Dos estudios relacionan determinados compuestos con la pubertad temprana y muestran que reducir temporalmente el uso de productos de cuidado personal disminuye varios biomarcadores urinarios
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
El aumento del consumo de cosméticos y las rutinas de cuidado facial ha reactivado en España el debate sanitario sobre la exposición cotidiana a disruptores endocrinos. Dos investigaciones publicadas en 2026 aportan resultados sobre la presencia de estos compuestos en el organismo, su posible relación con la pubertad temprana y la rapidez con que algunos niveles disminuyen al utilizar menos productos.
Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de interferir con el funcionamiento hormonal. Pueden imitar determinadas hormonas, bloquear sus receptores o modificar procesos relacionados con su producción, transporte y eliminación. Bisfenoles, ftalatos, parabenos y algunas benzofenonas se encuentran entre los grupos investigados por su presencia en plásticos, envases, fragancias, protectores solares y productos de cuidado personal.
Los estudios disponibles no demuestran que cualquier cosmético autorizado provoque por sí solo una enfermedad. Sí indican que el uso de numerosos productos puede contribuir a una exposición combinada que resulta difícil de valorar mediante los límites establecidos individualmente para cada sustancia.
España encabeza el gasto europeo en productos cosméticos
Los consumidores españoles gastaron más de 220 euros por persona en cosméticos y artículos de cuidado personal durante 2025, según cifras de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética recogidas por la Agencia SINC. Esta cantidad situaría a España a la cabeza del consumo europeo por habitante.
Las mujeres utilizan una media de nueve productos cosméticos diferentes al día y 15 durante una semana. Entre las jóvenes de 18 a 24 años, el promedio semanal aumenta hasta 16 artículos. Las principales razones declaradas son la higiene, el bienestar personal y el cuidado de la piel y el cabello.
El uso también comienza a edades más tempranas. La cadena Sephora informó que su clientela de entre 9 y 12 años se duplicó durante los últimos cinco años. Esta tendencia preocupa a los especialistas porque la infancia y la pubertad son etapas sensibles para el desarrollo hormonal.
Los cosméticos representaron además el 36 % de las notificaciones sobre productos peligrosos registradas en el último informe del sistema europeo Safety Gate. Este porcentaje corresponde a la distribución de las alertas y no significa que el 36 % de todos los cosméticos del mercado sea peligroso.
Un estudio examinó a 310 niñas en seis hospitales españoles
Una investigación multicéntrica publicada en el European Journal of Pediatrics analizó muestras de orina de 310 niñas españolas de entre 4 y 8 años. El grupo incluyó a 182 menores con pubertad precoz, desarrollo mamario prematuro u otros signos de maduración temprana, además de 128 participantes sin esos diagnósticos que actuaron como controles.
Los investigadores cuantificaron bisfenoles, parabenos, benzofenonas y varios metales. Cada duplicación de la concentración urinaria de bisfenol A se asoció con un aumento del 44 % en las probabilidades de presentar algún signo de pubertad temprana. La asociación alcanzó el 69 % para la pubertad precoz y el 29 % para el desarrollo mamario prematuro.
Las mayores concentraciones totales de benzofenonas también se relacionaron con una probabilidad superior de pubertad temprana. Estos compuestos pueden emplearse como filtros frente a la radiación ultravioleta en protectores solares y otros cosméticos, aunque también existen fuentes de exposición ajenas al cuidado personal.
El análisis conjunto de tres fenoles y cinco metales encontró una asociación del 20 % entre el incremento de la mezcla y las probabilidades de pubertad temprana. El bisfenol A fue el componente que más contribuyó estadísticamente al resultado.
Una asociación estadística no demuestra causalidad
El diseño de casos y controles permite comparar exposiciones entre grupos, pero no demuestra que los compuestos medidos causaran el desarrollo temprano. Una muestra puntual de orina refleja una exposición reciente y puede variar según el momento del día, la alimentación y los productos utilizados poco antes de la recogida.
El bisfenol A procede principalmente de plásticos, resinas y materiales en contacto con alimentos, mientras que las benzofenonas también pueden encontrarse en textiles y envases. Por ello, las concentraciones urinarias no pueden atribuirse exclusivamente al maquillaje o a las rutinas de skincare.
Otros factores genéticos, nutricionales, metabólicos y ambientales influyen en el inicio de la pubertad. Los propios autores solicitaron estudios longitudinales para comprobar las asociaciones observadas siguiendo a las niñas durante un periodo prolongado.
La pubertad temprana merece vigilancia clínica porque puede acompañarse de consecuencias físicas y emocionales y se ha relacionado, a largo plazo, con una probabilidad mayor de determinados trastornos metabólicos y cánceres hormonodependientes. La aparición de desarrollo mamario, vello púbico o sangrado antes de la edad esperada debe ser evaluada por pediatría o endocrinología pediátrica.
Reducir productos disminuyó varios biomarcadores en cinco días
Un segundo estudio, publicado en Environment International, evaluó a 103 mujeres de entre 18 y 30 años en Francia. Las participantes redujeron el número de productos de cuidado personal utilizados diariamente desde 12 al inicio hasta siete entre el segundo y el quinto día.
Al finalizar la intervención, las concentraciones urinarias de bisfenol A habían disminuido aproximadamente un 39 %. El metilparabeno descendió alrededor de un 30 % y el monoetil ftalato, metabolito utilizado para valorar exposición a determinados ftalatos, se redujo un 22 %.
El resultado indica que una parte importante de estas sustancias no permanece durante años en los tejidos, sino que puede metabolizarse y eliminarse con relativa rapidez cuando disminuye la exposición. También respalda la idea de que los productos de cuidado personal contribuyen de manera medible a la carga química cotidiana.
La reducción registrada no permite afirmar que cinco días con menos cosméticos prevengan enfermedades. El estudio midió biomarcadores de exposición, no cambios clínicos, fertilidad, cáncer ni función hormonal. Su principal aportación es demostrar que modificar temporalmente los hábitos puede producir variaciones cuantificables en el organismo.
La piel y la inhalación son vías de exposición diferentes
Los compuestos aplicados sobre la piel pueden atravesar la barrera cutánea en cantidades variables según su formulación, concentración, superficie cubierta y duración del contacto. Los productos que permanecen durante horas, como cremas, maquillaje o lociones, generan una exposición diferente a la de los geles y champús que se aclaran rápidamente.
Las fragancias añaden la vía respiratoria. Algunos de sus componentes son volátiles y pueden inhalarse, especialmente cuando se utilizan perfumes, aerosoles o productos aromáticos en lugares cerrados. El fenómeno se suma a otras fuentes domésticas, como las emisiones producidas por velas e incienso en interiores.
La piel también funciona como una barrera inmunológica. Determinados conservantes, perfumes y sensibilizantes pueden provocar dermatitis de contacto en personas susceptibles. Esta relación forma parte del debate sobre la influencia de los químicos cotidianos en las alergias y las mucosas.
El efecto combinado sigue siendo una dificultad regulatoria
La evaluación de seguridad suele estudiar cada ingrediente por separado y establecer concentraciones máximas para usos concretos. En la vida diaria, sin embargo, una persona puede aplicar simultáneamente crema hidratante, protector solar, maquillaje, perfume, desodorante y productos para el cabello.
Ese patrón genera exposiciones a mezclas de compuestos con mecanismos similares o diferentes. La toxicología todavía no dispone de información completa sobre todas las combinaciones posibles, sus dosis reales y las etapas de la vida en que podrían adquirir mayor relevancia.
La regulación europea ha restringido sustancias a medida que surgieron nuevas evidencias, pero este proceso puede requerir años. También debe distinguirse entre los productos autorizados correctamente formulados y los artículos retirados por contener ingredientes prohibidos, concentraciones indebidas o fallos de etiquetado.
Menos productos y rutinas sencillas reducen la exposición
Los especialistas consultados por SINC proponen aplicar un principio de precaución, especialmente durante la infancia. Esto no exige abandonar la higiene, el cuidado dermatológico ni la protección solar, cuya utilidad frente al daño ultravioleta está ampliamente establecida.
Una estrategia práctica consiste en evitar rutinas innecesariamente extensas, limitar productos perfumados, no aplicar cosméticos de adultos a niños y suspender cualquier artículo que provoque irritación. También puede priorizarse una formulación sencilla cuando varias opciones cumplen la misma función.
Las aplicaciones y certificaciones pueden orientar la compra, pero no sustituyen la supervisión regulatoria ni garantizan riesgo cero. La denominación “natural” tampoco significa automáticamente que un producto sea inocuo, hipoalergénico o adecuado para todas las pieles.
Las personas que requieren tratamientos dermatológicos, fotoprotección específica o productos prescritos no deberían retirarlos únicamente por temor a una sustancia. En esos casos, la elección debe considerar el beneficio clínico, la formulación, la frecuencia de uso y las alternativas disponibles con ayuda de un profesional sanitario.
Fuentes referenciales:
Agencia SINC
European Journal of Pediatrics
Environment International
