del perro.

Las garrapatas de conejo no se alimentan habitualmente de seres humanos. Esta característica reduce la posibilidad de transmisión directa, pero no elimina todas las rutas potenciales de circulación de la bacteria dentro del ecosistema.

Una garrapata que sí se alimente de personas podría adquirir el microorganismo después de entrar en contacto con un conejo infectado. Los investigadores estudian esa posible transferencia entre animales, especies de garrapatas y seres humanos.

La bacteria apareció en nueve condados de Maine

Después del primer hallazgo, colaboradores de la Universidad de Maine enviaron más ejemplares para ampliar el análisis. El equipo examinó 296 garrapatas de conejo procedentes de 38 localidades distribuidas en nueve condados del estado.

Los resultados mostraron que el 6,1 % portaba el nuevo genotipo de Rickettsia. Su identificación en diferentes puntos geográficos indicó que no se trataba de una aparición aislada limitada al patio donde se encontraron los primeros ejemplares.

Guang Xu, profesor investigador de microbiología e investigador principal del trabajo, aplicó técnicas de secuenciación de ADN para diferenciar la bacteria de otras rickettsias. El análisis confirmó que poseía una composición genética distinta de las variantes conocidas previamente.

La secuenciación también mostró similitudes con Candidatus Rickettsia lanei, una bacteria identificada anteriormente en garrapatas de conejo de California y relacionada con casos graves de una enfermedad parecida a la fiebre maculosa.

Las rickettsias pueden causar fiebres manchadas

El género Rickettsia comprende distintas bacterias transmitidas principalmente por artrópodos. Algunas provocan rickettsiosis del grupo de las fiebres manchadas, enfermedades que pueden manifestarse con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y erupciones cutáneas.

La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas es una de las formas más conocidas y peligrosas en Estados Unidos. Su tratamiento temprano con el antibiótico apropiado resulta determinante, porque los cuadros sin atención oportuna pueden evolucionar hacia complicaciones graves.

El descubrimiento de material genético de una rickettsia en una garrapata no demuestra automáticamente que el microorganismo cause enfermedad ni que el artrópodo pueda transmitirlo eficazmente. Para establecer ese riesgo se necesitan estudios sobre infectividad, capacidad vectorial, huéspedes y posibles casos clínicos.

Esta diferencia es importante porque las garrapatas pueden albergar bacterias, virus y parásitos con comportamientos muy distintos. Un ejemplo es la babesiosis transmitida por garrapatas, causada por parásitos que infectan los glóbulos rojos y requieren un abordaje diferente del utilizado contra las infecciones bacterianas.

Un posible vínculo con casos inexplicados en Nueva Inglaterra

Los casos de fiebres manchadas son poco comunes en Nueva Inglaterra, pero no están completamente ausentes. Esta circunstancia había generado interrogantes porque las garrapatas del perro, consideradas vectores habituales de determinadas rickettsias en Estados Unidos, no suelen aparecer infectadas con estas bacterias en la región.

Stephen Rich, director ejecutivo de NEWVEC y autor principal de la investigación, planteó que el nuevo hallazgo podría ayudar a investigar una parte de ese vacío epidemiológico. La hipótesis no prueba que las garrapatas de conejo hayan originado casos humanos, pero ofrece una posible ruta ambiental que deberá comprobarse.

En Estados Unidos, distintas especies transmiten agentes capaces de producir fiebres manchadas. Más de la mitad de los casos notificados entre 2018 y 2022 se concentraron en Arkansas, Carolina del Norte, Alabama, Missouri y Tennessee, estados situados fuera de Nueva Inglaterra.

La diferencia geográfica refuerza el interés del descubrimiento en Maine. Una bacteria relacionada con patógenos conocidos puede circular silenciosamente en un sistema formado por conejos y garrapatas que anteriormente no ocupaba el centro de la vigilancia sanitaria regional.

Una sola garrapata puede albergar más de un agente

El análisis de garrapatas no se limita a buscar una sola bacteria. Estos artrópodos pueden portar diferentes microorganismos y, en algunos casos, más de un agente infeccioso simultáneamente. Esa diversidad complica la vigilancia y puede dificultar el diagnóstico cuando una persona desarrolla síntomas después de una picadura.

La presencia de un patógeno tampoco significa que todas las garrapatas de la misma especie estén infectadas. El riesgo varía según la ubicación, la etapa de desarrollo, los huéspedes utilizados y el tiempo que el ejemplar permanece adherido.

Otros virus transmitidos por garrapatas requieren sistemas específicos de seguimiento. El virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, por ejemplo, circula mediante especies diferentes y presenta una distribución epidemiológica distinta de la observada para las rickettsias de Estados Unidos.

Los patios también pueden funcionar como hábitats

La recolección en propiedades residenciales cuestiona la idea de que las garrapatas constituyen únicamente un riesgo de bosques remotos o rutas de senderismo. Los bordes entre césped y vegetación, la hojarasca, los arbustos y la presencia de animales silvestres pueden crear condiciones favorables cerca de las viviendas.

Los conejos, roedores, ciervos, aves y otros huéspedes facilitan el desplazamiento de garrapatas entre espacios naturales y residenciales. Los animales domésticos también pueden transportarlas hasta áreas frecuentadas por personas.

La transformación ambiental y las temporadas cálidas más prolongadas pueden modificar la actividad y distribución de los vectores. Esta interacción forma parte de un fenómeno sanitario más amplio, relacionado con la expansión de enfermedades zoonóticas bajo condiciones climáticas cambiantes.

No obstante, la aparición de una garrapata o una bacteria en una región no puede atribuirse exclusivamente al clima. La disponibilidad de huéspedes, la vegetación, el uso del suelo, los movimientos de animales y las actividades humanas también influyen en su dispersión.

Cómo reducir la exposición alrededor de la vivienda

La prevención comienza por disminuir el contacto con vegetación alta, maleza y acumulaciones de hojas. Mantener despejadas las áreas de uso frecuente, separar las zonas recreativas de los bordes boscosos y revisar a los animales domésticos puede reducir encuentros con garrapatas.

Después de permanecer al aire libre conviene examinar cuidadosamente el cuerpo, especialmente las axilas, ingles, cuero cabelludo, parte posterior de las rodillas y cintura. Las garrapatas inmaduras pueden ser muy pequeñas y pasar inadvertidas.

Si se encuentra una adherida, debe retirarse con pinzas finas sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando de manera firme y constante. No se recomienda cubrirla con sustancias ni quemarla, porque estas prácticas pueden dificultar una extracción segura.

La aparición posterior de fiebre, dolor de cabeza, erupción, cansancio intenso, dolores musculares u otros síntomas requiere consulta médica. Informar sobre la picadura, la fecha y el lugar donde pudo ocurrir ayuda a orientar la evaluación.

La investigación continuará con cazadores y fauna silvestre

El equipo proyecta colaborar con cazadores de conejos de Massachusetts para obtener nuevos ejemplares y determinar si la variante también circula fuera de Maine. El objetivo será conocer su distribución, sus huéspedes y su posible importancia para la salud pública.

Haemaphysalis leporispalustris posee una distribución extensa en el continente americano. Por ello, la bacteria podría encontrarse en otros territorios sin que necesariamente constituya un problema frecuente para las personas.

Los próximos estudios deberán establecer si Rickettsia sp. ME2023 puede provocar enfermedad, si pasa entre diferentes especies de garrapatas y qué animales participan en su mantenimiento. Hasta disponer de esas respuestas, el hallazgo representa una señal de vigilancia ambiental, no la confirmación de un nuevo brote humano.

Fuente(s) referenciales

Infobae: Detectan garrapatas con una peligrosa bacteria y otros patógenos en una zona de Estados Unidos donde no eran comunes