Un estudio de Mayo Clinic detectó perfiles bacterianos y metabólicos distintos en pacientes de 50 años o menos con cáncer colorrectal y de mama
Redacción: Redacción Mundo de la Salud
Editor: Eduardo Schmitz
Investigadores de Mayo Clinic, en Estados Unidos, identificaron diferencias en el microbioma intestinal de pacientes con cáncer colorrectal y de mama diagnosticados a los 50 años o antes, frente a quienes recibieron el diagnóstico posteriormente. El estudio, publicado en Cell el 29 de septiembre de 2026, aporta pistas para investigar estos tumores, aunque no demuestra que los microorganismos sean su causa.
Qué revelaron las muestras intestinales
La cohorte reunió a 1.364 pacientes con distintos cánceres y 287 personas sin cáncer. El análisis consideró otras enfermedades y variables clínicas para distinguir asociaciones específicas de cada grupo tumoral. Esta metodología busca evitar que cambios relacionados con afecciones coexistentes se interpreten como señales exclusivas del cáncer.
Las muestras fecales permiten estudiar microorganismos y compuestos presentes en el intestino, una aplicación del uso de las heces como recurso para la investigación médica.
En el cáncer colorrectal de aparición temprana se observaron mayores niveles de lactato y de Veillonella parvula, una bacteria que utiliza ese compuesto. En el cáncer de mama temprano se encontraron menores niveles de ácidos biliares fecales y de Clostridium scindens, relacionada con su metabolismo.
Las diferencias dependen del tipo de cáncer
El comunicado institucional describe cambios en 64 especies bacterianas entre las pacientes más jóvenes con cáncer de mama. En cambio, no se encontraron diferencias comparables asociadas con la edad en el cáncer cerebral, el tercer grupo examinado en este análisis.
Estos resultados refuerzan la necesidad de estudiar especies y funciones concretas, una perspectiva también presente en investigaciones sobre la relación de los microbios intestinales con la salud y la dieta.
Encontrar una asociación no establece qué apareció primero. Los tumores pueden producir lactato, por lo que la abundancia de una bacteria que lo consume podría reflejar cambios provocados por la enfermedad. El trabajo no resuelve si esa relación participa en el origen del cáncer temprano.
Otra señal vinculada con la tolerancia a la quimioterapia
Las muestras se recogieron antes del tratamiento y se relacionaron con datos clínicos posteriores. Entre quienes recibieron 5-fluorouracilo, los pacientes que desarrollaron diarrea tenían menos genes bacterianos capaces de degradar el medicamento. Buena parte de esa función correspondía a Anaerostipes hadrus.
La misma asociación no apareció con carboplatino, lo que sugiere una relación específica con el fármaco estudiado. Esta línea es diferente de las investigaciones sobre bacterias dentro de los tumores y resistencia a la inmunoterapia: aquí se examinó el microbioma intestinal y un efecto adverso concreto.
Los investigadores prevén comprobar las posibles relaciones causales y validar la predicción de efectos secundarios en grupos más amplios. Los hallazgos todavía no constituyen una prueba clínica validada para detectar cáncer temprano.
Fuentes referenciales:
Cell: Microbiome signatures linked to cancer and treatment adverse events in a real-world cohort
Mayo Clinic: comunicado institucional publicado en Newswise

