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Una anestesia más sostenible reduce un 45 % las emisiones hospitalarias


Un estudio estadounidense de casi 146.000 procedimientos encontró que modificar el uso de gases anestésicos permitió disminuir las emisiones por anestesia y ahorrar cerca del 40 % en medicamentos inhalados, sin detectar un deterioro de los indicadores de seguridad de los pacientes.


Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Karem Díaz S.


Un sistema hospitalario de Estados Unidos consiguió reducir un 45 % las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la anestesia y disminuir casi un 40 % el gasto en anestésicos inhalados mediante cambios en las prácticas habituales de sus quirófanos. Los resultados proceden de una investigación desarrollada en seis centros de Carilion Clinic, en colaboración con especialistas de Virginia Tech Carilion School of Medicine, y presentada durante el congreso ANESTHESIOLOGY 2026.

El trabajo, divulgado el 18 de octubre de 2026 por la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos (ASA), examinó 145.917 episodios anestésicos y comparó las prácticas registradas en 2021 con las aplicadas entre enero de 2022 y octubre de 2025.

Los investigadores comprobaron que era posible reducir sustancialmente el impacto climático de la anestesia mediante la selección de medicamentos, la disminución del desperdicio de gases y el seguimiento de las emisiones generadas durante los procedimientos.

Un resultado especialmente relevante fue que estas modificaciones no estuvieron acompañadas de aumentos en las complicaciones posoperatorias evaluadas ni en la duración de las estancias hospitalarias.

Las emisiones por anestesia disminuyeron de 57,6 a 31,6 kilogramos

El equipo científico calculó las emisiones utilizando kilogramos de dióxido de carbono equivalente (kg CO2e), una unidad que permite expresar el efecto climático de distintos gases de efecto invernadero mediante una medida común.

En 2021, cada episodio anestésico generaba, en promedio, una estimación de 57,6 kilogramos de CO2 equivalente.

Después de introducir las modificaciones en las prácticas clínicas, el promedio descendió a 31,6 kilogramos por episodio.

La diferencia representa una reducción aproximada del 45 % en las emisiones medias estimadas asociadas a la anestesia.

El sistema hospitalario había establecido el objetivo de reducir a la mitad estas emisiones y, según la información presentada, logró superar esa meta hacia finales de 2025.

Conviene distinguir ambas cifras: el 45 % corresponde a la reducción media obtenida al comparar los períodos analizados, mientras que la superación del 50 % se refiere al desempeño alcanzado posteriormente por el programa.

Los resultados muestran que determinadas decisiones tomadas durante la administración de anestesia pueden modificar de manera importante la huella climática de la atención quirúrgica.

El desflurano y el óxido nitroso tienen un elevado impacto climático

Una de las principales medidas adoptadas consistió en reducir el uso de anestésicos inhalados con un elevado potencial de calentamiento global.

Entre estos compuestos se encuentran el desflurano y el óxido nitroso, utilizados en determinados procedimientos anestésicos.

Estos gases pueden liberarse a la atmósfera después de su utilización clínica y contribuir al efecto invernadero.

El desflurano destaca por su capacidad para retener calor en la atmósfera en comparación con otros anestésicos volátiles. Por ello, su sustitución cuando resulta clínicamente apropiada constituye una de las estrategias examinadas para disminuir las emisiones.

Durante el período de estudio, la proporción de casos en los que se utilizó desflurano pasó del 23,8 % al 9,81 %.

Paralelamente, el uso de sevoflurano aumentó del 82,4 % al 93,1 % de los procedimientos.

Estas proporciones no representan categorías excluyentes, ya que distintos agentes pueden intervenir durante un mismo episodio anestésico.

El sevoflurano también es un anestésico inhalado y posee impacto ambiental, pero su perfil climático resulta diferente del desflurano.

El programa fomentó además el uso de anestesia intravenosa cuando estaba indicado, de acuerdo con las necesidades clínicas y las características de cada paciente.

La selección del anestésico sigue siendo una decisión médica individualizada, determinada por la intervención, el estado de salud del paciente y los criterios de seguridad.

Reducir el flujo de gases permite evitar desperdicios

Otra intervención importante fue la reducción del flujo de gases frescos suministrados por los equipos de anestesia.

Durante la anestesia inhalatoria, los dispositivos administran una mezcla de gases que permite mantener la concentración del medicamento necesaria para el procedimiento.

Cuando el flujo es superior al requerido, una parte de los agentes anestésicos puede desperdiciarse y terminar en los sistemas de evacuación de gases del quirófano.

Los investigadores promovieron prácticas destinadas a ajustar esos flujos y disminuir el consumo innecesario de anestésicos, siempre dentro de los límites clínicos apropiados.

Este cambio permitió abordar simultáneamente dos objetivos: reducir la cantidad de gases liberados al ambiente y disminuir el gasto en medicamentos.

El programa también incorporó información personalizada para los anestesiólogos sobre las emisiones asociadas a sus prácticas.

Neil Macdonald, responsable del Departamento de Anestesiología de Carilion Clinic y profesor asociado de Virginia Tech Carilion School of Medicine, participó en el desarrollo de este sistema de retroalimentación profesional.

La iniciativa proporcionó informes individuales que ayudaban a los especialistas a conocer el impacto ambiental de sus decisiones clínicas y a identificar oportunidades de mejora.

El enfoque resulta diferente de otras líneas de investigación centradas en desarrollar nuevos anestésicos y mejorar su perfil de seguridad, ya que utiliza principalmente medicamentos y equipos disponibles en la práctica hospitalaria.

El gasto en anestésicos inhalados cayó casi un 40 %

Además de las reducciones ambientales, los investigadores documentaron un descenso considerable del gasto destinado a anestésicos inhalados.

En 2021, el sistema hospitalario registró un desembolso de 628.588 dólares por estos medicamentos.

Para 2024, el gasto había disminuido a 379.010 dólares.

La diferencia equivale a un ahorro de 249.578 dólares, aproximadamente el 39,7 % del gasto inicial.

Estos resultados indican que la reducción del consumo de determinados agentes anestésicos puede ofrecer beneficios económicos sin requerir necesariamente la adquisición de nuevas tecnologías costosas.

Sin embargo, el ahorro documentado corresponde al gasto en anestésicos inhalados y no debe interpretarse como una reducción equivalente del costo total de las operaciones quirúrgicas.

Los gastos hospitalarios incluyen numerosos componentes adicionales, como personal sanitario, equipamiento, medicamentos complementarios, materiales, infraestructura y recuperación posoperatoria.

La investigación tampoco establece que todos los hospitales puedan alcanzar exactamente el mismo porcentaje de ahorro, ya que los resultados dependen de las prácticas iniciales, los precios de adquisición y las características de cada institución.

Los indicadores de seguridad de los pacientes se mantuvieron estables

Uno de los aspectos centrales del estudio fue comprobar si los cambios destinados a disminuir las emisiones podían afectar negativamente la atención médica.

Para ello, los investigadores evaluaron diferentes indicadores de recuperación y seguridad durante el período analizado.

Entre ellos se encontraban la duración de la estancia en la sala de recuperación, el tiempo de hospitalización, la necesidad de volver a introducir un tubo respiratorio y los episodios de conciencia durante la anestesia.

También examinaron la presencia de náuseas y vómitos después de la intervención.

Los resultados comunicados no mostraron aumentos en estos indicadores tras la aplicación de las nuevas prácticas.

Esta observación es importante porque cualquier modificación de los protocolos anestésicos debe mantener como prioridad la seguridad del paciente y la calidad de la atención.

No obstante, se trata de una evaluación observacional de cambios introducidos en un sistema hospitalario. La ausencia de incrementos detectados en los indicadores estudiados no significa que todos los riesgos anestésicos hayan desaparecido ni que las mismas intervenciones sean adecuadas para todos los pacientes.

La seguridad durante la anestesia depende de la vigilancia continua de las funciones vitales, la selección de medicamentos y la experiencia del equipo clínico.

También intervienen factores relacionados con el estado del paciente antes de la operación. Por ejemplo, la ansiedad preoperatoria puede influir en el dolor y la recuperación después de una cirugía, lo que demuestra la importancia de abordar la atención quirúrgica desde diferentes dimensiones clínicas.

Una estrategia de sostenibilidad aplicable a otros hospitales

Los autores consideran que la experiencia ofrece una referencia para otros centros sanitarios interesados en reducir las emisiones asociadas a sus quirófanos.

Etta Hanlon, investigadora de Virginia Tech Carilion School of Medicine y autora principal del trabajo, explicó que las medidas aplicadas permitieron disminuir las emisiones y los costos mientras se mantenían resultados clínicos favorables.

La investigación sugiere que los hospitales pueden comenzar por revisar sus prácticas de selección de anestésicos, ajustar los flujos de gases y ofrecer información ambiental al personal sanitario.

Estas medidas requieren supervisión clínica y protocolos adecuados, pero no dependen necesariamente de sustituir por completo los equipos existentes.

Sara Wohlford, directora de sostenibilidad de Carilion Clinic, destacó que los pacientes no deberían tener que elegir entre recibir una atención segura y beneficiarse de servicios sanitarios ambientalmente responsables.

La iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio por disminuir la huella ambiental de los sistemas de salud, que consumen energía, materiales y recursos durante sus actividades asistenciales.

La relación entre medio ambiente y atención sanitaria también se observa en los efectos del cambio climático sobre la salud humana y la capacidad de respuesta de los servicios médicos, un ámbito que está adquiriendo creciente importancia para la planificación sanitaria.

La reducción de emisiones dentro de los hospitales representa una de las posibles contribuciones del sector sanitario a la mitigación del calentamiento global.

Los resultados requieren seguimiento y evaluación en otros centros

La investigación presentada durante ANESTHESIOLOGY 2026 aporta datos de una experiencia hospitalaria amplia, con casi 146.000 episodios anestésicos y varios años de seguimiento.

Su principal fortaleza es que analiza cambios implementados en la práctica clínica cotidiana, en lugar de limitarse a simulaciones teóricas sobre el consumo de gases.

Sin embargo, los resultados corresponden a seis centros de un mismo sistema sanitario estadounidense.

La aplicación de estrategias semejantes en otros hospitales deberá considerar sus protocolos, los medicamentos disponibles, las características de los pacientes y las condiciones de funcionamiento de los equipos anestésicos.

También será importante evaluar de manera continua las emisiones, los costos y los resultados clínicos para determinar si los beneficios se mantienen a largo plazo.

El trabajo presentado no constituye por sí mismo una recomendación para que los pacientes soliciten un anestésico específico. La elección debe permanecer bajo responsabilidad de los profesionales que realizan la valoración preoperatoria y supervisan el procedimiento.

Los resultados indican que la sostenibilidad ambiental puede incorporarse a las decisiones organizativas y clínicas sin desplazar los criterios de seguridad que rigen la anestesiología.

La experiencia de Carilion Clinic muestra que revisar prácticas habituales, medir sus consecuencias y proporcionar información al personal puede traducirse en reducciones importantes de emisiones y gastos dentro de los quirófanos.

Fuentes referenciales:
American Society of Anesthesiologists — Investigación presentada en ANESTHESIOLOGY 2026
American Society of Anesthesiologists — Comunicado institucional del 18 de octubre de 2026