Un estudio realizado en Berlín evaluó la embolización de la arteria genicular con microesferas reabsorbibles en pacientes que no respondían a tratamientos convencionales
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
La artrosis de rodilla es una de las afecciones articulares más frecuentes en adultos y una causa importante de dolor persistente, rigidez y pérdida de movilidad. La Organización Mundial de la Salud estima que afecta a más de 365 millones de personas en el mundo, con un impacto directo en la autonomía cotidiana y en la calidad de vida.
Para quienes no logran alivio suficiente con fisioterapia, antiinflamatorios o inyecciones, y tampoco son candidatos adecuados para un reemplazo articular, una técnica mínimamente invasiva comienza a ocupar un lugar intermedio dentro del manejo del dolor articular persistente.
Qué es la embolización de la arteria genicular
La técnica se denomina embolización de la arteria genicular, conocida como EAG. Su objetivo es bloquear de forma selectiva vasos sanguíneos anómalos que se forman alrededor de la rodilla afectada por artrosis. Estos vasos están relacionados con inflamación crónica y dolor sostenido.
Durante el procedimiento, un radiólogo intervencionista introduce un catéter delgado hasta los vasos afectados e inyecta microesferas de gelatina reabsorbibles. Estas partículas bloquean temporalmente el flujo sanguíneo anómalo y se disuelven en pocas horas, lo que busca reducir la inflamación sin recurrir a una cirugía abierta.
El doctor Florian Nima Fleckenstein, subdirector del Campus Mitte de Radiología Intervencionista de la Charité – Universitätsmedizin Berlin, explicó que existe una brecha terapéutica para pacientes en los que las medidas conservadoras ya no ofrecen alivio suficiente, pero en quienes el reemplazo articular no es una opción médica o personal.
Un estudio con 194 pacientes en Berlín
El estudio fue realizado en Berlín e incluyó a 194 pacientes con dolor de rodilla resistente a por lo menos tres meses de tratamiento conservador. Participaron 114 mujeres y 80 hombres, con una edad media de 69 años y un índice de masa corporal medio de 28,4.
Un 23% de los participantes recibió el procedimiento en ambas rodillas. Esta característica es relevante porque refleja la presencia de cuadros bilaterales en una parte de los pacientes, algo frecuente en enfermedades articulares degenerativas que afectan la movilidad y las actividades diarias.
La investigación se publicó en Radiology, revista científica de la Sociedad Radiológica de América del Norte, y evaluó tanto la reducción del dolor como la evolución funcional de los pacientes durante un seguimiento de hasta doce meses.
Dolor de 7 a 3 puntos en doce meses
Los resultados mostraron una disminución rápida y sostenida del dolor. En la Escala Numérica de Calificación, de 0 a 10, la intensidad media pasó de 7 antes del tratamiento a 4 a las seis semanas. A los seis y doce meses, el promedio se mantuvo en 3 puntos.
Esta reducción superó el umbral de relevancia clínica y se mantuvo durante el año de seguimiento. Para pacientes con artrosis resistente, una disminución de esa magnitud puede traducirse en mayor capacidad para caminar, subir escaleras o realizar actividades cotidianas con menos limitación.
La mejora se relaciona con el bloqueo de vasos patológicos que alimentan procesos inflamatorios. Al actuar sobre esa red vascular anómala, el procedimiento también podría contribuir a normalizar estructuras neuronales asociadas a la transmisión del dolor crónico.
Mejoras en función, deporte y calidad de vida
Además del alivio del dolor, los pacientes mejoraron en áreas funcionales medidas con la Escala de Resultados de Lesiones de Rodilla y Osteoartritis. La mediana de actividades diarias pasó de 53 a 71,5 puntos, mientras que la de deportes y recreación aumentó de 15 a 36 puntos.
La puntuación de calidad de vida también mostró un avance importante, al pasar de 19 a 40 puntos. Estos resultados sugieren que la técnica no solo reduce el dolor, sino que también puede mejorar la funcionalidad en personas con una enfermedad que suele limitar el movimiento durante años.
El seguimiento a los doce meses fue del 79%, un dato relevante para interpretar la continuidad de los resultados. En patologías crónicas como la artrosis, el mantenimiento del beneficio en el tiempo es un aspecto central al evaluar nuevas alternativas terapéuticas.
Una opción intermedia, no un reemplazo de la evaluación médica
La embolización de la arteria genicular no se presenta como primera línea de tratamiento ni como sustituto general de otras estrategias. Su valor principal estaría en pacientes seleccionados, especialmente cuando fisioterapia, medicamentos o inyecciones ya no alcanzan para controlar los síntomas.
El manejo de la artrosis requiere una evaluación individual, porque el dolor puede depender de varios factores: inflamación, daño estructural, estado muscular, peso corporal, edad, movilidad previa y enfermedades asociadas. En ese contexto, también siguen siendo importantes las estrategias de salud articular, ejercicio adaptado y seguimiento médico.
Otros enfoques, como la movilidad guiada, los estiramientos suaves y el fortalecimiento progresivo, forman parte del cuidado diario en personas mayores o con limitaciones físicas. En ese sentido, la preservación de la movilidad articular continúa siendo una pieza clave, incluso cuando se incorporan técnicas intervencionistas.
Seguridad del procedimiento y microesferas reabsorbibles
Uno de los aspectos destacados del estudio es el perfil de seguridad. Las microesferas de gelatina utilizadas están diseñadas para disolverse rápidamente, lo que reduce la exposición prolongada a materiales permanentes dentro del organismo.
Este punto diferencia la técnica de otros procedimientos de embolización que emplean materiales duraderos. En el caso evaluado, el bloqueo temporal del flujo sanguíneo anómalo busca reducir inflamación y dolor sin dejar partículas permanentes a largo plazo.
La investigación también se suma al interés creciente por comprender mejor los mecanismos biológicos del dolor en enfermedades articulares. En otros cuadros inflamatorios, como la artritis reumatoide, se han identificado rutas del sistema inmune vinculadas al dolor asociado a enfermedades articulares, lo que refuerza la importancia de tratamientos más específicos.
Una vía prometedora para pacientes con artrosis resistente
La experiencia desarrollada en Berlín muestra que la embolización de la arteria genicular con microesferas reabsorbibles puede aliviar el dolor y mejorar la función durante al menos un año en pacientes con artrosis de rodilla que no responden adecuadamente a tratamientos convencionales.
El procedimiento se perfila como una alternativa mínimamente invasiva para un grupo específico de pacientes, situado entre las terapias conservadoras y la cirugía de reemplazo articular. La clave estará en la selección adecuada, la evaluación médica especializada y la confirmación de resultados en nuevas investigaciones clínicas.

