El dostarlimab podrá utilizarse en adultos con tumores de recto en estadios II y III que presentan una alteración específica en la reparación del ADN. La autorización abre la posibilidad de evitar quimioterapia, radioterapia y cirugía en determinados pacientes.
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó una nueva indicación del medicamento inmunoterapéutico dostarlimab, comercializado como Jemperli, para determinados adultos con cáncer de recto localizado o localmente avanzado que todavía no han recibido tratamiento. La decisión, anunciada en octubre de 2026, representa una alternativa importante para pacientes con una característica molecular específica, ya que algunos podrían evitar la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía.
La autorización se aplica a pacientes con cáncer de recto en estadio II o III cuyos tumores presentan deficiencia en el sistema de reparación de errores de apareamiento del ADN, una condición conocida como dMMR. No comprende todos los casos de cáncer rectal ni significa que los tratamientos convencionales hayan dejado de ser necesarios para la mayoría de los pacientes.
La FDA fundamentó su decisión en resultados de investigaciones clínicas que mostraron respuestas importantes al tratamiento. En un ensayo con 154 participantes, aproximadamente tres de cada cuatro habían conseguido permanecer sin cirugía, radioterapia ni quimioterapia después de más de dos años de seguimiento.
El medicamento fue autorizado mediante el procedimiento de aprobación acelerada, que permite incorporar determinadas terapias prometedoras mientras continúan las investigaciones necesarias para confirmar la duración de sus beneficios.
Una alternativa para pacientes con tumores de características específicas
El cáncer de recto se origina en la porción final del intestino grueso. Aunque forma parte del grupo de los cánceres colorrectales, su localización anatómica plantea dificultades particulares para el tratamiento.
En muchos pacientes con enfermedad localmente avanzada, el abordaje convencional incluye quimioterapia, radioterapia y cirugía. La combinación busca reducir el tumor, controlar la enfermedad y disminuir el riesgo de recaída.
Sin embargo, estos procedimientos pueden ocasionar consecuencias duraderas sobre el funcionamiento intestinal, urinario y sexual. También pueden afectar la fertilidad y, en determinadas circunstancias, hacer necesaria una colostomía permanente.
La nueva autorización ofrece una opción distinta para un grupo de pacientes definido mediante pruebas moleculares.
El dostarlimab no actúa como un medicamento citotóxico convencional. Se trata de una inmunoterapia diseñada para ayudar al sistema inmunitario a reconocer y combatir las células cancerosas.
Su utilización forma parte de una transformación más amplia de la oncología, en la que las estrategias basadas en el sistema inmunitario permiten abordar algunos tumores de acuerdo con sus características biológicas.
Qué significa que un tumor tenga deficiencia dMMR
Las células poseen mecanismos que identifican y corrigen errores producidos durante la copia del ADN. Uno de ellos se conoce como sistema de reparación de errores de apareamiento.
Cuando este sistema funciona incorrectamente, pueden acumularse alteraciones genéticas en las células.
Los tumores con deficiencia dMMR suelen presentar numerosas modificaciones que pueden facilitar su reconocimiento por parte del sistema inmunitario.
Esta característica ayuda a explicar por qué determinados cánceres responden especialmente bien a los medicamentos que bloquean mecanismos de inhibición de la respuesta inmunitaria.
La alteración dMMR se encuentra solamente en una proporción reducida de los cánceres de recto. Por ello, la identificación molecular del tumor es un requisito esencial para determinar si el paciente puede recibir el tratamiento autorizado.
Las pruebas utilizadas para investigar esta característica pueden incluir técnicas que examinan las proteínas encargadas de reparar el ADN o análisis moleculares relacionados con la inestabilidad de microsatélites.
La selección de pacientes mediante biomarcadores también está presente en ensayos clínicos de tratamientos dirigidos e inmunoterapia para cáncer colorrectal, donde diferentes alteraciones tumorales permiten orientar decisiones terapéuticas.
Cómo funciona el dostarlimab contra las células cancerosas
El dostarlimab es un anticuerpo monoclonal que actúa sobre la proteína PD-1, presente en determinadas células del sistema inmunitario.
Esta proteína participa en mecanismos naturales de regulación que ayudan a evitar respuestas inmunitarias excesivas.
Algunos tumores aprovechan esas señales reguladoras para disminuir la actividad de los linfocitos T, células capaces de reconocer y atacar estructuras anormales.
El dostarlimab bloquea PD-1 y puede permitir que las defensas recuperen parte de su capacidad para combatir el tumor.
La estrategia resulta especialmente relevante en cánceres con deficiencias en la reparación del ADN, debido a que las numerosas alteraciones genéticas pueden producir proteínas anormales reconocibles por el sistema inmunitario.
El medicamento ya se utilizaba en otras indicaciones oncológicas. La novedad consiste en su autorización para determinados pacientes con cáncer de recto no tratado previamente.
La decisión representa una aplicación concreta de los avances en inmunoterapia oncológica y sus desafíos clínicos, especialmente cuando se busca conservar órganos y funciones sin comprometer el control del cáncer.
Un ensayo con 154 pacientes respaldó la aprobación
La FDA evaluó los resultados de un estudio clínico en el que participaron 154 pacientes con cáncer de recto y las características moleculares requeridas.
Los participantes recibieron dostarlimab mediante infusión intravenosa cada tres semanas durante aproximadamente seis meses, hasta un máximo de nueve administraciones.
El objetivo fue comprobar si el medicamento podía conseguir respuestas tumorales suficientemente importantes para evitar los tratamientos convencionales en pacientes seleccionados.
Los resultados comunicados por la agencia reguladora indicaron que, después de más de dos años de seguimiento, cerca del 75 % de los participantes permanecía sin haber necesitado cirugía, radioterapia ni quimioterapia.
Esta cifra es importante porque refleja la posibilidad de preservar el recto y evitar procedimientos que pueden modificar de manera significativa la calidad de vida.
No obstante, el resultado no debe interpretarse como una tasa definitiva de curación.
La ausencia de tratamientos adicionales durante el período estudiado no demuestra por sí sola que el cáncer nunca reaparecerá.
La duración del seguimiento es especialmente relevante cuando se evalúan estrategias destinadas a sustituir intervenciones utilizadas tradicionalmente para controlar una enfermedad potencialmente invasiva.
Los primeros pacientes tratados mostraron respuestas destacadas
La decisión regulatoria también se apoyó en antecedentes obtenidos por investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en Nueva York.
En un estudio previo, 50 pacientes recibieron dostarlimab como tratamiento inicial para cáncer de recto con deficiencia dMMR.
Después del tratamiento, ninguno presentaba evidencia detectable de cáncer según las evaluaciones comunicadas.
Entre los 27 participantes que habían completado al menos tres años de seguimiento, se registró una recaída.
Estos resultados contribuyeron a demostrar que la respuesta inmunitaria inducida por el medicamento podía mantenerse durante períodos prolongados en numerosos pacientes.
Sin embargo, también confirmaron que el riesgo de recurrencia no desaparece completamente.
Por esa razón, los pacientes que evitan la cirugía necesitan controles médicos rigurosos destinados a detectar oportunamente cualquier indicio de persistencia o reaparición de la enfermedad.
El seguimiento puede incluir evaluaciones clínicas, endoscópicas y estudios de imagen, según los protocolos utilizados por los equipos especializados.
La preservación del recto puede evitar secuelas importantes
Uno de los aspectos más relevantes de la nueva indicación es la posibilidad de conservar el órgano sin recurrir inicialmente a tratamientos que pueden afectar funciones esenciales.
En el cáncer rectal, la cirugía puede requerir la extirpación de una parte del recto y, en determinados casos, la creación de una abertura abdominal para eliminar los desechos intestinales mediante una bolsa colectora.
La adaptación a estos cambios constituye un desafío para numerosas personas. La recuperación física y emocional puede extenderse mucho después de completar el tratamiento oncológico.
La experiencia de pacientes que deben adaptarse a una ostomía después del cáncer colorrectal muestra la importancia de considerar la calidad de vida junto con los resultados de supervivencia.
La radioterapia y la quimioterapia también pueden producir efectos secundarios a corto y largo plazo.
Entre las consecuencias potenciales se encuentran alteraciones intestinales, problemas urinarios, dificultades sexuales y afectación de la fertilidad.
Evitar estas intervenciones cuando existe una alternativa eficaz y segura puede representar un beneficio clínico considerable.
Sin embargo, la preservación del órgano solamente es apropiada cuando el equipo médico confirma que la respuesta al tratamiento cumple criterios suficientemente estrictos.
La aprobación acelerada exige confirmar los resultados a largo plazo
La FDA concedió la autorización mediante su programa de aprobación acelerada, destinado a facilitar el acceso a tratamientos prometedores para enfermedades graves cuando los resultados iniciales justifican su utilización.
Este procedimiento no elimina la obligación de continuar investigando.
GSK, la compañía farmacéutica responsable de Jemperli, deberá aportar información adicional que permita confirmar la duración del beneficio clínico.
Entre las cuestiones pendientes se encuentra determinar qué proporción de pacientes mantendrá una respuesta completa durante períodos más extensos.
También será necesario establecer con mayor precisión la frecuencia de recaídas y las circunstancias en las que resulta indispensable recurrir a cirugía, radioterapia u otros tratamientos.
La vigilancia a largo plazo es especialmente importante porque los resultados actuales proceden de grupos de pacientes seleccionados y con una característica molecular poco frecuente.
El comportamiento del cáncer puede variar según el estadio, la extensión tumoral, las condiciones clínicas del paciente y otros factores biológicos.
La nueva indicación no sustituye el tratamiento de todos los cánceres de recto
La autorización se limita a adultos con cáncer de recto en estadio II o III y deficiencia dMMR que no hayan recibido tratamiento previo para la enfermedad.
No puede extrapolarse automáticamente a pacientes con tumores que conservan un sistema normal de reparación del ADN.
Tampoco significa que todas las personas con cáncer colorrectal puedan evitar la cirugía o la quimioterapia.
La decisión terapéutica requiere confirmar el diagnóstico, establecer la extensión del tumor y determinar sus características moleculares.
Los especialistas también deben valorar la respuesta durante el tratamiento y mantener una vigilancia adecuada.
La selección molecular es una de las principales diferencias entre esta estrategia y los tratamientos aplicados de manera más general a grupos amplios de pacientes.
En la práctica, el avance refuerza la importancia de realizar pruebas que permitan identificar qué tumores presentan alteraciones biológicas susceptibles de responder a una inmunoterapia específica.
El tratamiento personalizado avanza hacia la conservación de órganos
La aprobación del dostarlimab para determinados cánceres de recto representa un avance en la búsqueda de tratamientos que combinen eficacia oncológica con preservación de funciones y calidad de vida.
Los resultados disponibles indican que numerosos pacientes con deficiencia dMMR pueden experimentar respuestas importantes sin necesitar inmediatamente cirugía, radioterapia ni quimioterapia.
La posibilidad de evitar estos procedimientos constituye un cambio relevante para un grupo reducido de personas cuya enfermedad presenta las características moleculares adecuadas.
Sin embargo, los resultados siguen sujetos a seguimiento y confirmación. La recurrencia registrada en algunos pacientes demuestra la necesidad de controles prolongados y de protocolos claros para intervenir si el tumor reaparece.
El avance también subraya el papel creciente de los biomarcadores en oncología: conocer las alteraciones biológicas del tumor puede resultar tan importante como determinar su localización y estadio.
Para los pacientes elegibles, el dostarlimab incorpora una opción terapéutica que busca controlar la enfermedad sin exponerlos necesariamente a todas las consecuencias de los tratamientos convencionales.
Fuentes referenciales:
Medical Xpress — New drug could let some rectal cancer patients skip chemotherapy, radiation and surgery

