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La anorexia y la bulimia aumentaron un 71 % en tres décadas


Un estudio internacional publicado en JAMA Psychiatry estima que 18,1 millones de personas vivían con estos trastornos en 2023. Los adolescentes y las mujeres concentran una parte importante de los casos, mientras especialistas advierten sobre consultas a edades cada vez más tempranas.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz

La cantidad de personas que viven con anorexia nerviosa o bulimia nerviosa aumentó un 71 % en el mundo entre 1990 y 2023, según una investigación internacional publicada el 28 de octubre de 2026 en la revista científica JAMA Psychiatry. El análisis, realizado a partir de información de 204 países y territorios, estimó que 18,1 millones de personas presentaban alguno de estos dos trastornos alimentarios en 2023.

La investigación fue encabezada por científicos vinculados al Hospital Infantil de la Universidad Médica de Nanjing, en China, y utilizó información del estudio Global Burden of Disease 2023 para reconstruir la evolución epidemiológica de ambas enfermedades durante más de tres décadas.

Los resultados muestran que el incremento no puede explicarse únicamente por el crecimiento de la población. La prevalencia mundial ajustada por edad también aumentó un 20,6 % durante el período analizado, una variación que indica una mayor carga estimada de estos trastornos incluso después de considerar los cambios demográficos.

El estudio coincide con la preocupación de especialistas que atienden a niños y adolescentes, quienes observan consultas por alteraciones alimentarias en edades cada vez más tempranas. Sin embargo, los investigadores advierten que las cifras poblacionales no permiten identificar una causa única del incremento.

Más de 18 millones de personas afectadas en 2023

Los investigadores calcularon que, de los 18,1 millones de casos estimados, aproximadamente 14,2 millones correspondían a bulimia nerviosa y 3,9 millones a anorexia nerviosa.

Entre 1990 y 2023, la cantidad de personas con bulimia aumentó un 75,1 %, mientras que los casos estimados de anorexia crecieron un 57,9 %.

La prevalencia mundial ajustada por edad de ambos trastornos combinados alcanzó 225,6 casos por cada 100.000 habitantes en 2023.

Estas cifras no representan exclusivamente diagnósticos registrados en hospitales. Proceden de modelos epidemiológicos que integran estudios científicos, encuestas poblacionales, registros sanitarios y otras fuentes de información disponibles.

Por esa razón, los autores presentan intervalos de incertidumbre y advierten que las diferencias en la calidad de los datos y en la capacidad de diagnóstico pueden influir en las estimaciones de cada país.

El análisis se concentró específicamente en anorexia y bulimia nerviosas. No incluyó todas las categorías de trastornos de la conducta alimentaria, como el trastorno por atracón o el trastorno de evitación o restricción de la ingesta.

Los adolescentes representan una proporción importante de los casos

Uno de los resultados más relevantes fue la distribución por edades. El 41,2 % de las personas afectadas tenía entre 10 y 24 años, lo que sitúa a la adolescencia y la juventud entre las etapas de mayor importancia para la vigilancia sanitaria.

La prevalencia combinada de anorexia y bulimia alcanzó su punto más alto entre los 20 y los 24 años. Al analizar cada enfermedad por separado, la anorexia presentó su mayor prevalencia entre los 15 y los 19 años, mientras que la bulimia alcanzó su máximo entre los 30 y los 34 años.

En Argentina, la nutricionista Ornela Dagotto y la trabajadora social María José Faccini, integrantes del Programa de Adolescencia del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, señalaron que están observando más casos en menores de 15 años.

Las especialistas relacionaron esta preocupación clínica con la exposición cada vez más temprana a contenidos de redes sociales y con una mayor capacidad de identificación de síntomas durante las consultas pediátricas.

No obstante, esas observaciones asistenciales no demuestran que las redes sociales sean responsables del incremento mundial documentado en el estudio.

La identificación de señales tempranas de los trastornos alimentarios resulta especialmente importante porque los síntomas pueden desarrollarse gradualmente y pasar inadvertidos en el entorno familiar o escolar.

Las mujeres concentran casi siete de cada diez casos

El análisis estimó que 12,6 millones de mujeres vivían con anorexia o bulimia en 2023, equivalentes al 69,4 % del total mundial. Entre los hombres, la cifra estimada fue de 5,5 millones.

La tasa ajustada por edad alcanzó 318,3 casos por cada 100.000 mujeres, frente a 135,7 por cada 100.000 hombres.

Los autores señalan que estas diferencias pueden estar relacionadas con factores biológicos, psicológicos y socioculturales, aunque su contribución exacta varía según la población estudiada.

También advierten sobre la posibilidad de infradiagnóstico en los hombres, debido a que determinadas manifestaciones pueden ser menos reconocidas o quedar fuera de los estereotipos asociados con estas enfermedades.

La anorexia y la bulimia pueden afectar a personas de cualquier sexo, edad o condición social. La ausencia de una apariencia física determinada tampoco permite descartar un trastorno alimentario.

Australia y Europa Occidental registraron tasas elevadas

La investigación identificó importantes diferencias geográficas en la prevalencia estimada de anorexia y bulimia.

Australasia presentó la tasa regional ajustada por edad más alta, con 946,4 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que Europa Occidental registró 502,4.

Entre los países y territorios analizados, Australia alcanzó una tasa estimada de 1.026,5 casos por cada 100.000 habitantes. También se observaron valores elevados en Mónaco, Irlanda, Luxemburgo, Finlandia, Noruega y España.

Sin embargo, las regiones con las tasas más elevadas no fueron necesariamente aquellas donde se produjo el mayor crecimiento relativo.

Asia Oriental registró el incremento más pronunciado de la prevalencia ajustada por edad entre 1990 y 2023, con un aumento del 61,5 %. Le siguieron Asia meridional, con 48,5 %, y el Sudeste Asiático, con 44,2 %.

Los investigadores consideran que estas diferencias requieren análisis adicionales, especialmente porque la disponibilidad de servicios especializados, los métodos diagnósticos y la calidad de los registros pueden variar considerablemente entre regiones.

Perú y Ecuador registraron las mayores tasas de América Latina

En América Latina, las estimaciones correspondientes a 2023 situaron a Perú entre los países con mayor prevalencia combinada de anorexia y bulimia, con 468,8 casos por cada 100.000 habitantes.

Ecuador registró 457,1 casos por cada 100.000 habitantes, seguido de Guyana, con 438,4.

Otros países sudamericanos presentaron tasas inferiores, aunque todavía superiores al promedio mundial. Bolivia alcanzó 394,5 casos por cada 100.000 habitantes; Brasil, 389,6; Chile, 386,3; Uruguay, 380; y Argentina, 366,4.

La tasa argentina fue aproximadamente un 62 % superior al promedio mundial de 225,6 casos por cada 100.000 habitantes.

Venezuela registró una tasa estimada de 257,1 casos por cada 100.000 habitantes, según la comparación regional presentada en la información del estudio.

Estas diferencias no deben interpretarse automáticamente como una medición de la calidad de los sistemas sanitarios ni como una clasificación definitiva del riesgo individual. Los resultados dependen de estimaciones epidemiológicas sujetas a incertidumbre.

Las señales de alerta pueden ser diferentes en los menores de 15 años

Los especialistas advierten que las manifestaciones de los trastornos alimentarios no siempre coinciden con las conductas que suelen asociarse con la anorexia y la bulimia en adolescentes mayores.

En los niños y preadolescentes pueden aparecer rechazo persistente a determinados alimentos, molestias abdominales, náuseas, sensación de saciedad temprana o miedo a tragar y vomitar.

En otros casos se observan cambios en la forma de comer, aislamiento durante las comidas, preocupación intensa por el peso o la apariencia corporal y conductas de ejercicio excesivo.

Dagotto y Faccini destacaron la importancia de observar modificaciones sostenidas en la relación con la alimentación, especialmente cuando interfieren con el crecimiento, la convivencia familiar o la vida escolar.

La vigilancia de estas manifestaciones debe evitar conclusiones precipitadas. No toda pérdida de apetito ni toda conducta alimentaria selectiva corresponde a anorexia o bulimia, pero los cambios persistentes justifican una valoración profesional.

Las señales físicas y emocionales de los trastornos alimentarios incluyen síntomas que pueden permanecer ocultos durante largos períodos, incluso cuando la persona mantiene un peso aparentemente habitual.

Las complicaciones pueden afectar el crecimiento y la salud cardiovascular

La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa pueden ocasionar consecuencias físicas y psicológicas graves cuando no reciben atención adecuada.

En la anorexia, la restricción alimentaria prolongada puede producir desnutrición, alteraciones hormonales, pérdida de masa ósea, problemas cardiovasculares y dificultades en el crecimiento durante la adolescencia.

La bulimia puede asociarse con desequilibrios de electrolitos, alteraciones del ritmo cardíaco, complicaciones digestivas y lesiones dentales, especialmente cuando existen vómitos recurrentes.

Ambas enfermedades pueden coexistir con ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental. En los cuadros graves también existe riesgo de suicidio.

Los investigadores estimaron que la anorexia y la bulimia ocasionaron conjuntamente 3,83 millones de años de vida ajustados por discapacidad en 2023, una medida que combina el impacto de la enfermedad y la pérdida de salud asociada.

La gravedad de estas condiciones explica por qué la detección temprana y el seguimiento multidisciplinario son importantes incluso después de que mejoren los síntomas visibles.

La proyección mundial apunta a 21,8 millones de casos en 2050

El equipo científico elaboró proyecciones sobre la evolución futura de ambos trastornos utilizando los patrones epidemiológicos identificados en las últimas décadas.

Según sus modelos, el número mundial de personas con anorexia o bulimia podría alcanzar 21,8 millones en 2050, aproximadamente un 20,3 % más que en 2023.

La estimación incluye alrededor de 4,7 millones de personas con anorexia y 17 millones con bulimia.

Los autores aclaran que estas cifras constituyen proyecciones estadísticas y no resultados inevitables. Su evolución real dependerá de múltiples factores, entre ellos los cambios demográficos, las condiciones sociales, la detección y la disponibilidad de tratamientos.

El estudio tampoco permite determinar qué proporción del aumento histórico corresponde a una mayor frecuencia real de enfermedad y cuánto puede explicarse por mejoras en los registros o cambios metodológicos.

Prevención y atención especializada desde edades tempranas

Los resultados respaldan la necesidad de fortalecer la detección de los trastornos alimentarios en atención primaria, pediatría, centros educativos y servicios de salud mental.

La atención especializada suele requerir equipos integrados por profesionales de medicina, nutrición y salud mental, con intervenciones adaptadas a la edad, las necesidades clínicas y el entorno familiar.

En adolescentes, el acompañamiento de las familias y el seguimiento del crecimiento y del desarrollo son componentes importantes del tratamiento.

La detección oportuna también depende de reducir el estigma y evitar que los síntomas sean interpretados como simples problemas de conducta, falta de disciplina o decisiones voluntarias relacionadas con la alimentación.

La investigación publicada en JAMA Psychiatry proporciona una estimación actualizada de la magnitud mundial de la anorexia y la bulimia. Su principal advertencia es que ambos trastornos representan una carga sanitaria creciente y requieren sistemas capaces de reconocerlos y tratarlos antes de que aparezcan complicaciones graves.

Fuentes referenciales:
JAMA Psychiatry – Global Burden of Anorexia Nervosa and Bulimia Nervosa, 1990 to 2023, With Forecasts to 2050
JAMA Network – Comunicado científico del 28 de octubre de 2026
Infobae – Información publicada el 30 de octubre de 2026