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Bangladesh afronta un brote de sarampión con casi 1.000 muertes

El país reporta más de 166.000 casos sospechosos desde marzo y 19.835 confirmados por laboratorio, en una epidemia vinculada a la interrupción de campañas de inmunización durante 2024 y 2025 (AP Photo / Mahmud Hossain Opu)

Más de 166.000 casos sospechosos han sido registrados desde marzo de 2026 tras dos años de interrupciones en la vacunación infantil


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz


Bangladesh intenta contener su brote de sarampión más grave en décadas, con 999 muertes sospechosas y confirmadas y más de 166.000 casos sospechosos contabilizados desde marzo de 2026. La mayoría de las víctimas mortales son niños y la emergencia ha sometido a una presión creciente a los hospitales, que también atienden un aumento simultáneo de pacientes con dengue.

La epidemia se produjo después de que la inestabilidad política y los problemas en el suministro de vacunas interrumpieran campañas de inmunización durante 2024 y 2025. La crisis política culminó con la salida del poder de Sheikh Hasina en agosto de 2024 y dejó a las administraciones posteriores con dificultades para mantener algunos servicios esenciales, entre ellos la vacunación infantil.

Millones de niños quedaron expuestos al sarampión

Los problemas no comenzaron con la detección de los primeros contagios en marzo. Durante los años anteriores se acumularon grupos de menores sin vacunar o con esquemas incompletos. Esa pérdida progresiva de protección colectiva permitió que el virus encontrara una población susceptible suficientemente amplia para propagarse con rapidez.

La cobertura de la segunda dosis contra el sarampión descendió del 93 % en 2024 al 86 % en 2025, según datos divulgados sobre la respuesta sanitaria. La diferencia resulta especialmente importante frente a una enfermedad extremadamente contagiosa, cuya transmisión requiere coberturas altas y uniformes en todas las comunidades.

Los niños menores de cinco años concentran una parte considerable del impacto. También preocupa la infección de bebés menores de nueve meses, quienes todavía no habían alcanzado la edad establecida para recibir la primera dosis dentro del calendario habitual. Cuando disminuye la circulación de anticuerpos en la comunidad, este grupo queda más expuesto antes de poder completar su protección mediante la vacunación rutinaria.

La crisis política alteró las campañas de inmunización

Las campañas previstas para 2024 y 2025 fueron aplazadas, canceladas o ejecutadas parcialmente en medio de la transición política. A esas interrupciones se añadieron dificultades administrativas y de adquisición de vacunas. El resultado fue un aumento del número de niños sin ninguna dosis o sin la segunda aplicación necesaria para reforzar la inmunidad.

La emergencia muestra que el éxito previo de un programa de vacunación puede deteriorarse cuando no existe continuidad. Aunque Bangladesh había logrado avances importantes desde que comenzó su programa ampliado de inmunización en 1979, las brechas territoriales y la acumulación de menores desprotegidos volvieron a crear condiciones favorables para una transmisión extensa.

Las autoridades y organizaciones internacionales han señalado que el brote refleja fallos en la cobertura, no una pérdida general de eficacia de la vacuna. La inmunización con las dosis recomendadas continúa siendo la principal medida preventiva frente al sarampión y sus complicaciones.

Hospitales bajo presión por sarampión y dengue

Los centros sanitarios reciben a numerosos niños con fiebre, erupciones cutáneas y complicaciones respiratorias. Entre las consecuencias graves del sarampión se encuentran la neumonía y la encefalitis, una inflamación cerebral que puede amenazar la vida o dejar secuelas. La desnutrición y otras condiciones previas aumentan la vulnerabilidad de algunos pacientes.

La demanda ha provocado saturación de camas y dificultades para conseguir suministros esenciales, incluido suero pediátrico. Algunas familias han tenido que acudir a varios establecimientos antes de encontrar atención adecuada, una situación que retrasa el tratamiento y eleva los gastos en hogares con recursos limitados.

La presión coincide con una intensificación del dengue. Los hospitales deben separar recursos, personal y espacios para atender dos emergencias con necesidades clínicas diferentes. Esta superposición expone las limitaciones de una red sanitaria que ya afrontaba desigualdades entre las grandes ciudades, los asentamientos urbanos de bajos ingresos y las comunidades rurales.

Una campaña de emergencia alcanzó a casi 20 millones de menores

El Gobierno de Bangladesh puso en marcha una campaña extraordinaria de vacunación con apoyo de la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y Gavi. La iniciativa comenzó en las zonas de mayor riesgo y posteriormente fue ampliada a escala nacional, hasta alcanzar a casi 20 millones de niños.

En su fase inicial, la respuesta se concentró en menores de entre seis meses y cinco años. La aplicación desde los seis meses durante un brote busca proteger temporalmente a bebés expuestos antes de la edad prevista en el calendario ordinario, aunque estos niños deben continuar después con las dosis correspondientes según las indicaciones sanitarias nacionales.

Además de administrar vacunas, la respuesta incluye vigilancia epidemiológica, búsqueda de menores que no recibieron ninguna dosis, identificación rápida de casos y distribución de vitamina A. Esta última intervención puede reducir la gravedad de algunas complicaciones, pero no sustituye la inmunización ni el tratamiento médico.

Las autoridades sanitarias también han pedido a las familias que lleven a los niños con síntomas a centros de salud y eviten tratarlos únicamente con medicamentos adquiridos sin evaluación profesional. Detectar a tiempo las complicaciones es esencial, sobre todo cuando existen dificultades respiratorias, deshidratación, alteraciones neurológicas o deterioro rápido.

Recuperar la vacunación rutinaria será decisivo

La campaña de emergencia puede reducir la transmisión inmediata, pero los especialistas advierten que no bastará si el programa ordinario continúa dejando niños fuera. Será necesario recuperar las dosis pendientes, mantener existencias suficientes, reforzar la cadena de suministro y comprobar que la cobertura llegue de manera uniforme a cada distrito.

El seguimiento posterior deberá identificar a los menores que no participaron en la campaña y garantizarles las dosis indicadas. También será fundamental reconstruir registros de vacunación alterados por la crisis y sostener la vigilancia para distinguir los casos sospechosos de aquellos confirmados mediante pruebas.

Las cifras de fallecimientos y contagios incluyen notificaciones sospechosas y confirmadas, por lo que pueden modificarse a medida que las autoridades revisen expedientes clínicos y resultados de laboratorio. Esa distinción no reduce la gravedad del episodio, pero resulta necesaria para interpretar con precisión el balance epidemiológico.

La experiencia de Bangladesh evidencia la rapidez con la que el sarampión puede reaparecer cuando se interrumpen servicios preventivos esenciales. La reducción sostenida de las muertes dependerá de combinar la respuesta hospitalaria con una recuperación estable de la vacunación infantil, especialmente entre quienes no han recibido ninguna dosis.

Fuentes referenciales:
Infobae
Reuters
Associated Press