El médico Vipul Patel dirigió una prostatectomía robótica desde un hospital de Florida mientras el paciente permanecía en otro centro sanitario. La intervención, realizada el 25 de octubre de 2026, forma parte de un estudio autorizado por la FDA para investigar la seguridad y eficacia de la telecirugía.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo médico de Estados Unidos realizó una intervención de cirugía robótica a distancia para extirpar la próstata de un paciente de 66 años diagnosticado con cáncer. El procedimiento se desarrolló el 25 de octubre de 2026 entre dos hospitales de la red AdventHealth, situados en el estado de Florida y separados por aproximadamente 56 kilómetros.
El cirujano Vipul Patel, fundador y director médico del Global Robotics Institute de AdventHealth Celebration, controló los instrumentos quirúrgicos desde una consola ubicada en ese centro hospitalario. Mientras tanto, el paciente permanecía en un quirófano de AdventHealth Minneola, acompañado por un equipo médico preparado para intervenir directamente en caso de necesidad.
La operación representa un paso relevante en la investigación de la telecirugía, una modalidad que combina sistemas robóticos, comunicaciones de alta velocidad y supervisión clínica para permitir que un especialista realice determinadas maniobras quirúrgicas sin encontrarse físicamente junto al paciente.
AdventHealth presentó el procedimiento como un acontecimiento destacado dentro de la investigación de la cirugía robótica remota entre hospitales estadounidenses. Sin embargo, la institución subrayó que la tecnología continúa bajo evaluación y que su utilización experimental no equivale a una autorización para aplicarla de manera generalizada.
Dos hospitales conectados para una operación de cáncer de próstata
El paciente, identificado públicamente como Mark, había recibido un diagnóstico de cáncer de próstata y decidió participar en un estudio clínico destinado a evaluar un sistema experimental de cirugía robótica remota.
La intervención consistió en una prostatectomía, procedimiento mediante el cual se extirpa la glándula prostática. En determinados pacientes con cáncer de próstata localizado, la prostatectomía radical constituye una de las opciones terapéuticas que pueden considerarse según las características del tumor y la situación clínica individual.
Durante la operación, Patel permaneció en AdventHealth Celebration, en la región de Orlando, mientras el paciente era atendido en AdventHealth Minneola, aproximadamente a 35 millas de distancia, equivalentes a unos 56 kilómetros.
La separación física entre ambos hospitales constituye el elemento distintivo de la intervención. En una cirugía robótica convencional, el cirujano suele controlar el equipo desde una consola situada dentro del mismo quirófano o en sus inmediaciones.
En este caso, las instrucciones del especialista debían transmitirse mediante una conexión de comunicaciones hasta el sistema robótico ubicado junto al paciente.
El procedimiento fue realizado con el sistema experimental Toumai, desarrollado por MicroPort MedBot, una plataforma diseñada para ejecutar movimientos quirúrgicos mediante instrumentos robóticos controlados por un profesional.
La operación no fue autónoma. El robot no tomó decisiones médicas por cuenta propia, sino que reprodujo las órdenes transmitidas por el cirujano responsable.
Vipul Patel dirigió la operación desde una consola remota
Vipul Patel es un especialista en cirugía urológica robótica con una amplia trayectoria en intervenciones de próstata. Según AdventHealth, ha realizado más de 21.000 prostatectomías robóticas a lo largo de su carrera.
Además de dirigir la operación, Patel actúa como investigador principal del estudio que evalúa el sistema de telecirugía.
La experiencia del especialista resulta relevante porque el procedimiento exige coordinar las maniobras quirúrgicas con un equipo situado en otro centro hospitalario, además de gestionar las particularidades técnicas de la conexión remota.
En una intervención de estas características, el médico utiliza una consola desde la cual controla los instrumentos introducidos en el campo operatorio.
Los movimientos realizados por el cirujano se traducen en órdenes dirigidas a los brazos robóticos, que ejecutan las maniobras correspondientes sobre el paciente.
La comunicación debe mantenerse con suficiente rapidez y estabilidad para que el especialista pueda trabajar con una respuesta adecuada entre sus movimientos y la actuación del instrumental.
Esta necesidad convierte la latencia de la red, la continuidad de la conexión y la seguridad informática en elementos fundamentales de la evaluación clínica.
La cirugía robótica se ha incorporado progresivamente a distintas especialidades, especialmente en procedimientos urológicos y otras intervenciones mínimamente invasivas. La telecirugía añade una nueva dimensión: separar físicamente la ubicación del cirujano de la del paciente.
Un segundo cirujano permaneció junto al paciente
Uno de los aspectos esenciales del procedimiento fue la presencia de un equipo quirúrgico completo en AdventHealth Minneola.
El médico Marcio Moschovas, coinvestigador del estudio, permaneció junto al paciente y estuvo disponible para proporcionar asistencia directa durante la operación.
Su presencia respondía a una exigencia de seguridad: si surgía una dificultad técnica, una interrupción de las comunicaciones o una complicación quirúrgica, los profesionales presentes en el hospital debían estar preparados para intervenir.
La telecirugía no elimina, por tanto, la necesidad de disponer de personal sanitario especializado en el lugar donde se encuentra el paciente.
El equipo local continúa siendo responsable de tareas indispensables, como la preparación quirúrgica, la anestesia, la vigilancia de las constantes vitales y la respuesta ante cualquier situación imprevista.
AdventHealth informó que el paciente evolucionaba favorablemente después de la intervención.
No obstante, la evolución inicial de un solo paciente no permite establecer conclusiones definitivas sobre la seguridad a largo plazo, los resultados oncológicos o las posibles complicaciones funcionales del procedimiento.
La FDA autorizó el estudio, pero no aprobó el uso general de la tecnología
La intervención se realizó dentro de un protocolo de investigación autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, conocida por sus siglas en inglés, FDA.
La autorización corresponde a una exención para dispositivos en investigación, denominada Investigational Device Exemption o IDE.
Este mecanismo permite estudiar determinados dispositivos médicos en condiciones controladas y recopilar información sobre su funcionamiento, seguridad y posibles beneficios clínicos.
Es importante distinguir esta autorización de una aprobación comercial o clínica general.
AdventHealth aclaró expresamente que la habilitación del estudio no significa que el sistema Toumai haya recibido la aprobación o autorización de comercialización de la FDA para esta aplicación de telecirugía.
Tampoco demuestra, por sí misma, que la tecnología sea segura y eficaz para su utilización habitual en hospitales.
Los investigadores deben continuar examinando los resultados de los procedimientos, el comportamiento de los equipos y los mecanismos necesarios para proteger a los pacientes.
La evaluación incluye aspectos que van más allá de la técnica quirúrgica, como la capacidad de respuesta ante fallos de red, los protocolos de contingencia y la coordinación entre los profesionales de ambos hospitales.
El sistema Toumai permite transmitir las maniobras quirúrgicas
La plataforma utilizada pertenece a una categoría de sistemas robóticos en los que un cirujano controla instrumentos mecánicos mediante una interfaz especializada.
En la cirugía robótica convencional, este tipo de tecnología permite trabajar con instrumentos articulados y visualización del campo quirúrgico, según las características de cada plataforma.
En la modalidad remota, el funcionamiento depende también de la transmisión de información entre la consola de control y el equipo situado en el quirófano.
Las órdenes del cirujano deben llegar al sistema con un retraso suficientemente reducido para mantener la precisión de los movimientos.
La latencia es el tiempo que transcurre entre el envío de una instrucción y su recepción o ejecución por el dispositivo conectado.
Si ese intervalo aumenta o presenta variaciones importantes, puede dificultar la coordinación de las maniobras.
Por esta razón, la evaluación de la telecirugía no se limita a comprobar que el robot pueda moverse desde otra ubicación.
También es necesario estudiar la estabilidad de las comunicaciones, la redundancia de los sistemas, la detección de fallos y las condiciones en las que el equipo local debe asumir el control de la situación.
La investigación realizada en Florida busca obtener información sobre estos factores en un entorno hospitalario estadounidense.
El equipo ya había realizado diez procedimientos entre Estados Unidos y Angola
La operación de Florida no constituye el primer experimento internacional de cirugía robótica a distancia desarrollado por el equipo de Patel.
AdventHealth informó que esta fase de investigación estuvo precedida por diez procedimientos experimentales de telecirugía realizados entre Orlando, en Estados Unidos, y Luanda, capital de Angola.
Ambas ciudades se encuentran separadas por más de 11.000 kilómetros, una distancia considerablemente superior a la existente entre los hospitales de Celebration y Minneola.
Estos antecedentes permitieron explorar el funcionamiento de la cirugía remota en conexiones internacionales y sirvieron como base para continuar la investigación en el sistema sanitario estadounidense.
Sin embargo, completar intervenciones a grandes distancias no significa que la tecnología esté preparada para cualquier hospital o procedimiento.
Las condiciones de conectividad, los recursos disponibles, la capacitación del personal y la capacidad de respuesta ante emergencias pueden variar significativamente entre instituciones.
También existen diferencias regulatorias y legales cuando el médico y el paciente se encuentran en países distintos.
Por ello, los investigadores consideran necesario estudiar tanto el desempeño tecnológico como los requisitos clínicos y organizativos de la telecirugía.
La cirugía robótica a distancia ya cuenta con antecedentes internacionales
La telecirugía forma parte de una línea de investigación que busca ampliar las posibilidades de la medicina mediante sistemas de comunicación y plataformas robóticas.
En febrero de 2026, una revisión sistemática publicada en la revista Prostate Cancer and Prostatic Diseases examinó las aplicaciones clínicas de la telecirugía en pacientes con cáncer de próstata.
El trabajo identificó seis estudios elegibles que describían procedimientos realizados en siete pacientes, incluidos casos de prostatectomía radical asistida por robot y una intervención focal mediante ultrasonido de alta intensidad.
Las distancias estudiadas oscilaron entre aproximadamente un kilómetro y más de 11.000 kilómetros.
Los autores encontraron resultados técnicos alentadores en los casos publicados, pero destacaron que la evidencia disponible seguía siendo limitada.
Entre las principales barreras identificaron los costos, la necesidad de conexiones confiables, las diferencias regulatorias y la falta de protocolos suficientemente estandarizados.
Durante 2026 también se conoció una intervención de próstata realizada entre Londres y Gibraltar, a unos 2.400 kilómetros de distancia, mediante una plataforma de cirugía robótica conectada.
Estos antecedentes muestran que la posibilidad técnica de operar a distancia ya ha sido demostrada en determinados contextos. La cuestión pendiente es establecer bajo qué condiciones puede incorporarse de manera segura y reproducible a la atención médica habitual.
Los riesgos técnicos se suman a los de cualquier operación de próstata
La prostatectomía robótica presenta riesgos inherentes a la cirugía, independientemente de que el médico se encuentre en el mismo hospital o controle el equipo desde otro lugar.
Entre las posibles complicaciones se encuentran el sangrado, las infecciones, las lesiones de estructuras cercanas y los problemas relacionados con la recuperación posoperatoria.
En la cirugía del cáncer de próstata también pueden presentarse incontinencia urinaria y disfunción eréctil, cuya frecuencia y evolución dependen de múltiples factores, incluidos el estado previo del paciente, la extensión de la enfermedad y las características de la intervención.
La telecirugía incorpora riesgos adicionales asociados con los equipos y las comunicaciones.
Una interrupción de la conexión, un fallo del sistema robótico o una incidencia informática podrían obligar a modificar o suspender el procedimiento.
La ciberseguridad constituye otro elemento importante porque los sistemas conectados deben protegerse frente a accesos no autorizados y posibles interferencias.
Por ese motivo, el protocolo de AdventHealth incluye la evaluación de alarmas, mecanismos de respaldo, planes de contingencia y capacidad de respuesta del personal situado junto al paciente.
La disponibilidad de un equipo local preparado para intervenir es una de las medidas fundamentales para reducir las consecuencias de una eventual interrupción técnica.
La telecirugía podría reducir las barreras geográficas de acceso a especialistas
Uno de los objetivos principales de la investigación es determinar si la cirugía robótica remota puede facilitar el acceso a procedimientos especializados para pacientes que viven lejos de hospitales de referencia.
En numerosas regiones, determinados tratamientos quirúrgicos requieren desplazamientos hacia grandes ciudades o centros con profesionales altamente especializados.
Estos traslados pueden representar costos adicionales, dificultades logísticas y períodos de separación del entorno familiar.
La posibilidad de conectar un hospital local con un cirujano situado en otro centro podría modificar algunos de estos problemas.
Sin embargo, para que ese modelo funcione, el hospital receptor debe contar con equipamiento compatible, personal capacitado, infraestructura de comunicaciones y capacidad para resolver complicaciones.
La distancia física entre el especialista y el paciente dejaría de ser el único factor determinante, pero surgirían nuevas exigencias tecnológicas y organizativas.
Patel explicó que el estudio pretende evaluar si la telecirugía puede contribuir a disminuir las desigualdades geográficas en el acceso a tratamientos de alta especialización.
La institución también reconoció que todavía deben resolverse interrogantes importantes sobre seguridad, eficacia y desempeño técnico.
Qué falta demostrar antes de utilizar la telecirugía de forma habitual
El éxito técnico de una intervención individual representa un resultado relevante, pero no basta para establecer la eficacia clínica de una tecnología.
Para determinar si la cirugía remota puede utilizarse de manera más amplia, será necesario reunir información sobre un mayor número de pacientes y analizar sus resultados.
Entre las variables importantes se encuentran las complicaciones durante y después de la operación, la recuperación funcional, la duración de los procedimientos y la frecuencia de incidencias técnicas.
También deberá evaluarse si los resultados son comparables con los obtenidos mediante cirugía robótica convencional, en la que el especialista permanece físicamente en el hospital.
En el caso del cáncer de próstata, el seguimiento oncológico es especialmente importante para determinar los resultados del tratamiento a medio y largo plazo.
La investigación también deberá abordar la capacitación de los equipos médicos, la coordinación entre instituciones, la responsabilidad profesional y la protección de los datos clínicos transmitidos.
La revisión científica publicada en Prostate Cancer and Prostatic Diseases señaló que la telecirugía presenta posibilidades para ampliar el acceso a la atención especializada, pero que su desarrollo continúa condicionado por desafíos técnicos, económicos y regulatorios.
La intervención realizada entre Celebration y Minneola incorpora nueva experiencia clínica a esta línea de investigación. Su principal aportación es permitir que los especialistas evalúen el funcionamiento de un sistema de cirugía robótica remota entre dos hospitales estadounidenses bajo un protocolo de investigación autorizado.
Los resultados de ese proceso determinarán hasta qué punto la telecirugía puede pasar de intervenciones experimentales cuidadosamente supervisadas a aplicaciones clínicas más amplias.
Fuentes referenciales:
AdventHealth — Comunicado oficial sobre el estudio de telecirugía robótica entre hospitales de Florida
Society of Robotic Surgery — Primera telecirugía robótica investigacional en Estados Unidos
Prostate Cancer and Prostatic Diseases — Revisión sistemática sobre telecirugía en cáncer de próstata
Infobae Salud — Operación robótica a 56 kilómetros de distancia

