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InvestigaciónBiomarcadores y cerebro avanzanNuevos estudios exploran cómo señales corporales, hormonas y actividad cerebral influyen en memoria, miedo y conducta.

Bebidas muy calientes elevan el riesgo de cáncer de esófago


El seguimiento de 977.282 adultos del Reino Unido vinculó la temperatura y el consumo frecuente de té o café con un mayor riesgo de carcinoma escamoso


Redactor: Luis Ortega
Editor: Camila Herrera R.


Una investigación desarrollada en el Reino Unido encontró que consumir bebidas percibidas como muy calientes se asoció con un riesgo 3,17 veces mayor de carcinoma de células escamosas de esófago, uno de los principales subtipos de cáncer esofágico. El estudio analizó datos de 977.282 adultos y fue publicado en la revista científica International Journal of Cancer.

El resultado no significa que una de cada tres personas que beba té, café o mate a una temperatura elevada desarrollará la enfermedad. La cifra representa un incremento relativo del riesgo respecto de quienes declararon consumir las bebidas tibias, según aclararon especialistas consultados sobre el alcance del estudio.

Los investigadores también observaron una asociación con la cantidad: consumir seis o más bebidas calientes al día se relacionó con un riesgo un 71 % mayor de carcinoma escamoso, en comparación con beber menos de seis. El trabajo no encontró una relación clara con el adenocarcinoma, el otro gran subtipo de cáncer de esófago.

Un seguimiento prolongado registró 2.348 casos

El análisis reunió información del Estudio del Millón de Mujeres y del Biobanco del Reino Unido. Los participantes del primer grupo fueron seguidos durante un promedio de 14,2 años, mientras que en el segundo el seguimiento medio alcanzó 11,1 años.

Durante esos periodos se diagnosticaron 2.348 casos de cáncer de esófago: 1.045 correspondieron a carcinomas de células escamosas y 1.303 a adenocarcinomas. Esta diferenciación resultó importante porque la asociación con la temperatura apareció específicamente en el primer subtipo.

Los autores estimaron que el 14 % de los casos de carcinoma escamoso registrados en el Reino Unido podrían evitarse si las personas que toman las bebidas “muy calientes” pasaran a consumirlas en la categoría percibida como “caliente”. La estimación procede del modelo epidemiológico y no constituye una predicción individual.

El nuevo resultado amplía una discusión que Mundo de la Salud había abordado al explicar qué se sabe sobre las bebidas calientes y el cáncer. La evidencia disponible apunta principalmente a la temperatura, no a un ingrediente específico del té, el café o el mate.

El daño térmico repetido puede afectar la mucosa

La hipótesis biológica sostiene que el calor excesivo puede lesionar repetidamente las células que recubren el esófago. La reiteración de esas lesiones favorecería procesos inflamatorios crónicos y obligaría al tejido a realizar ciclos continuos de reparación.

El oncólogo Diego Kaen, expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, explicó que el posible riesgo se relaciona con el daño térmico sobre la mucosa y no con una bebida determinada. El también oncólogo Claudio Martin señaló que el trauma térmico prolongado podría intervenir junto con la inflamación crónica.

La forma en que el entorno celular participa en el inicio de la enfermedad constituye una línea activa de investigación. Estudios anteriores han identificado señales del tejido asociadas con las primeras etapas de los tumores esofágicos.

Otros trabajos analizan fases más avanzadas, incluida la manera en que el cáncer de esófago puede evadir las defensas del organismo. Estos mecanismos son diferentes del daño térmico estudiado, pero ayudan a comprender la complejidad biológica de la enfermedad.

La temperatura fue informada por los participantes

El tamaño de la población y el seguimiento durante más de una década fortalecen el análisis, pero el estudio presenta limitaciones. Se trata de una investigación observacional, por lo que identifica asociaciones y no demuestra por sí sola que las bebidas calientes hayan causado los tumores.

La temperatura tampoco fue medida con termómetros. Cada participante clasificó sus bebidas como tibias, calientes o muy calientes según su propia percepción. Las diferencias individuales en la sensibilidad al calor podrían haber influido en las respuestas.

Los investigadores ajustaron sus cálculos para considerar la frecuencia de consumo, pero los especialistas advirtieron que en los estudios epidemiológicos resulta difícil separar por completo otros factores. El tabaquismo, el alcohol y algunas alteraciones crónicas del esófago también pueden modificar el riesgo.

La investigadora principal Keren Papier, epidemióloga nutricional de la Universidad de Oxford, sostuvo que los hallazgos se suman a la evidencia que relaciona las bebidas muy calientes con el carcinoma escamoso. También señaló la necesidad de investigaciones que identifiquen con mayor precisión las temperaturas vinculadas con el aumento del riesgo.

La referencia internacional se sitúa por encima de 65 grados

En 2016, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó el consumo de bebidas a más de 65 °C como probablemente carcinogénico para los seres humanos.

Ese umbral procede de una evaluación internacional anterior y no fue determinado por el nuevo estudio británico. Debido a que la investigación utilizó temperaturas percibidas, sus resultados no permiten establecer un punto exacto a partir del cual una persona desarrollará cáncer.

La recomendación práctica consiste en esperar hasta que la bebida pueda ingerirse cómodamente y sin producir una sensación de quemadura. Dejar reposar la taza durante algunos minutos o agregar una pequeña cantidad de líquido frío puede disminuir la exposición térmica.

El mate también requiere atención a la temperatura

El hallazgo tiene especial relevancia en países donde el mate se consume con frecuencia. Los especialistas subrayaron que la recomendación no consiste en abandonar la infusión, sino en evitar beberla cuando el agua está excesivamente caliente.

La misma precaución se aplica al café, el té, las infusiones de hierbas y otras bebidas. Si el factor determinante es el daño térmico, cambiar el tipo de bebida sin reducir su temperatura no eliminaría la exposición investigada.

La temperatura debe considerarse junto con otros factores prevenibles. No fumar y reducir el consumo de alcohol continúan entre las medidas más importantes para disminuir el riesgo de cáncer esofágico. La evidencia disponible sobre la relación entre el alcohol y distintos tipos de cáncer muestra que esta exposición no debe minimizarse.

Las molestias persistentes necesitan evaluación médica

La dificultad o el dolor al tragar, la pérdida de peso sin explicación, la sensación de que los alimentos se atascan, la ronquera persistente o el dolor detrás del esternón requieren consulta médica. Estos síntomas pueden deberse a diferentes enfermedades y no permiten diagnosticar cáncer por sí solos.

Las personas con esófago de Barrett, inflamación esofágica crónica u otros antecedentes digestivos deben seguir los controles indicados por sus profesionales. Evitar el calor excesivo constituye una medida preventiva sencilla, pero no reemplaza la evaluación clínica ni compensa otros factores de riesgo.

Fuentes referenciales:
Infobae Salud
International Journal of Cancer