Investigadores de Estados Unidos descubren que la pérdida involuntaria de peso puede aparecer en episodios recurrentes y relacionarse con alteraciones sanguíneas y mutaciones tumorales específicas
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo científico del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK), en Estados Unidos, ha identificado nuevos patrones clínicos y moleculares de la caquexia asociada al cáncer mediante el análisis de 52.236 pacientes. La investigación, publicada el 12 de octubre de 2026 en la revista Nature Medicine y difundida por la institución el 14 de octubre, revela que la pérdida involuntaria de peso relacionada con las enfermedades oncológicas puede presentarse en episodios recurrentes, acompañarse de cambios detectables en análisis sanguíneos habituales y mostrar asociaciones con determinadas alteraciones genéticas de los tumores.
El trabajo constituye una de las investigaciones humanas más amplias realizadas sobre esta complicación y ofrece una perspectiva diferente de un síndrome que tradicionalmente se ha relacionado con el deterioro progresivo de los pacientes con cáncer avanzado.
Los investigadores utilizaron información clínica acumulada durante años, incluidos registros de peso corporal, resultados de laboratorio, estudios de imagen y perfiles genéticos tumorales. La combinación de estos datos permitió reconstruir la evolución de la pérdida de peso en numerosos tipos de cáncer y explorar su relación con la progresión de la enfermedad.
Los resultados podrían contribuir al desarrollo de herramientas para identificar a pacientes con mayor riesgo de caquexia. Sin embargo, el estudio no demuestra que los cambios observados permitan diagnosticarla mediante un único análisis de sangre ni establece un tratamiento nuevo para prevenirla o revertirla.
La caquexia afecta al organismo más allá de la pérdida de peso
La caquexia es un síndrome metabólico complejo caracterizado por una pérdida involuntaria de peso, acompañada frecuentemente de reducción de masa muscular y alteraciones del tejido adiposo. Puede aparecer en diferentes enfermedades crónicas, aunque constituye una complicación especialmente importante del cáncer.
A diferencia de una pérdida de peso relacionada exclusivamente con una alimentación insuficiente, la caquexia involucra cambios en el metabolismo, inflamación y otros procesos biológicos que pueden impedir recuperar completamente el tejido perdido mediante un aumento de la ingesta alimentaria.
Los pacientes pueden experimentar debilidad, fatiga, disminución del apetito y dificultades para realizar actividades cotidianas. Estas manifestaciones también pueden comprometer la tolerancia a determinados tratamientos oncológicos.
La relación entre deterioro muscular y evolución clínica ya había sido examinada en investigaciones sobre el rendimiento físico de pacientes con cáncer de pulmón, en las que la capacidad funcional aportó información relevante sobre el pronóstico.
El nuevo trabajo amplía esa perspectiva al estudiar no solamente las consecuencias de la pérdida muscular, sino también cuándo aparecen los episodios de adelgazamiento y qué características clínicas y tumorales se relacionan con ellos.
Más de 52.000 historiales permitieron reconstruir la evolución de la enfermedad
La investigación fue dirigida por científicos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, entre ellos Ed Reznik, responsable de un laboratorio especializado en el análisis de datos y metabolismo del cáncer. Venise Jan Castillon y Amy X. Xie participaron como primeras autoras del estudio.
El equipo examinó información de 52.236 adultos incluidos en el programa de caracterización genética tumoral MSK-IMPACT, atendidos entre 2010 y 2024. La base de datos comprendía 589 categorías histológicas de cáncer y registros clínicos obtenidos durante el seguimiento habitual de los pacientes.
Los científicos analizaron aproximadamente 1,74 millones de mediciones longitudinales del índice de masa corporal, además de resultados sanguíneos, información sobre progresión tumoral y perfiles genéticos.
Para identificar los episodios de pérdida de peso, aplicaron criterios clínicos que incluían una disminución de al menos el 5 % del peso corporal durante seis meses. También consideraron pérdidas de al menos el 2 % en personas con un índice de masa corporal inicial inferior a 20.
Este procedimiento permitió estudiar la caquexia como un fenómeno que puede aparecer, desaparecer parcialmente y repetirse durante la evolución del cáncer, en lugar de interpretarla exclusivamente como un deterioro continuo.
Casi la mitad de los pacientes presentó episodios de pérdida de peso
Los investigadores identificaron 30.938 episodios de pérdida de peso que cumplían los criterios utilizados en el análisis. En conjunto, el 46,63 % de los pacientes experimentó al menos uno de estos episodios durante el período de seguimiento.
Entre quienes presentaron pérdida de peso, el 22,56 % registró más de un episodio, lo que indica que el fenómeno puede tener un comportamiento recurrente.
La magnitud media de la pérdida de peso durante los episodios identificados fue del 10,45 %. Además, el 19,4 % de los pacientes alcanzó pérdidas de al menos el 10 % en un período de seis meses, mientras que el 6,9 % llegó a pérdidas de al menos el 15 %.
Estas cifras corresponden a una población atendida en un centro oncológico especializado y no deben extrapolarse directamente a todas las personas diagnosticadas de cáncer.
El estudio también encontró diferencias importantes entre tipos de tumores. La proporción de pacientes que experimentaron episodios fue particularmente elevada en el adenocarcinoma de páncreas, con un 72,7 %, y en el adenocarcinoma gástrico, con un 71,7 %.
En el cáncer colorrectal, la proporción alcanzó el 49,6 %. En cambio, fue menor en el adenocarcinoma de próstata y en determinadas neoplasias hematológicas.
Estas diferencias muestran que la caquexia no se presenta de manera uniforme y que su frecuencia puede depender del tipo de cáncer, las características del paciente y la evolución de la enfermedad.
La pérdida de peso puede coincidir con la progresión del tumor
Uno de los hallazgos centrales fue la relación temporal entre los episodios de pérdida de peso y los períodos de progresión oncológica.
Los investigadores analizaron más de 212.000 acontecimientos de progresión documentados mediante estudios de imagen y comprobaron que, en numerosos tipos de cáncer, estos eventos coincidían con episodios de pérdida de peso con una frecuencia superior a la esperada por azar.
La asociación fue particularmente evidente en determinados tumores gastrointestinales y pulmonares. En el cáncer colorrectal, aproximadamente el 31,8 % de los acontecimientos de progresión coincidió con un episodio de pérdida de peso.
Sin embargo, los investigadores también observaron numerosos episodios sin progresión tumoral simultánea. Esto sugiere que la caquexia puede estar relacionada con otros procesos, incluidos cambios metabólicos, efectos de los tratamientos y factores individuales.
La relación temporal tampoco demuestra que la progresión del cáncer sea la causa directa de cada episodio. Para establecer los mecanismos implicados se necesitan investigaciones adicionales.
En el caso de las neoplasias pancreáticas, el seguimiento clínico es especialmente importante debido a su comportamiento frecuentemente agresivo. Paralelamente, se investigan tratamientos combinados para el cáncer de páncreas, aunque los avances contra el tumor no deben confundirse con terapias específicamente dirigidas a la caquexia.
Los análisis de sangre revelaron un patrón común
Otro resultado destacado fue la identificación de cambios sanguíneos que acompañaban a los episodios de pérdida de peso en diferentes tipos de cáncer.
Los investigadores examinaron 30 indicadores habituales de laboratorio y encontraron asociaciones relativamente consistentes entre la pérdida de peso y determinadas alteraciones.
Entre los cambios observados figuraron concentraciones más bajas de albúmina, hemoglobina y glóbulos rojos. También aparecieron aumentos en algunos indicadores relacionados con inflamación y estrés tisular, incluidos neutrófilos y determinadas enzimas hepáticas.
La albúmina es una proteína producida principalmente por el hígado. Sus concentraciones pueden modificarse por inflamación, alteraciones nutricionales y otras condiciones clínicas. La hemoglobina, por su parte, permite transportar oxígeno en la sangre y puede disminuir en pacientes con anemia.
El equipo observó que algunos cambios podían ser relativamente discretos. Por ejemplo, las concentraciones de albúmina descendían durante determinados episodios, pero no siempre quedaban fuera de los intervalos considerados normales.
Esto significa que una medición aislada podría no reflejar completamente la evolución del paciente. El seguimiento de las tendencias individuales puede aportar información adicional, aunque todavía no existe una prueba sanguínea única validada a partir de estos resultados para diagnosticar caquexia.
El análisis también requiere cautela porque algunos cambios de laboratorio pueden estar relacionados con la quimioterapia, la inflamación, otras enfermedades o la propia evolución tumoral.
La utilidad de combinar indicadores metabólicos se investiga igualmente en otros contextos, como el seguimiento de alteraciones de glucosa y cetonas en enfermedades crónicas. Sin embargo, estos enfoques no sustituyen la valoración clínica integral ni constituyen por sí mismos métodos establecidos para detectar caquexia.
Las mutaciones del tumor también se relacionaron con el riesgo
La investigación encontró asociaciones entre determinadas alteraciones genéticas de los tumores y una mayor frecuencia de episodios de pérdida de peso.
Una de las señales más consistentes correspondió a mutaciones del gen TP53, relacionadas con un mayor riesgo de episodios de caquexia en varios tipos de cáncer, incluidos tumores de pulmón, mama y próstata.
En el cáncer de pulmón, las alteraciones de STK11 también mostraron una asociación independiente con mayor riesgo. En el cáncer colorrectal, los investigadores identificaron relaciones con mutaciones en SMAD4 y KRAS, mientras que algunas alteraciones de ARID1A y KMT2B se asociaron con menor frecuencia de episodios.
Estos hallazgos sugieren que las características biológicas del tumor podrían contribuir al desarrollo de la caquexia, más allá de su tamaño o estadio clínico.
No obstante, identificar una asociación genética no demuestra que una mutación específica provoque directamente la pérdida muscular. Los resultados tampoco justifican modificar tratamientos oncológicos únicamente para prevenir caquexia.
Las interacciones entre mutaciones y comportamiento tumoral constituyen un campo activo de investigación. Estudios anteriores han examinado, por ejemplo, el papel de distintas variantes del gen KRAS en tumores pancreáticos y colorrectales, lo que ayuda a comprender la complejidad de la biología del cáncer.
Modelos predictivos buscan anticipar el riesgo individual
A partir de los resultados, los investigadores desarrollaron modelos estadísticos destinados a estimar el riesgo futuro de episodios de pérdida de peso en pacientes con determinados tipos de cáncer.
Estos modelos incorporaron información como las alteraciones genéticas tumorales, el estadio de la enfermedad, el peso corporal inicial y la capacidad funcional del paciente.
El artículo científico describe modelos aplicados a cáncer de pulmón, colorrectal y próstata, así como una validación en una cohorte independiente de 5.785 pacientes del Dana-Farber Cancer Institute, también en Estados Unidos.
Los resultados mostraron una capacidad predictiva moderada, suficiente para justificar nuevas investigaciones, pero todavía insuficiente para considerar estas herramientas como pruebas clínicas definitivas.
Su posible utilidad futura consistiría en identificar pacientes que podrían beneficiarse de una evaluación nutricional y funcional más temprana, así como de intervenciones de apoyo adaptadas a sus necesidades.
Para determinar su aplicación real será necesario comprobar cómo funcionan en otras poblaciones, sistemas hospitalarios y tipos de cáncer.
Por qué estos resultados no equivalen a un nuevo tratamiento
La investigación es observacional y retrospectiva. Los científicos analizaron datos clínicos y genéticos previamente recopilados, sin asignar tratamientos experimentales destinados a prevenir la caquexia.
Por tanto, sus resultados permiten identificar asociaciones y desarrollar hipótesis, pero no demostrar que una intervención específica reduzca la pérdida de peso, mejore la fuerza muscular o prolongue la supervivencia.
Además, el peso corporal no permite distinguir por sí solo cuánto músculo y cuánto tejido adiposo se pierde. En determinados pacientes, la evolución puede estar influida por dificultades para alimentarse, efectos adversos de tratamientos o alteraciones digestivas.
La atención de la caquexia requiere una evaluación individual que considere la enfermedad de base, la situación nutricional, la capacidad funcional y las necesidades de apoyo.
El trabajo tampoco demuestra que las alteraciones sanguíneas identificadas sean exclusivas de la caquexia. Algunos de estos indicadores pueden modificarse por diferentes complicaciones médicas.
Estas limitaciones son importantes para evitar interpretar los hallazgos como una prueba diagnóstica lista para su aplicación generalizada.
Una base para investigar intervenciones más personalizadas
El estudio del Memorial Sloan Kettering Cancer Center proporciona una descripción detallada de cómo puede evolucionar la pérdida de peso relacionada con el cáncer y de qué manera se vincula con indicadores clínicos y genéticos.
Sus resultados indican que los episodios pueden comenzar relativamente temprano, repetirse durante el seguimiento y presentar diferencias importantes entre tipos de tumores.
También muestran que la información obtenida durante la atención médica habitual puede utilizarse para estudiar complicaciones complejas sin depender exclusivamente de nuevas pruebas experimentales.
Los investigadores consideran que estos hallazgos podrían facilitar futuros estudios sobre mecanismos biológicos de la caquexia y ayudar a diseñar ensayos clínicos dirigidos a pacientes con perfiles de riesgo específicos.
El siguiente desafío será determinar si una identificación más temprana de estos patrones puede traducirse en intervenciones que mejoren la calidad de vida, la capacidad funcional y los resultados clínicos de las personas con cáncer.
Por ahora, la principal contribución de la investigación consiste en mostrar que la caquexia no es necesariamente un proceso uniforme ni exclusivamente terminal, sino una complicación dinámica que puede estudiarse mediante la combinación de datos longitudinales, análisis sanguíneos y genética tumoral.
Fuentes referenciales:
Nature Medicine — A health-system-scale, episode-resolved multimodal atlas of cancer cachexia (12 de octubre de 2026)
Memorial Sloan Kettering Cancer Center — Insights about cachexia, one of cancer’s most common complications, hiding in routine patient data (14 de octubre de 2026)

