Una encuesta nacional de AMAdA encontró una brecha entre el uso percibido de las plataformas digitales y el declarado por las mujeres, mientras el 97 % prefiere a profesionales de salud para orientarse
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Instagram y TikTok se han convertido en espacios visibles para buscar información sobre anticoncepción, pero en Argentina la consulta con profesionales de la salud continúa ocupando el lugar central cuando llega el momento de tomar decisiones. Una investigación de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA) muestra que las plataformas digitales pueden iniciar una búsqueda o generar preguntas, sin que esto implique que hayan desplazado al consultorio como principal referencia en salud sexual y reproductiva.
El estudio reunió respuestas de 314 profesionales dedicados a la salud sexual y reproductiva y de 2.055 mujeres de entre 15 y 50 años de distintas regiones del país. Los cuestionarios se realizaron durante 2025 mediante un formulario autoadministrado para los especialistas y una encuesta telefónica de alcance nacional para las mujeres.
Los resultados revelan una diferencia significativa entre ambas perspectivas: el 71,7 % de los profesionales considera frecuente o muy frecuente que las pacientes busquen información sobre anticoncepción en redes antes de la consulta, mientras solo el 33,1 % de las mujeres declaró utilizar esas plataformas con ese propósito.
El 97 % prefiere a profesionales para orientarse sobre anticoncepción
La distancia entre redes sociales y consulta médica resulta todavía más evidente al preguntar por las fuentes preferidas para recibir orientación. El 97 % de las mujeres identificó a los profesionales de la salud como una de sus opciones preferidas para informarse sobre anticoncepción. Google o las herramientas de inteligencia artificial fueron mencionados por el 10 % y las redes sociales por el 9 %. Las participantes podían seleccionar más de una alternativa.
Además, el 95,3 % de las mujeres encuestadas indicó que había realizado alguna consulta profesional sobre anticoncepción. Entre quienes recibieron información, el 41,7 % la calificó como muy buena y el 49,1 % como buena, lo que situó la valoración positiva conjunta alrededor del 91 %.
La importancia de la orientación individual también se observa cuando aparecen nuevas alternativas. La propia AMAdA ha participado en consensos científicos sobre anticoncepción de emergencia con acetato de ulipristal disponible en Argentina, un ejemplo de por qué las características y condiciones de uso de cada método requieren información precisa.
La elección anticonceptiva no depende únicamente de conocer el nombre de un producto. Edad, antecedentes personales y familiares, condiciones de salud, preferencias, eficacia, posibles efectos adversos, facilidad de uso y posibilidad de mantener el método forman parte de una decisión que debe adaptarse a cada persona.
Instagram y TikTok concentran la atención digital
Desde la perspectiva de los especialistas consultados, Instagram y TikTok encabezan las plataformas donde las pacientes obtienen información sobre anticoncepción. El 80 % de los profesionales señaló Instagram y el 72 % mencionó TikTok. Google o herramientas de inteligencia artificial aparecieron con el 44 %, seguidas de YouTube con el 15 % y WhatsApp con el 13 %.
Estos porcentajes corresponden a la percepción de los profesionales y no a una medición directa del comportamiento de las mujeres. Entre las participantes que respondieron sobre el uso de plataformas, Instagram fue mencionada por el 26,18 % del total y TikTok por el 17,57 %, mientras Facebook alcanzó el 8,95 %. Las respuestas admitían más de una opción.
El estudio, denominado “Uso de redes sociales como fuente de información sobre métodos anticonceptivos: percepción vs. realidad”, recibió el premio Dr. Alejandro Hakim al mejor trabajo sobre anticoncepción en el Congreso SOGIBA 2026.
AMAdA interpreta estos resultados como una oportunidad para que profesionales y sociedades científicas participen activamente en los entornos digitales con contenidos accesibles y respaldados por evidencia. Las redes pueden funcionar como primer contacto con una cuestión sanitaria, mientras la consulta permite contextualizar esa información y evaluar las circunstancias individuales.
La calidad de la información en redes genera incertidumbre
Entre las mujeres encuestadas, el 20,49 % consideró que toda la información disponible en redes sobre salud sexual y reproductiva era de buena calidad y el 34,99 % opinó que la mayor parte lo era. Sin embargo, un 37,57 % respondió que no sabía cómo calificar esos contenidos y el 6,96 % sostuvo que predominaba la información de mala calidad.
Silvia Ciarmatori, expresidenta de AMAdA, señaló que la dinámica de las plataformas puede dar mayor visibilidad a experiencias negativas o efectos adversos porque son contenidos con capacidad para generar más reacciones. Una experiencia personal puede plantear una pregunta legítima, pero no permite establecer cómo responderá otra persona a un determinado método.
La investigación científica también muestra por qué resulta difícil generalizar experiencias individuales. Estudios sobre anticonceptivos orales y variaciones en los niveles de hormonas esteroides han documentado interacciones entre anticoncepción, características biológicas, edad, genética y otros factores, reforzando la necesidad de interpretar los datos dentro de un contexto clínico.
El preservativo mantiene una función que otros métodos no cumplen
El debate sobre anticoncepción también está relacionado con la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS). Un método hormonal, un dispositivo intrauterino o un implante pueden utilizarse para prevenir embarazos, pero no ofrecen la protección frente a ITS que proporciona el preservativo cuando se utiliza correctamente.
Esta distinción adquiere relevancia en un escenario de aumento de infecciones. Entre los factores asociados con esa tendencia se ha señalado la disminución del uso del preservativo y los cambios en la percepción del riesgo frente a las ITS.
Los datos citados por AMAdA indican que el Boletín Epidemiológico Nacional registró más de 46.000 casos de sífilis en Argentina durante 2025, un 75 % más que en 2022. La asociación plantea que la situación no puede explicarse únicamente por falta de información, ya que intervienen factores relacionados con los vínculos, la percepción del riesgo y la capacidad de negociar medidas de protección.
Lorena Bozza, médica tocoginecóloga y presidenta de AMAdA, ha advertido que conocer la función preventiva del preservativo no significa necesariamente que todas las personas se sientan en condiciones de plantear su utilización dentro de una relación. El miedo al rechazo, la necesidad de aceptación y las desigualdades de poder pueden intervenir en esa decisión.
La educación sexual también necesita herramientas para evaluar información
El acceso temprano a contenidos digitales hace especialmente importante desarrollar capacidad para distinguir información médica respaldada por evidencia de testimonios, publicidad o afirmaciones sin contexto. Este aprendizaje resulta relevante desde la adolescencia, cuando comienzan muchas de las preguntas sobre anticoncepción, consentimiento y prevención.
La educación sexual basada en evidencia puede aportar esas herramientas. Especialistas han destacado que la educación sexual de adolescentes debe incluir anticoncepción, consentimiento, prevención y pensamiento crítico ante contenidos de internet.
El estudio de AMAdA incluye una limitación relevante para interpretar sus resultados: las adolescentes representaron el 6,3 % de la muestra de mujeres, pese a constituir uno de los grupos con mayor exposición a entornos digitales. La encuesta telefónica también podría haber dejado fuera a determinados sectores de la población, por lo que los porcentajes deben entenderse dentro de las características del relevamiento.
Redes sociales y consulta médica cumplen funciones diferentes
Los resultados cuestionan la idea de que la discusión deba plantearse como una competencia entre las plataformas digitales y el consultorio. Las redes pueden acercar información, experiencias y preguntas; el espacio clínico permite revisar antecedentes, factores de riesgo, alternativas disponibles y expectativas antes de seleccionar o modificar un método.
El campo anticonceptivo, además, continúa evolucionando. Junto con los métodos destinados a mujeres, se investigan nuevas opciones como anticonceptivos masculinos no hormonales que avanzan en estudios clínicos, lo que previsiblemente ampliará las conversaciones sobre responsabilidad anticonceptiva y elección informada.
La investigación de AMAdA dibuja así un recorrido en el que la información puede comenzar frente a la pantalla de un teléfono y continuar en el consultorio. La presencia creciente de Instagram, TikTok, buscadores e inteligencia artificial no elimina el papel del profesional: entre las mujeres estudiadas, la confianza para orientarse y tomar decisiones sobre anticoncepción continúa concentrándose ampliamente en la atención sanitaria.
Fuentes referenciales:
Infobae
Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA)
