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Infartos en adultos jóvenes: las señales que pueden salvar vidas


Cardiólogos argentinos advierten que la edad y una vida activa no eliminan el riesgo de sufrir un infarto. Reconocer los síntomas y controlar los factores cardiovasculares resulta decisivo para prevenir complicaciones graves.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Los infartos de miocardio no son exclusivos de las personas mayores. Aunque su frecuencia aumenta con la edad, también pueden afectar a adultos jóvenes que aparentemente disfrutan de buena salud. Especialistas en cardiología de Argentina advierten que el tabaquismo, el colesterol elevado, la hipertensión, la diabetes y determinadas condiciones hereditarias pueden favorecer acontecimientos coronarios graves mucho antes de lo esperado.

La preocupación por esta realidad volvió a cobrar relevancia en Argentina durante octubre de 2026, después de las muertes del meteorólogo Fernando Confessore, de 58 años; el exboxeador Jorge “Locomotora” Castro, de 59; y el periodista Gastón “Pampa” Leturia, de 52. Los tres fallecimientos asociados con infartos reabrieron el debate sobre la prevención cardiovascular en personas de mediana edad.

Los cardiólogos Alejandro Amarilla, integrante de la Federación Argentina de Cardiología, y Hernán Krimer, director médico del centro Cardiozone, explicaron que una edad relativamente joven disminuye la probabilidad estadística de sufrir un infarto, pero no garantiza protección frente a las enfermedades de las arterias coronarias.

Por qué puede producirse un infarto antes de los 40 años

El infarto de miocardio ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del músculo cardíaco se interrumpe o disminuye de forma crítica, generalmente debido a la formación de un coágulo sobre una placa de aterosclerosis en una arteria coronaria.

Estas placas se forman por la acumulación de colesterol, células inflamatorias y otros componentes dentro de las paredes arteriales. El proceso puede comenzar muchos años antes de que aparezcan molestias o manifestaciones clínicas.

La posibilidad de desarrollar aterosclerosis desde edades tempranas ha sido documentada mediante investigaciones que identificaron placas arteriales incluso en adultos de entre 18 y 29 años aparentemente sanos.

Krimer señaló que los infartos antes de los 30 años son poco frecuentes y requieren investigar posibles alteraciones hereditarias del metabolismo del colesterol, consumo de sustancias estimulantes y otras causas menos habituales.

Entre los 30 y los 39 años pueden manifestarse los efectos acumulados del tabaquismo, la diabetes o los antecedentes familiares. A partir de los 40 años, la exposición prolongada a estos factores adquiere todavía mayor importancia.

Los síntomas de infarto que nunca deben ignorarse

Una de las principales dificultades para reconocer un infarto en personas jóvenes es que sus síntomas pueden confundirse con molestias musculares, problemas digestivos, ansiedad o estrés.

La manifestación más característica es una sensación de presión, peso, opresión o ardor en el pecho. Sin embargo, no todas las personas experimentan exactamente el mismo cuadro.

Entre las señales de alarma se encuentran:

Molestia torácica: presión o dolor en el centro del pecho que puede persistir durante varios minutos o aparecer de manera intermitente.

Dolor irradiado: molestias que se extienden hacia uno o ambos brazos, la mandíbula, el cuello, la espalda o la parte superior del abdomen.

Dificultad respiratoria: sensación inesperada de falta de aire, acompañada o no de dolor torácico.

Sudoración fría: sudor repentino que puede presentarse junto con debilidad o malestar general.

Náuseas y mareos: síntomas que pueden acompañar el episodio y dificultar su identificación inmediata.

Krimer insistió en que una molestia nueva, intensa, persistente o recurrente, especialmente cuando aparece junto con otros síntomas, exige activar inmediatamente los servicios de emergencias.

No es recomendable esperar a que el malestar desaparezca ni conducir por cuenta propia hacia un hospital. La atención mediante un sistema de emergencias permite iniciar la evaluación y organizar el tratamiento con mayor rapidez.

El colesterol y la herencia pueden aumentar el riesgo

El colesterol LDL elevado constituye uno de los factores más importantes en el desarrollo de aterosclerosis. Cuando sus concentraciones permanecen altas durante años, aumenta la exposición de las arterias a partículas capaces de favorecer la formación de placas.

Algunas personas presentan hipercolesterolemia familiar, una alteración genética que puede provocar niveles muy elevados de colesterol desde la infancia.

También existe un componente hereditario relacionado con la lipoproteína(a) y el riesgo cardiovascular. Esta partícula puede encontrarse elevada incluso cuando los resultados de un análisis convencional de colesterol no parecen especialmente preocupantes.

Los antecedentes familiares adquieren particular importancia cuando un padre, una madre o un hermano ha sufrido enfermedad coronaria de manera prematura. Los especialistas consideran especialmente relevantes los acontecimientos ocurridos antes de los 55 años en hombres y de los 65 años en mujeres.

En estas circunstancias, la evaluación médica puede incluir controles más tempranos y una valoración individualizada de los factores de riesgo.

Tabaco, hipertensión y diabetes: riesgos que pueden acumularse

El consumo de cigarrillos afecta directamente al sistema cardiovascular. Favorece el daño de los vasos sanguíneos, altera mecanismos relacionados con la coagulación y puede contribuir a la contracción de las arterias coronarias.

En el artículo publicado el 24 de octubre de 2026, los especialistas citaron un análisis de más de 280.000 pacientes de entre 18 y 44 años que habían sufrido infartos, en el cual se identificó tabaquismo en el 57 % de los casos estudiados.

Este porcentaje describe la presencia del antecedente entre los pacientes analizados y no significa que el 57 % de todas las personas fumadoras vaya a sufrir un infarto.

La hipertensión, la diabetes y la obesidad abdominal también contribuyen al deterioro vascular. Su efecto puede intensificarse cuando varias condiciones coinciden en una misma persona.

La hipertensión arterial en personas jóvenes merece especial atención porque puede desarrollarse sin síntomas evidentes y permanecer sin diagnóstico durante períodos prolongados.

Los especialistas también advierten sobre el consumo de cocaína, anfetaminas y otros estimulantes, sustancias capaces de producir aumentos bruscos de la presión arterial, espasmos coronarios y alteraciones que favorecen acontecimientos cardiovasculares graves.

El ejercicio físico no garantiza inmunidad frente al infarto

Mantener una vida activa es una de las principales medidas de protección cardiovascular. Sin embargo, practicar deporte regularmente no elimina los riesgos derivados del tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado o las alteraciones hereditarias.

Amarilla explicó que una persona entrenada puede experimentar complicaciones cardiovasculares si presenta factores de riesgo importantes que no han sido identificados o tratados.

Esta advertencia no supone desaconsejar el ejercicio. Por el contrario, la actividad física regular sigue siendo una herramienta fundamental de prevención, siempre adaptada a las condiciones individuales.

Los especialistas recomiendan realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa, además de incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.

También conviene reducir el tiempo prolongado en posición sentada mediante pausas activas y movimientos frecuentes durante la jornada.

La prevención cardiovascular debe comenzar mucho antes de los síntomas

La evaluación preventiva no debería comenzar únicamente después de detectar una enfermedad. La presión arterial, el perfil lipídico, la glucemia, el consumo de tabaco y los antecedentes familiares permiten identificar condiciones que podrían aumentar el riesgo cardiovascular.

Las recomendaciones actuales sobre el control del colesterol destacan la necesidad de adaptar las decisiones preventivas y terapéuticas a las características clínicas de cada paciente.

Entre las medidas aconsejadas se encuentran abandonar el tabaco, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, dormir adecuadamente y tratar oportunamente la hipertensión, la diabetes y las alteraciones del colesterol.

Los cardiólogos también destacan los beneficios de un patrón alimentario de tipo mediterráneo, con presencia habitual de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y frutos secos, junto con una reducción del consumo excesivo de productos ultraprocesados.

Cuando existen factores hereditarios importantes, los hábitos saludables pueden necesitar complementarse con tratamientos farmacológicos indicados por profesionales sanitarios.

Reconocer una emergencia puede cambiar el pronóstico

El tiempo transcurrido entre la aparición de los primeros síntomas y el comienzo del tratamiento influye directamente en el daño que puede sufrir el músculo cardíaco.

Durante el Precongreso ICBA 2026, el médico Alberto Alves de Lima, director médico del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, destacó la importancia de reducir tanto la demora del paciente en solicitar ayuda como los tiempos de respuesta del sistema sanitario.

La atención urgente permite realizar pruebas como el electrocardiograma, determinar marcadores de lesión cardíaca y decidir rápidamente si se necesita restablecer el flujo sanguíneo de una arteria coronaria obstruida.

Los especialistas subrayan además que no todos los colapsos repentinos corresponden a infartos. Algunas muertes súbitas pueden relacionarse con enfermedades del músculo cardíaco o alteraciones eléctricas hereditarias, situaciones que requieren una evaluación diagnóstica específica.

El mensaje preventivo es especialmente importante para los adultos que se consideran demasiado jóvenes para padecer enfermedades coronarias. La ausencia de síntomas previos, una apariencia saludable o la práctica habitual de ejercicio no sustituyen la valoración de los factores de riesgo ni justifican retrasar la atención ante señales compatibles con un infarto.

Fuente referencial:
Infobae Salud — Entrevistas con los cardiólogos Alejandro Amarilla y Hernán Krimer, 24 de octubre de 2026