Investigadores alemanes observaron una caída del 45,5 % en la materia gris de 30 practicantes experimentados, sin demostrar beneficios terapéuticos
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
Un estudio dirigido por Christian Schmitz y Hana Adolphi, del Instituto Central de Salud Mental de Mannheim, Alemania, registró una reducción pronunciada del flujo sanguíneo cerebral durante ejercicios de respiración de alta ventilación. El trabajo fue difundido el 10 de octubre de 2026 con motivo del Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, celebrado en Múnich.
Los participantes describieron cambios perceptivos, imágenes mentales vívidas y modificaciones en la experiencia de sí mismos. Aunque algunas vivencias se parecían a efectos subjetivos asociados con psicodélicos, esa semejanza no demuestra mecanismos idénticos ni eficacia clínica equivalente.
Qué midieron las imágenes cerebrales
El equipo estudió a 30 personas experimentadas en esta práctica. Mediante resonancia magnética evaluó la perfusión durante la respiración y la conectividad funcional antes y después.
El flujo sanguíneo global de la materia gris disminuyó un 45,5 % en el momento de mayor intensidad subjetiva. Sin embargo, la magnitud de esa caída no se relacionó con la intensidad de las experiencias comunicadas.
La cifra describe una respuesta aguda dentro del experimento. No mide una reducción permanente ni constituye, por sí sola, evidencia de daño cerebral o de un beneficio para la salud.
La conectividad ofrece una señal exploratoria
La conectividad de la red por defecto no cambió significativamente al analizar al grupo completo. En un análisis exploratorio, una mayor disminución individual se relacionó con experiencias más intensas, pero únicamente al aplicar una corrección estadística denominada regresión de la señal global. Sin esa corrección, la asociación no fue significativa.
Esta dependencia del método exige cautela antes de presentar la comunicación entre redes como explicación confirmada. La conectividad funcional expresa relaciones estadísticas entre señales cerebrales; no demuestra que aparezcan nuevas conexiones anatómicas.
Otros trabajos sobre fase respiratoria y velocidad de reacción estudian la respiración espontánea. Sus resultados no pueden trasladarse directamente a ejercicios de ventilación intensa.
Un estudio sin grupo de control
La muestra fue pequeña y estuvo formada por practicantes experimentados. Además, el estudio no contó con un grupo de control, lo que limita la interpretación y su aplicación a personas sin experiencia.
Los investigadores señalan que hacen falta estudios controlados para determinar si estos cambios tienen utilidad terapéutica. No se evaluó un tratamiento eficaz para depresión, ansiedad u otro trastorno.
La comunicación entre cerebro, respiración y respuesta corporal al estrés aporta contexto fisiológico, pero no permite concluir que inducir un estado alterado mejore necesariamente la salud mental.
La práctica estudiada difiere de la respiración pausada
Los ejercicios de alta ventilación no equivalen a las técnicas suaves de relajación abordadas al explicar la respiración nasal y la regulación del ritmo respiratorio. Cambiar deliberadamente la ventilación puede producir respuestas fisiológicas diferentes según la intensidad y el contexto.
La investigación describe un fenómeno bajo condiciones experimentales. Sus resultados no justifican intentar reproducir la caída del flujo cerebral ni sustituir atención médica o psicológica por esta práctica.
Fuentes referenciales:
Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry — Estudio original sobre respiración de alta ventilación, perfusión y conectividad cerebral
Medical Xpress — Comunicado del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología sobre la presentación del estudio

